Diferenciar “MENTIRA” de “ERROR” es importante por las consecuencias que producen.

La mentira hace referencia a situaciones en las cuales decimos algo en circunstancia de que sabemos, en el momento en que lo decimos, que lo que estamos diciendo no es válido. Que es mentira. O sea que, cuando digo “Te Mentí”, quiere decir que en el momento en que te dije lo que te dije, podía afirmar que no era válido, aunque yo decía que era válido. La mentira ocurre en el momento en que ocurre. Miento cuando miento.

El error es diferente. El error ocurre después del momento en que dije lo que dije. Porque pensaba, en aquél momento -cuando lo dije- que era válido, pero me doy cuenta luego, por tales o cuales circunstancias, que no, que en realidad me había equivocado. Por ello, cuando digo “Discúlpame, me equivoqué, cometí un error”, quiere decir que viví la experiencia que viví como válida en el momento de vivirla, y es solamente después, en relación con otra experiencia, es que pude calificarla como un error.

Tener presente esta diferencia es importante por las consecuencias que produce.

Cuando me disculpo por un error, lo que pido, es que se me reconozca mi honestidad, porque fui honesto al actuar como actué. No sabía que estaba equivocado. Y si bien la disculpa del error no deshace lo que hice o dije, me permite aprender de todo ello. Ademas de generar confianza con quien estoy disculpándome.

En cambio, en la disculpa ante una mentira estoy haciendo otra cosa. Como la mentira es una afirmación hecha en el intento de manipular a otro, cuando pido disculpas por una mentira estoy reconociendo mi deshonestidad. Y, en el mejor de los casos, prometo no mentir más. Ahora bien, respecto de ser confiable para aquél a quien le mentí, lo que puedo esperar, es iniciar una relación nueva desde cero. La anterior habrá quedado definitivamente atacada y herida de muerte por el uso de la mentira.

La falta de confianza y el dolor consecuente se nos genera cuando quien creemos que no debería fallarnos nos falla. Quien no debería mentirnos nos miente. Pero, más aun o peor aún, cuando aquél en quien volvimos a confiar una vez, porque aceptó habernos mentido y no volver a mentirnos, lo hace nuevamente. Podemos entonces llegar incluso a no confiar en nadie ni nada, con lo terrible que ello puede ser para cualquier persona y también para cualquier sociedad.

Entiendo la estupidez como estrechez de miras y que estúpido es aquél que tiene en cuenta solo un punto de vista: el suyo. Y encuentro que cuando los estúpidos son además políticos, en ellos se dan características distintivas esenciales: que no reconocen errores porque “no se equivocan” y que, cuando pareciera que piden disculpas por un error, en realidad, están encubriendo una mentira.

Al respecto, creo necesario precisar, que tal como lo hizo el presidente de la nación Alberto Fernandez, el LAMENTARSE de algo que ocurrió y afirmar que no va a volver a ocurrir, NO ES PEDIR DISCULPAS por un error cometido. Tampoco lo es admitir  que se debió haber tenido más cuidado para que eso que ocurrió, no ocurriera. En concreto, nunca pidió disculpas por un error.

En este caso, lamentablemente dado el cargo que ejerce y que por ello debiera merecer la mayor confianza de quienes representa, estamos ante un político ejerciendo las mas palmaria estupidez.

Sea porque se esté percibiendo a sí mismo como que no comete errores, o como que  está por encima de toda obligación de pedir disculpas, o porque esté intentando encubrir una mentira, todo, en definitiva conforma el ejercicio de la estupidez. Lo que en política es imperdonable.  pero además tremendamente perjudicial a la confianza necesaria para llevar  adelante un convivencia democrática.

Ahora bien, como considero que entre todos los saberes posibles que las personas podemos adquirir, existe al menos uno que es  imprescindible que es el saber que ciertas cosas nos convienen y otras no.

Ese saber, es saber distinguir entre lo bueno y lo malo. Lo que en ocasiones no resulta sencillo porque lo malo parece a veces más o menos bueno y lo bueno en otras tiene apariencias de malo. Una confusión en la que los políticos estúpidos -sin distinción partidaria alguna- son generalmente exitosos tanto en crearla como en relatarla.

No obstante, como sea, aunque debamos hacer un trabajo consciente para lograrlo, las personas podemos optar por lo que nos parece bueno y conveniente para vivir mejor. Por ejemplo, estamos cerca de volver a elegir representantes y por lo tanto políticos.

Entonces, podemos optar por lo que mas nos conviene y, en su caso, optar por no elegir a políticos estúpidos .

Además, fundamentalmente, podemos optar por iniciar nuevas relaciones de confianza con quienes nos representan políticamente. Confianza que resulta esencial para poder seguir conviviendo democráticamente. Ni más ni menos.

Piensa bien y saldrá bien!

D.O.

 

Fuentes:
Dr. H. Maturana. www.matriztica.org/
Ver: El error en política es perdonable, lo que no es perdonable es la estupidez. | Daniel Olguin
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El error en política es perdonable, lo que no es perdonable es la estupidez.

Felipe González, político y expresidente del gobierno español, opinó, que todo líder que aparece nervioso, cambiando de posición de la noche a la mañana y buscando culpables es un líder nefasto e inútil para afrontar la crisis, mientras que los líderes políticos adecuados son los que establecen políticas de diálogo permanente y de acuerdos sucesivos, incluyendo también a los líderes sociales y empresariales. Afirmó también, que si en la gestión de la actual crisis sanitaria se cometen errores hay que reconocerlos porque, a su juicio, “el error en política es perdonable, lo que no es perdonable es la estupidez”.[1]

Claro que Gonzalez hace referencia puntual al político en gestión. Pero, estimo que se aplica a todos los ciudadanos que, por ser tales, son también políticos, porque hacen política. Como dice Maturana, todos los actos humanos -desde comprar el pan, pagar impuestos y elegir a quienes nos representan- configuran el hacer política en una convivencia democrática. Pero además validan un modo de convivir ciudadano y por ello son intrínsecamente actos políticos.[2]

Entiendo a esa estupidez como estrechez de miras, tal como la definió el filósofo Johann Erdmann[3], quien además definió al estúpido como aquél que tiene en cuenta solo un punto de vista: el suyo.[4]

Coincido con los griegos, quienes además de la política y la democracia, inventaron la palabra “idiota” para señalar a aquel que considera todo desde su óptica personal, al que juzga cualquier cosa como si su visión del mundo fuera universal, la única defendible, válida e indiscutible.

Encuentro, a su vez en nuestros políticos estúpidos, dos características distintivas esenciales. Que opinan sobre todo como si estuviesen en posesión de la verdad absoluta sin reconocer errores algunos, y que son ineptos a la hora de jerarquizar prioridades.

También encuentro dos premisas relativas a la estupidez en general que se aplican también en toda la política, incluida la nuestra. Una, que todos en algún momento podemos ser estúpidos ocasionales. Otra, que la lucha contra la estupidez está perdida de antemano. Decía Albert Camus en “La peste” que “la estupidez siempre insiste”.

Por ello, respecto de la primera de las premisas, puede ser que tuviésemos que formularnos preguntas fundamentales para acabar con nuestra estupidez ocasional. Por ejemplo, conviene preguntarnos habitualmente si estamos actuando como estúpidos, si podríamos estar equivocados.  Acción ésta, de toma de conciencia plena que podría señalar el comienzo del fin de nuestra estupidez o por lo menos la oportunidad de reducirla.

En tanto que la  segunda premisa nos exigirá asumir que entre todos los saberes posibles que se puedan adquirir existe al menos uno imprescindible: el saber que ciertas cosas nos convienen y otras no.[5]

Saber lo que nos conviene, es saber distinguir entre lo bueno y lo malo, pero en muchas situaciones no resulta sencillo. Lo malo parece en unas ocasiones más o menos bueno y lo bueno en otras tiene apariencias de malo. Confusión, en la que los políticos estúpidos son generalmente exitosos. Tanto en crearla, como relatarla.

Como sea, las personas podemos optar por lo que nos parece bueno, es decir, lo que nos parece conveniente para nosotros frente a lo que nos parece malo e inconveniente. Claro, será prudente fijarnos bien en lo que hacemos, en las decisiones que tomamos. Procurando además adquirir con la práctica un modo de vivir que nos permita acertar mas frecuentemente.

Hoy, estamos cerca de volver a elegir a quienes, entre otras tareas, tendrán la responsabilidad de continuar gestionando la crisis sanitaria. Y entonces, volvemos a estar en condiciones de poder optar por lo que mas nos conviene en tal sentido. De ser menos estúpidos y de quitarle poder a los estúpidos.

En definitiva, debiéramos tener en cuenta que siempre podemos vivir de muchos modos, pero también, que hay modos que no dejan vivir. Como los que incluyen seguir la estupidez y a los estúpidos que la ejercen.

Piensa bien y saldrá bien!

DO.

 

 

Fuentes:

[1] “El error en política es perdonable, lo que no es perdonable es la estupidez” Felipe González. Dirección URL:https://www.europapress.es/nacional/noticia-felipe-gonzalez-error-politica-perdonable-no-perdonable-estupidez-20200415191454.html
[2] Humberto Maturana Romesín. En http://www.matriztica.cl/cuando-hacemos-politica-en-una-convivencia-democratica/
[3] Johann Eduard Erdmann fue pastor protestante y profesor universitario alemán. Historiador de la religión y de la filosofía, su influencia ha sido considerable entre los miembros de la escuela hegeliana.
[4] ¿Qué es la estupidez? Por Antonio Fernández Vicente, Universidad de Castilla-La Mancha. Dirección URL: https://theconversation.com/que-es-la-estupidez-142471
[5] “Se puede vivir de muchos modos, pero hay modos que no dejan vivir”. Por Daniel Olguin. Citando a Fernando Savater Martín y su obra “Ética para Amador”.  Dirección URL: http://danielolguin.com.ar/?p=1178
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Se puede vivir de muchos modos pero hay modos que no dejan vivir.

Entre todos los saberes posibles que se puedan adquirir existe al menos uno imprescindible: el saber  que ciertas cosas nos convienen y otras no.

Abundan los conocimientos interesantes pero sin los cuales uno se las arregla bastante bien para vivir. Se puede vivir sin saber astrofísica, ni ebanistería, ni fútbol, incluso sin saber leer ni escribir: se vive peor, seguramente, pero se vive.

Ahora bien, otras cosas conviene saberlas. Es preciso estar enterado, por ejemplo, de que saltar desde el balcón de un sexto piso no es cosa buena para la salud; o de que una dieta en base algún veneno no permite llegar a viejo.

A lo que nos conviene solemos llamarlo «bueno» porque nos sienta bien; otras, en cambio, nos sientan muy mal y lo llamamos «malo». Saber lo que nos conviene, es distinguir entre lo bueno y lo malo, y es un conocimiento que todos intentamos adquirir, todos sin excepción.

Hay cosas buenas y malas para la salud: es necesario saber lo que debemos comer, o que el fuego a veces calienta y otras quema, así como el agua puede quitar la sed pero también ahogarnos.

Sin embargo, a veces las cosas no son tan sencillas. Lo malo parece a veces resultar más o menos bueno y lo bueno tiene en ocasiones apariencias de malo. Como ciertas drogas, por ejemplo, producen sensaciones agradables, pero su abuso es nocivo.

En el terreno de las relaciones humanas, estas ambigüedades se dan con aún mayor frecuencia. La mentira es algo en general malo, pero a veces parece que puede ser útil o beneficioso mentir para hacerle un favor a alguien. Por ejemplo: ¿es mejor decirle al enfermo de cáncer incurable la verdad sobre su estado o se le debe engañar para que pase sin angustia sus últimas horas? La mentira no nos conviene, es mala, pero a veces parece resultar buena.

Además hay diversos criterios opuestos respecto a qué debemos hacer. Si bien en algunas ciencias como las matemáticas los sabios están casi siempre de acuerdo en lo fundamental. En lo de vivir, en cambio, las opiniones distan de ser unánimes.

Si uno quiere llevar una vida emocionante, puede dedicarse a los coches de fórmula uno o al alpinismo; pero si se prefiere una vida segura y tranquila, será mejor buscar las aventuras en el videoclub de la esquina. Algunos aseguran que lo más noble es vivir para los demás y otros señalan que lo más útil es lograr que los demás vivan para uno. Según ciertas opiniones lo que cuenta es ganar dinero y nada más, mientras que otros arguyen que el dinero sin salud, tiempo libre, afecto sincero o serenidad de ánimo no vale nada.

Entonces, en lo único que a primera vista todos estamos de acuerdo es en que no estamos de acuerdo con todos. Pero fíjate que también estas opiniones distintas coinciden en otro punto: a saber, que lo que vaya a ser nuestra vida es, al menos en parte, resultado de lo que quiera cada cual.

En resumen, las personas podemos inventar y elegir en parte nuestra forma de vida. Podemos optar por lo que nos parece bueno, es decir, conveniente para nosotros, frente a lo que nos parece malo e inconveniente. Claro, que como podemos inventar y elegir, también podemos equivocarnos. De modo que parece prudente fijarnos bien en lo que hacemos y procurar adquirir un cierto saber vivir que nos permita acertar.

Piensa bien y saldrá bien!

* Fuente:  “Ética para Amador”. Fernando Savater Martín es filósofo y escritor nacido en San Sebastián, -País Vasco- en 1947.
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Es nuestra libertad lo que está en juego.

Todos internamente podemos reconocer -si nos permitimos ser sinceros con nosotros mismos- que vivimos el mundo que vivimos porque socialmente no queremos vivir otro.

Los problemas sociales tienen que ver siempre con los mundos que construimos nosotros mismos en la convivencia. Por ello, la solución de nuestros problemas sociales depende de la seriedad y el compromiso de nuestro accionar frente a cada circunstancia.

Si bien la actividad de la política consiste en una conversación de ideas orientada a solucionar los problemas de las personas, todo acto humano, consciente o inconsciente, manifiesta un modo de convivir en la comunidad a la cual pertenecemos y, por ello, de hecho, siempre es un acto político. Es más, hasta el acto cotidiano de comprar el pan, cumplir o no cumplir con un compromiso, y manifestar o no manifestar las opiniones que uno tiene, manifiesta un modo de convivir ciudadano. Y por lo tanto acciones políticas.

Debiéramos ser plenamente conscientes de que viviendo en comunidad, todo lo que hacemos son siempre actos políticos y de que por medio de ellos  vamos construyendo y conservando las realidades que vivimos en sociedad. Por lo tanto es imposible eludir nuestra responsabilidad por nuestro vivir.

Debiéramos preguntarnos si estamos verdaderamente conscientes del modo de convivir que hemos construido y estamos conservando por medio de nuestros actos políticos cotidianos.

Pregunta Grispo*, si entendemos el país en el que vivimos. Si vemos que mientras la mitad de nuestra población es pobre, el costo de la política argentina es pornográfico. Que, ante una desigualdad aberrante, los políticos son incapaces de generar las soluciones necesarias para tener una sociedad mejor ya que sólo gobiernan para ganar una elección y no para solucionar los problemas de las personas.

Considero que entender como vivimos es tomar consciencia de ese mundo que fue también construido por todos nuestros actos políticos, más allá de los que ejercen o aparentan ejercer la política en nuestro medio.

Coincido con el autor referenciado cuando expresa que “La libertad no vale de mucho si no se tiene un presente que permita vivirla”. Porque es nuestra libertad lo que está en juego. Si realmente queremos ser democráticos, y vivir en libertad habrá que concientizarse de que hay cosas que no pueden seguir como están, pero también, de que las soluciones están siempre a nuestra mano y son nuestra responsabilidad.

Por ejemplo, comenzar con prestar atención a aquellos candidatos a representarnos que se manifiesten cotidianamente con acciones políticas que apuntan al bienestar de todas las personas, sin perjuicio de lo que puedan decir y hacer para intentar ser elegidos.

Piensa bien y saldrá bien!

D.O.

 

Fuentes:
“¿Cuándo hacemos política en una convivencia democrática?”, por Humberto Maturana Romesín. Matríztica, 03/02/0210. Dirección URL del artículo: http://comunidad.matriztica.org/?p=22285.
“República tóxica: ¿entendemos el país en el que vivimos?”, por Jorge Grispo. 18 de Julio de 2021. Imnfobae.Dirección URL del artículo: https://www.infobae.com/opinion/2021/07/18/republica-toxica-entendemos-el-pais-en-el-que-vivimos/

 

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La transformación.

¿Qué había estado haciendo?.

Acababa de tomar consciencia de que no sabía lo que había estado haciendo antes de ese momento. De repente me vi parado e inmóvil en aquella esquina transitada de la ciudad en una hora de la tarde, inusual a mis horarios y lugares habituales.

 Me encontraba allí sin saber por qué. Ni desde cuándo. Y no podía recordar que había estado haciendo antes de ese momento.

Seguramente debía haber hecho algo para estar allí. Por más que pudiera encontrar el argumento de alguna causa externa como excusa, sabía que habitualmente terminaba estando donde me llevaban mis propias acciones. Mis decisiones. Aún ante aquello que podía sucederme inesperadamente, lo determinante para mí, siempre era lo que hacía a su respecto.

Pero, además, y fundamentalmente, siempre procuraba estar lo más plenamente consciente posible de lo que iba haciendo momento a momento. Observando mis haceres y reflexionando sobre ellos. Limitando todo lo que pudiese las reacciones de mi inconsciente. Porque sabía que de ello siempre dependía el bienestar de mi vida, la vida de cada día, que es la única vida que sabía que realmente tenía e intentaba vivir.

Me era entonces evidente, que algo debía haber hecho para aparecer en ese lugar y, saber que lo había estado haciendo totalmente inconscientemente me angustiaba profundamente.

¿Qué había tenido intención de hacer?, siempre todo comenzaba en mí con una intención y debí haberla tenido también en esta ocasión. ¿Cuál había sido la emoción las emociones que me habían puso en movimiento?… Qué o cuales reacciones internas de mi mente posibilitaron que yo estuviera allí. 

¿Había tenido la intención de hacer algo que estuviera relacionado en mis valores o cualidades positivas? ¿había sido una emoción amorosa la disparadora de mis acciones? … O, ¿había sido todo lo contrario? Alguna de las emociones que habitualmente me mantenía ocupado y trabajaba en reprimir, en sustituir. Sabía que ello también podría haber sido posible.

En ocasiones, cuando conducía mi automóvil, de repente tomaba conciencia de que había estado algún espacio de tiempo como en piloto automático y asumía que alguna condición de mi mente había tomado el control, por algún momento, pero siguiendo exclusivamente marcados patrones fijados fuertemente en tantos años de conducción, yendo y volviendo al mismo lugar por el mismo camino. Pero esto era distinto. No recordaba haber estado allí donde ahora me encontraba.

No se me escapaba ademas, que existían aún demasiados patrones en mi mente que yo procuraba contener y dirigir por mi plena consciencia. Marcadores culturales de nocividad suficiente como para dejar que mi inconsciente condujera alguna parte de mi vida sin control alguno de mi observación y reflexión.

En esta ocasión, lo único que tenía por cierto y concreto es que estaba parado en esa esquina. Pensé entonces que podría partir desde allí, buscando hacia atrás en mi mente, y así, tal vez, podría llegar a recordar la última vez en que me vi a mí mismo haciendo algo, decidiendo, y que me pudiera otorgar un indicio sobre porqué estaba allí. Ese podría ser el principio que me permitiera luego recordarlo todo y comenzar a tranquilizarme.

Muchas veces, cuando no podía encontrar algún objeto que había perdido, intentaba desandar lo que había hecho hasta donde recordaba haberlo visto por última vez. En general ese mecanismo me era muy útil, y no solo me permitía reencontrarme con el objeto perdido, sino que también me indicaba que mi mente respondía a mi requisitoria y deseo consciente.

En algún lugar de mi mente debía estar ese indicio que tal vez me permitiera rearmar la historia de mis acciones de ese día. Y, en tal sentido, me pregunté a mí mismo ¿Qué fue lo último que recuerdo haber hecho antes de darme cuenta de estar donde y como estaba?

La respuesta llegó rápidamente pero inesperada. Sencillamente, no podía recordarlo. Mi mente no solo me estaba impidiendo averiguar un hecho pasado reciente, sino que además pareciera negarme la posibilidad de que la interrogara sobre este. Ya no solo estaba inquieto, sino también atemorizado. Sabía que al reaccionar de esa forma, impidiéndome recordar, mi mente podría estar protegiendo de mi mismo. 

Tal vez,  las acciones inconscientes que no recordaba podían haber sido disparadas y llevadas a cabo por medio de respuestas basadas en patrones mentales inadecuados que conscientemente había intentado restringir  Pero ese no era mi mayor temor. 

Mi más profundo temor era que habiendo hecho lo que había estado haciendo inconscientemente,  finalmente, y a pesar de mis esfuerzos conscientes de cambiar, hubiera actuado de forma  largamente no deseada y, hubiera sido yo mismo.

D.O.

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Cuando el alumno aparece, entonces puede aparecer maestro. Nunca antes.

Sir Wiston Churchill, que fue primer ministro de Gran Bretaña durante la segunda guerra mundial y líder de su pueblo en la contienda contra el nazismo, y que además de político fue pintor y escritor, recibiendo el premio Nóbel de literatura en 1953, describió en su autobiografía su época escolar de la siguiente forma:

“Por fin llegó el día en que puse fin a casi doce años de colegio. Treinta y seis trimestres durante los cuales rara vez aprendía algo de interés ni utilidad. Volviendo la vista atrás, aquellos años forman el período más estéril de mi vida. Fui feliz de niño con todos mis juguetes en mi cuarto y he sido cada vez más feliz desde que me hice hombre. Sin embargo, esa etapa escolar arroja un sombrío borrón en mi periplo vital. En realidad, una educación prolongada, indispensable para que la sociedad avance, no es un proceso natural para el ser humano. Va contra su propio ser. A un chico lo que le gustaría es seguir a su padre en busca de alimento o una presa. Le gustaría hacer cosas prácticas hasta donde le permitan sus fuerzas. Le agradaría ganar un sueldo, por pequeño que fuera, para contribuir a mantener el hogar. Le encantaría disponer de tiempo y aprovecharlo o malgastarlo como quisiera. Y entonces quizá por las tardes, un verdadero deseo de aprender nacería de los chicos mas prometedores. pero ¿por qué inculcarlo a la fuera en los que no tiene interés?

DO.

Fuente: Rafael Santandreu. Los lentes de la felicidad. Grijalbo.
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La corrupción es un problema de todos. No sólo de muchos políticos.

La corrupción en la política es universalmente señalada como negativa por la opinión pública. No obstante hoy existe un sistema “normalizado” de corrupción.

Una cultura de entendimiento común que identifica el dinero, y su acopio por parte de la clase política (gobierne o no), como la forma más importante de reunir poder para hacer  política.

Cultura que “infecta” y convierte rápidamente en corruptos a los que ingresan al seno de la política con ideales de cambio profundo y principalmente con ideas de anti-corrupción; o los escupe y devuelve al lugar de donde salieron para nunca mas intentar “hacer política”. Por lo menos de la forma que pensaban que debían hacerlo originalmente.

Ello es porque el tema de la corrupción en la política, hoy no se circunscribe sólo al ámbito de quienes actúan en política, de quienes les toca ejercerla. Sino que gran parte de la  sociedad terminó imbuida de alguna forma por esa cultura, aceptando que el dinero y su acopio es la mayor y más efectiva herramienta que posee una gestión política exitosa.

O sea que, si bien es sólo un número menor de personas las que controlan las palancas reales del poder y que determinan el ámbito de lo posible de toda gestión política, y de la corrupción en su gestión, se les suman a éstos muchos más “funcionarios” en todo el ámbito del poder político.

Sin importar partidos o agrupaciones políticas. Que se mueven desde distintos cargos de elección popular, hasta distintos cargos no elegibles pero que los elegidos suman a sus gestiones. Que cumplen funciones de asesores y consultores. Que parecieran aportar desde las legislaturas, desde la justicia o la administración.  También desde bufetes de abogados, contadores, economistas allegados al poder, que se mueven dentro y fuera de las campañas políticas. Que gestionan a través de centros de negocios corporativos.

Todos ellos, sin perjuicio de las distintas extracciones sociales de donde proceden originalmente, parecen sostener entendimientos compartidos sobre la sociedad y la política. Una narración sobre la vida en la política que los une y mantiene a todos relacionados a modo de una corporación, sin importar los orígenes políticos o ideológicos.

Incluso cuando no están de acuerdo en motivos ideológicos, no están en desacuerdo acerca de que el dinero es la forma más importante de conseguir poder político, y que es determinante de los resultados políticos en la mayoría de los casos.

Esta visión del mundo a su vez, se escurre hacia abajo, da forma a la conducta de sus empleados y colegas.  impregna a familiares y amigos. Y, en última instancia, une a todos en el sistema y en los mismos supuestos básicos acerca de lo que es políticamente posible.

Todo termina siendo para nada malo o corrupto. Sino que es “normativo”, de “sentido común”, y en definitiva, “es la forma en que siempre ha sido”.

Así el sistema y su aceptación se siguen extendiendo.

Las tendencias naturales de la psicología humana determinan que cuanto más a menudo la gente ve confirmados en la práctica un conjunto de suposiciones u opiniones, más creen que es ello lo que pensaron desde el principio. Y, con el tiempo, se distancian de lo que realmente pensaban antes, si es que esa gente tenía ideales y valores diferentes.

Muestra de ello es que cada vez es menor el asombro honesto y real que producen las denuncias de corrupción. “Siempre fue así, por lo menos éstos hicieron algo”, son expresiones del común de esta gente.

El problema entonces es mayor al que podemos observar si nos circunscribimos sólo al sector “de los políticos” (en funciones de gobierno o no), y mucho más si nos encerramos en pensar que sólo pertenece a un gobierno determinado.

Sería absurdo creer que una cultura de la corrupción que se desarrolló por décadas se puede deshacer del día la noche y mucho menos por medio de alguna solución violenta a la que algunos desmemoriados puedan acudir en su afán de reforma.

Lo cierto es que tomará tiempo, exactamente el mismo tipo de cambio social lento y doloroso que creó la corrupción.

Como sea, es necesario comenzar de un a vez a deshacer esa cultura, e intentar crear nuevos escenarios para que los políticos actúen de manera diferente.

Lo primero debiera ser castigar a la corrupción por medio de las urnas, persiguiendo y participando en aquellas campañas que no sólo señalen lo mal que se han hecho las cosas, sino que también presenten formas viables para arreglarlas, en forma entendible y asumiendo el compromiso de llevarlas a cabo.

Si bien la idea final incluye solucionar este espinoso tema de la corrupción política, fundamentalmente tiende a salvar a la república.

Como estamos hoy, ya es difícil imaginar un futuro viable para nuestra democracia, y nuestra nación.

Esa es la cuestión.

Piensa bien y saldrá bien!

D.O.

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La legitimidad de la gestión y la duración del mandato.

La periodicidad de los mandatos de gobierno debiera ponderarse a la luz de la legitimidad de la gestión.

La actividad política consiste en una conversación de ideas orientada a solucionar los problemas de las personas. A su vez, la República es una forma de organización del Estado donde el ejercicio del gobierno recae sobre personas elegidas mediante voto popular, por periodos de tiempo limitados. La democracia, en tanto, es el sistema político que atribuye a la ciudadanía el poder de decidir a través del nombramiento de personas elegidas para que los representen.

Hoy la política ha dejado de tener la prioridad de solucionar los problemas de los ciudadanos, pero, además, la representación, que consistía en que el verdadero gobierno radicaba en la ciudadanía, ya no existe.

Pero, además, en la medida que avanza la gestión de quienes fueron elegidos, precisamente por su deshonestidad, y por el dolor que generan, la ciudadanía se siente defraudada, traicionada, perdiendo la confianza en quienes eligieron para representarlos.

En consecuencia, los políticos pierden su “legitimidad” para el ejercicio de su función. En concreto, la duración del periodo respectivo o “mandato” político de quienes fueron elegidos no se condice con la “legitimidad” necesaria para el ejercicio de su función en tal período.

En cambio, lo que sí se ha legitimado es la protesta y los medios de ejercerla. La ciudadanía está desobedeciendo a quienes eligieron para que se los represente, sea obstruyendo u oponiéndose. Las consecuencias de tal falta de orden, se terminan convirtiendo en ausencia de justicia, y también y definitivamente en falta de libertad.

Hoy, más que nunca antes, la “legitimidad” debe ser la clave del sistema político representativo, y la periodicidad de los mandatos debería ponderarse a la luz de ella, más allá de lo períodos determinados para ejercer el cargo y de las elecciones programadas.

Piensa bien y saldrá bien.

DO.

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Historia del Entretenimiento.

ENTREVISTA A MI PAPÁ.

Daniel Olguin nació el 16 de Agosto de 1959 en Lomas de Zamora, Provincia de Buenos Aires. Allí vivía con su mamá, su papá y sus hermanos menores, y tuvo la suerte de tener cerca a su Nonna y Nonno, quienes solían malcriar a su nieto mayor. Sus padres solían estar ocupados y no supieron darle la mejor infancia, no tenían tiempo para entretenerlo, entonces él fue buscando sus formas de pasar el tiempo de la mejor manera posible y lo logró.

Si de personas completas hay que hablar, mi papá es el ejemplo perfecto. Con sus 61 años vividos, tiene más experiencias y relatos para contar que cualquier ser humano que haya conocido .Cuatro hijos, dos nietos y una esposa completan su círculo más íntimo del que disfruta siempre, sin contar a su grupo de amigos con los que se junta religiosamente todos los Sábados por la tarde.

Mi papá, más que un ser humano, pareciera ser una enciclopedia; lo digo porque del tema que le hables, siempre tiene algo para agregar. Su mente brillante y espontánea siempre dio lugar a la curiosidad y creo que no hay materia de la que no haya investigado. Es un observador nato de la vida, y tiene mucha memoria para relatar lo vivido con una dicción que atrapa en cada palabra aún más. Pero yendo a lo que nos compete, cuando escuché que la consigna a este segundo parcial era entrevistar a algún familiar o allegado para que nos cuente sus formas de entretenimiento cuando era joven, no dudé un segundo en elegir a mi papá. Un apasionado de la industria del entretenimiento que desde que tengo noción me transmite con tanta emoción. Y así es como un domingo, después del clásico almuerzo en familia, lo hice memorar sus comienzos con la radio y la televisión. Sus aliados hasta el día de hoy, que lo acompañan a cada hora.

Remontándonos a la época de los años ´60, empezó su relato contándome de lo que más disfrutaba, la televisión. Haciendo énfasis en que le gustaba mucho más ver películas que programas, me contó que en ese momento Canal 11, que ahora es Telefe, solía pasar muchas películas los sábados. Desde el mediodía hasta la tardecita. Para ese entonces, no todas las familias tenían en sus casas una televisión ya que era muy caro, pero sí la tenía su abuelo. Entonces, usualmente se pasaban todos los Sábados en su casa para hacer maratón de películas, una tras otra.

Ir al cine no era de lo más habitual para él porque no era barato, pero una vez que iba se veía una tras otra las dos o tres películas que pasaban, recuerda. Ese era su entretenimiento favorito, más que nada porque también lo compartía con su abuela, quien lo retiraba del colegio algún día de la semana a escondidas, para llevarlo al cine. Ella era una gran seguidora del cine, y al llevarlo a su nieto mayor lo utilizaba como excusa para ir más seguido… era su picardía. Recuerda congracia que siempre veían las películas que a ella le gustaban: las de amor y las de terror, que si bien las disfrutaba, Daniel recuerda como ella giraba nerviosamente los botones del saco, hasta que se los arrancaba del miedo. Y él absorbía todo, por eso hoy también le resultan familiares las series o películas viejas, emblemáticas.

En la casa de sus abuelos maternos tenían un televisor desde el año 60 y pico, y era el único  en toda la cuadra. “Cuando los visitábamos los sábados y domingos me volvía loco porque podía ver muchas series. Obviamente las que se veían eran viejas, como Los Intocables, o programas argentinos que sólo podías ver si tenías tele, como el de Pipo Mancera; un programa único que se veía mucho. Y le ocupábamos la casa a los abuelos hasta que finalmente tuvimos un televisor en la nuestra.”

La televisión se inaugura oficialmente el 17 de octubre de 1951, con lo cual, era lógico que no muchos disponían en esta época de un televisor propio. Ulanovsky en su texto expresa la dificultad de acceder a la novedad del momento, por eso las estadísticas marcaban que fue en este momento el punto más bajo de rating para las emisoras, el más bajo desde el año 1960. Aparte, la Secretaría de Comercio no ayudó aconsejando a la gente a que no se compren los televisores argentinos por su alto valor monetario. (Ulanovsky, 2016)

Así todo, al llegar los `80, ya independizado de su familia y con la crianza de mi hermano y mi hermana mayor, mi papá logró comprarse su primer televisor a color en el año 1982, antes de que volviera la democracia. Un Sony blanco muy moderno. No recuerda cuánto le salió en ese momento pero sí recuerda que era una genialidad con dos antenas que proyectaba las imágenes con colores. El más parecido en la estructura es el KV-1310 de Sony, el primero de la línea de televisores color de la marca. Con el doble de brillo que los televisores anteriores, éste fue un hito que estableció la superioridad de Sony, afirma la marca.

Fascinado afirma que “La aparición de los tanques de series y películas, son espectaculares. Me permiten ver lo que quiero, lo que me interesa… lo que me sigue interesando como cuando era chico, nada más que el medio era muy distinto. Antes ponía canal 11, por ejemplo, a ver qué podía sincronizar… Cine de super acción era mi favorito o si había algún deporte también. Hoy no necesito la televisión por cable; de hecho no la miro desde que aparecieron estas plataformas”.

En cuanto a la radio, asegura haber comenzado sus mañanas y terminado las noches con la misma, aún siendo muy joven. Su abuelo había impuesto esa tradición en él y no la abandonó jamás. Lo que más le gustaba era escuchar música internacional por la noche. Especialmente el programa “Modart en la noche”, conducido en ese entonces por Pedro Aníbal Mansilla, era frecuente en su rutina. Allí pasaban música extranjera que era la que él buscaba escuchar, especialmente Los Beatles (aunque confesó que no entendía qué era lo que decían, le gustaba mucho su música). Todas las noches se llevaba la radio a la cama y la escuchaba hasta que le gritaban que tenía que ir a dormir porque al otro día tenía que ir al colegio temprano.

Muy emocionado comienza a hablar apurado recordando su primera radio, obsequio de su amado Nonno. “Era una radio transistor. Antes las radios eran a válvula, eran unas radios muy grandes. Pero el Nonno una vez me regaló una radio mínima y se la cambie; le dije que quería la de él y me dijo que podíamos hacer el cambio. Él se quedó con la chiquita que me había comprado a mí y yo me quedé con la suya. Es el día de hoy que la tengo como recuerdo en el estudio, una radio “”Spica forrada en cuero… hace no mucho la hice arreglar y anda perfecto”.

Tal como explica Müller en su texto, la aparición del transistor trajo consigo a uno de los cambios más significativos se produjeron a finales de la década de los ´50 y comienzos de los ´60s.Y si bien era de gran tamaño, como recuerda mi papá, el transistor logró reducir en tamaño a los receptores de ese entonces, volviéndose portátiles, aparte de que duplicaron su cantidad por número de habitantes, cuenta Müller (Müller, 2017).

Esta misma radio nombrada anteriormente, la usaba también para escuchar los partidos de fútbol, porque no lo dejaban ir a la cancha exceptuando cuando lo llevaba su abuelo. Y después, cuando empezó a ir a la cancha siendo más grande, se la llevaba para ir escuchando el relato de lo que estaba pasando. Hoy, la costumbre sigue intacta, y ver el partido muteado en la televisión con la radio prendida es tradición. “La radio nunca dejó de entretenerme. No tanto para informarme, porque para eso están las redes hoy, pero sí para escuchar de qué hablan. Es una gran compañía”.

Me habló también de su tocadiscos mono, que se escuchaba todo mal, pero tenía dos parlantitos que uno de ellos se lo podía llevar a su cama a la noche, al igual que la radio. Si no conseguía un programa de la radio que le guste, optaba por escuchar sus discos de vinilo que coleccionaba, entre los cuales no podían faltar los de Charly García o el flaco Spinetta. Dos artistas que siempre admiró y escuchaba muy seguido. Yo me considero bastante fanática de la música en general y es por eso que en mi casa tenemos un tocadiscos moderno, fabricado en el año 2018, que se escucha muy bien a comparación de los antiguos, y a mi papá le encanta escucharlo. Lo lleva a su época, pero reversionada.

Otro entretenimiento que era y es muy usual en sus días, es la lectura. Al terminar el colegio se hizo socio del club de lectores, una organización que pagando una cuota mensual te traían un libro por mes. Y así, fue leyendo muchos libros y, año tras año, se fue volviendo un entretenimiento esencial para él. Cada vez que puede nos hace hincapié a mi hermano menor y a mí, en que leamos, que nunca está de más y que es muy beneficioso. Disfruta mucho de comprar  libros porque le gusta sentir el papel. “Yo lo escribo, lo marco, anoto cosas que me resultan interesantes… Cuando lo necesito por algo, voy y miro directamente a lo que subrayé, qué es lo que más me interesó de tal libro y me posibilita una re-lectura más rápida.”, cuenta. Agrega que hay ciertos libros que guarda con mucho cariño porque los considera de “permanente lectura de encuentra de entretenimiento”, como por ejemplo, el famoso Principito. Cuando no encuentra una serie, una película o algo que le interese para ver, agarra un libro de los que ya tiene leídos, lo abre en cualquiera de las páginas que tiene marcadas y ve qué dice. Esto logra mantenerlo un rato en un momento de reflexión sobre lo que dice, haberlo leído en distintos momentos permite obtener distintas interpretaciones y eso es lo interesante, lo que lo cautiva. “Hay libros que tengo guardados, otros regalados, otros por regalar. En la biblioteca tienen que quedarse los que uno cree que va a volver a leer o los que te hacen pensar. Los demás hay que pasarlos para permitir que otros puedan hacer su propio camino.”, opina.

Si bien le encanta el papel, mi papá no se queda atrás tecnológicamente. Hoy, mientras cursa un doctorado en derecho, me cuenta que para facilitar el material que necesita, está inscripto en varias fuentes de libros online, unas pagas y otras gratis, que lo mantienen permanentemente informado de lo que busca leer, gracias a que el algoritmo se acomodó a sus búsquedas. “Eso era impensado para mí cuando era joven. Todo intentaba buscarlo en la radio, en el noticiero, en el diario, yendo a las bibliotecas… Nunca pensé que iba a tener tanto entretenimiento al alcance de mis manos!”, dice sorprendido. Es increíble como el celular o la computadora logran captar lo que a uno le interesa y te potencia la información, sea cual fuera la materia. Esto me hizo acordar aparte de lo que dice Jenkins al referirse a la convergencia: “Existe más información sobre cualquier tema de la que nadie es capaz de almacenar en su cabeza” (Jenkins, 2008:15), y es asombroso.

Los libros eran su fuente principal de lectura. Las revistas no se compraban tanto en ese momento pero sí recuerda haberse comprado varias veces el diario Clarín para leer el aspecto deportivo, que era un suplemento. Le gustaba seguir el deporte por medio de esta lectura semanal. Luego, al ir creciendo se fue haciendo afín al diario papel y comenzó a comprárselo para una lectura más general.

Vamos llegando al final de la entrevista y mi papá reflexiona, “Aunque no tenga nada para hacer, siempre tengo algo para hacer”. Asombrado con cómo se transformaron con el tiempo las distintas formas de entretenerse y cómo antes era habitual aburrirse seguido porque no tenían todas las posibilidades que existen hoy, tales como lo son los celulares, las computadoras o mismo los cines que pasaron a ser algo más accesible, y agrega, “La verdad, es apasionante. Por lo menos para mí, que soy un curioso en ese aspecto.”

Otro día fuera de la entrevista, nos pusimos a hablar con mis papás y mi hermano mientras cenábamos, sobre cómo había cambiado enormemente las formas de entretenimiento y cómo van a cambiar aún más, luego de esta modalidad de pandemia. Yo, en lo personal, me angustié un poco de sólo pensar en que el teatro o los recitales vayan teniendo cada vez menos alcance de forma presencial, pero ahí me frenó mi mamá y me recordó que cuando comenzaron a salir los televisores o, mismo hoy, los celulares, nunca se dejó de ir al cine. Y un poco de razón tiene, pero también es verdad que el entretenimiento cambia permanentemente sus formas y si analizamos al público que viene próximamente, gran porcentaje habrán nacido en sus casas con la tecnología en sus manos, y otro gran porcentaje en unos años, habrán nacido en esta modalidad de pandemia, en la que nosotros no logramos sentirnos del todo confortables, si del entretenimiento tenemos que opinar, y para ellos va a ser lo “normal”. No pienso como Gilder, que insiste con la idea de que las computadoras no vinieron a transformar la cultura de masas, sino a destruirla, pero algo se acerca ala idea de que la tecnología va a ir perdiendo el encuentro entre dos o más cuerpos de forma presencial. Pero como menciona Jenkins, “La historia nos enseña que los viejos medios nunca muere, y ni siquiera se desvanecen. Lo que muere son simplemente las herramientas que utilizamos para acceder al contenido de los medios.” (Jenkins, 2008: 24). La convergencia es permanente e inevitable con el correr del tiempo. Las experiencias se adaptan a la sociedad y al existir esta convergencia, hace que crezcan los medios o los distintos formatos por los que se esparce el entretenimiento y esto nos genera una adicción a querer ver más.

Jerkins afirma: “En mi cuarto de estar, veo cada vez más cajas negras”, refiriéndose a todos los distintos reproductores de DVD, de juegos, consolas, etc. (Jerkins 2008: 25), y coincido. Pensar que esto fué escrito en 2008 y hoy, año 2021, siguen habiendo, y de hecho aumentaron, estas consolas o “cajas negras” en nuestra sala de estar. El entretenimiento se va a adaptando de apoco a la tecnología que avanza y va creando escenarios cada vez más sorprendentes para una experiencia más placentera y hay que aprender de lo que se viene. Estar al tanto del proceso sin final porque, queramos o no, “vivimos ya en una cultura de la convergencia.” (Jenkins 2008: 25).

De todas formas, calmo mi angustia pensando en que el entretenimiento jamás va a terminar y me quedo con la frase con la que mi papá terminó la entrevista, siendo muy optimista con todo lo vivido y lo que se viene por vivir, y compartiendo el sentimiento de seguir aprendiendo y más cuando se trata de generar entretenimiento: “La verdad, es apasionante. Por lo menos para mí, que soy un curioso en ese aspecto.”

Delfina Olguin.

 

BIBLIOGRAFÍA
MÜLLER, María José. (2017). “Historia y estructura de la radio argentina.”, Bogotá, Colombia.
ULANOVSKY, Carlos, ITKIN, Silvia y SIRVÉN, Pablo. (2016). “El año que vimos en color”(1980), Buenos Aires.
JENKINS, Henry. (2008) “Adoración en el altar de la convergencia, un nuevo paradigma paracomprender el cambio mediático.”,

La radio y la televisión en el año ’60


https://www.sony-latin.com/corporate/SOLA/acerca/infocorporativa/historia_productos_televisores.html

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EDUCACIÓN STEM CON RIGOR ACADEMICO Y RELEVANCIA.

Según la  UNESCO, las carreras vinculadas con las STEM* constituyen los empleos del futuro, la fuerza motriz de la innovación, del bienestar social, del crecimiento inclusivo y del desarrollo sostenible. Además, sostiene que de la elección de la ingeniería o la ciencia como carrera depende del acceso al currículo necesario de ciencias, matemáticas, tecnología e ingeniería que esta reclamando el mundo real.**

Los jóvenes necesitan ya un aprendizaje adecuado a esa realidad, que sea riguroso en lo académico a la vez que relevante.

El rigor académico refiere al aprendizaje por medio de la investigación de distintos problemas, intentando desarrollar habilidades para el pensamiento reflexivo, el análisis, la evaluación, y la creatividad; la relevancia, a su vez, es hacerlo en forma interdisciplinaria y colaborativa, a través de trabajar sobre situaciones reales o de simulación de tareas, conectando distintos conceptos a la solución de problemas actuales.***

Pero, además, los jóvenes deben abordar un aprendizaje riguroso y relevante de las ciencias, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas o STEM para enfrentar con verdaderas posibilidades las necesidades que propone el mundo real.

“Dime qué porcentaje de profesionales se recibirán en Educación STEM y te diré el futuro de esa nación”, dice Gennari.****

Piensa bien y saldrá bien!

DO.

 

Fuentes:
* En los medios de comunicación se emplea con frecuencia el acrónimo inglés STEM (Science, Technology, Engineering, Mathematics) para referirse a las carreras, las materias o las áreas de conocimiento y de trabajo relacionadas con las ciencias, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas. Su equivalente español es la sigla CTIM sirve para designar las disciplinas académicas de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas. Cfme. FundéuRAE. Dirección RUL: https://www.fundeu.es/recomendacion/carreras-ctim-mejor-que-carreras-stem/
** UNESCO. Dirección URL de la publicación: http://www.unesco.org/new/en/natural-sciences/science-technology/engineering/engineering-education/stem-resources/
** Willard R. Daggett: Achieving Academic Excellence through Rigor and Relevante. International Center for Leadership in Education. 2005. Dirección URL: http://www.dr-hatfield.com/educ342/1%20daggett-academic_excellence.pdf
**** “Será feroz (capítulo II) En tiempos de inteligencia artificial aún están los que miran el pasado.” Por Horacio Gennari. 15/06/2021. Infobae. Dirección URL del artículo: https://www.infobae.com/opinion/2021/06/15/sera-feroz-capitulo-ii/
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