Mis pensamientos sobre la educación para hoy.

Pienso que la educación es un proceso de transformación humana en la convivencia,sobrinanieta dónde el niño se transforma en un tipo u otro de ser humano según la clase de experiencias vividas, en este caso con sus educadores. De modo que los niños aprenden a vivir en cualquier espacio de vida donde sus maestros los encaminen.

Pienso que cuando el alumno esta listo, el educador finalmente aparece. Creo que los niños siempre aprenden lo que quieren cuando quieren. Por lo tanto, creo en niños auto-motivados, curiosos, creativos. Creo que indefectiblemente, si se les da el espacio adecuado ese tipo de niño aparecerá. Y creo que el creador de tal espacio es el educador, y lo hace en el aula.

Pienso que es importante asegurarse de que los niños descubran y perfeccionen sus habilidades creativas. Que identifiquen los problemas y encuentren soluciones. Creo que la experiencia en distintas disciplinas artísticas es fundamental para el desarrollo de tales habilidades creativas. Y creo que las artes en sus distintas expresiones, experimentadas a un mismo nivel que los demás conocimientos, como las ciencias, la lectura y la escritura, es fundamental para el desarrollo óptimo del niño.

Pienso entonces que el futuro éxito de los niños de hoy no tendrá que ver solamente con profundos conocimientos adquiridos por medio de la mejor educación formal que sea posible darles, sino que mucho de ello estará también relacionado con la capacidad creativa, de análisis, de anticiparse y adaptarse a lo cambios, y fundamentalmente con una notable capacidad para relacionarse con los demás. Y ello esta directamente relacionado con el tipo de convivencia que tienen con sus adultos. padres, y educadores, fundamentalmente.

Pienso también que dicho éxito estará ligado a que los niños adquieran conocimientos y práctica sobre sus emociones, la regulación de sus impulsos, el desarrollo de la atención plena, la empatía y el afecto, la solución de conflictos por vía no violentas y el sentido de unidad de la humanidad. Entonces creo que las habilidades emocionales y sociales, incluyendo la preocupación ética -entendiendo a ésta como la preocupación por las consecuencias de nuestras acciones en los demas-, no va en detrimento de los contenidos académicos. Y que la educación de las emociones puede integrarse a los planes de estudios desde el jardín de infantes.

Pienso, en tal sentido, que los adultos educadores deben supervisar el comportamiento personal y cívico de los jóvenes, convirtiéndose en una referencia personal de carácter moral. Deben asumir siempre la responsabilidad que les corresponde en el ejercicio de la cuota necesaria de autoridad en el proceso de formación. Proceso que debe estar enmarcado tanto por el ejercicio de la libertad posible, como por el de la autoridad que sea necesaria. Los niños de hoy, y aún los nuevos adolescentes reclaman, aunque en forma algo diferente a como lo hacíamos nosotros los ahora adultos, que se los apoye y se los guíe en su crecimiento.

Pienso que hay que redefinir totalmente el modelo de educación actual, porque el modelo ha cambiado de tal forma que un cambio parcial en su estructura, no es suficiente. Hoy el conocimiento es de libre acceso, pero además el conocimiento está cambiando constantemente, y los sistemas educativos no se reformulan a la misma velocidad y a tiempo como para ser efectivos. Por ejemplo, creo que los niños aprenden mucho más cuando se les enseña a utilizar los conocimientos, o sea con “pertinencia”. Y cuando y cuando el proceso de trasformación puede ser realizado libre de estrés, en colaboración y no en competencia, en cualquier momento y cualquier lugar.

IMG-20150227-WA0003Pienso en que estamos todos, adultos y niños, nadando en una marea virtual cuyo punto más alto de desarrollo aún no hemos visto (y ni siquiera podemos imaginar), pero que se nos acerca en forma de un Tsunami. Nosotros, los adultos, tenemos la opción de salir a buscarla para flotar en su superficie, o dejar que ésta nos arrastre y ahogue cuando llegue a nuestras costas de aparente seguridad. Los niños a los que pretendemos educar para que estén preparados a surfear en esa circunstancia, en cambio, no tienen opciones. Ellos dependen de lo que hoy los adultos hagamos al respecto.

Eso pienso.

D.O.

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Que es lo que creemos. Esa es la cuestión.

El apego a una creencia determinada está originado por otra creencia de base, la de que sinpañuelo verde  (2) esa creencia no es posible vivir. Pero, paradójicamente, aunque pensemos que el apegarnos a ciertas creencias nos da seguridad, es precisamente ese apego lo que nos impide desarrollar un más amplio espectro de nuevas creencias que nos permitan adaptarnos a los cambios que necesitamos para vivir bien. Ello, por el miedo a perder todas las creencias que nos han transmitido y a las que estamos totalmente acostumbrados. No es la nueva situación la que nos da miedo, sino el recuerdo vívido de otras situaciones que nos contaron o que hemos vivido anteriormente con una angustia que no hemos sabido resolver. Por ejemplo, si aprendimos el miedo al agua porque recibí la señal de que si me acerco a una piscina puedo morir ahogado, será difícil que pueda ser luego un buen nadador, aunque tenga al mejor profesor de natación.

Ante la legalización o no de la interrupción voluntaria de un embarazo, las profundas creencias que hemos ido adquiriendo culturalmente -y los miedos que subyacen en ellas- nos llevan a discutir en términos extremos de sí o no al aborto. Es más, de sí o no a la vida. Cuando discutir la necesidad de una legislación que permita la interrupción voluntaria del embarazo, no debiera implicar la negación de la vida o el derecho a la ésta. O por lo menos no debiera implicarse parcialmente, toda vez que el aborto clandestino afecta la vida y la salud de las mujeres en general y en particular de las más vulnerables. Pero nuestras creencias nos impiden la observación hasta de esa realidad elocuente.

Así, negamos o soslayamos que la falta de servicios de atención obstétrica de emergencia o la negativa a practicar abortos son causas muchas veces de mortalidad y morbilidad materna. Y que ello, a su vez, conforme una violación del derecho a la vida, y, en determinadas circunstancias, pueden constituir tortura, tratos crueles, inhumanos o degradantes. También, nos impide observar, el hecho de que restringir el acceso al aborto no reduce el número de abortos. En el mundo, en los últimos años, se ha disminuido el aborto, y se estima que la legalización de la práctica ha sido el factor que más ha contribuido a ello.

Aún más profundas son nuestras creencias sobre el inicio de la vida. El cual, evidentemente, ha ido variando según el tiempo y los lugares. Por ejemplo, buscando fundamento legal a sus posturas, quienes están en contra de la interrupción voluntaria del embarazo, consideran que un aborto es la desaparición de un niño por nacer y que así lo establecen las normas nacionales y supranacionales a las que nuestro país adhiere. Mientras que quienes están a favor, en cambio, sostienen que si bien la ley argentina determina que la existencia de la persona humana comienza con la concepción (Art. 19 del Código Civil y Comercial de la Nación), a su vez, sienta como principio que, si no se nace con vida, se considera que la persona nunca existió (Art. 21), entonces una cosa es morir y otra cosa es no existir.

Como sea, y sin perjuicio de la debida atención y respeto de todas las posturas -y de las creencias en las que se fundan- lo cierto es que la disputa dichos términos nos aleja de la presente realidad.

Nos alejamos, tanto de la observación de las cifras objetivas que señalan que los abortos anuales realizados en nuestro país demuestran que la penalización del aborto fracasó en todo sentido y que la situación actual patentiza una reprochable discriminación con motivo de la condición social de las mujeres pobres que arrasa con el derecho a la vida y la salud; cómo de la observación del dolor de las mujeres que adoptan la decisión de interrumpir su embarazo, y que para ninguna mujer el aborto es festivo o indiferente.

Debiéramos permitirnos discutir el tema con la disposición consciente a deshacernos de lo que teníamos creído y planeado sobre la cuestión, con el fin intentar realizar lo que hoy nos espera y que ahora  nos está llamando a actuar.

Hoy podemos discutir la implementación de la mejor legislación posible, que incluya necesariamente políticas de prevención de los embarazos no deseados, que brinde información y acompañamiento a las mujeres que tienen embarazos no deseados para asegurar que tomen su decisión teniendo en cuenta todas las alternativas disponibles, y  que produzca un entorno médico seguro y accesible para la interrupción voluntaria del embarazo.

La vida es hoy. El debate sobre la interrupción voluntario del embarazo no debería estar contaminado por las creencias que fuimos adquiriendo en un pasado que ya no existe.

Piensa bien y saldrá bien.

DO.

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Re-Pensando la educación para un futuro impredictible.

Los niños que comienzan la escuela este año se van a jubilar en el 2065. Nadie tiene una pista de cómo va a ser el mundo en 5 años. Y sin embargo se supone que estamos educando a los niños para él. Así que creo que la impredictibilidad es extraordinaria. Y mi argumento es que ahora la creatividad es tan importante en educación como la alfabetización, y deberíamos darle el mismo estatus.

Escuché una gran historia hace poco, me encanta contarla, sobre una niña en clase de dibujo. Ella tenía 6 años y estaba en la parte de atrás, dibujando, y la profesora contó que esta niña casi nunca prestaba atención, pero que en esta clase de dibujo sí.

La profesora estaba fascinada, se acercó a la niña y le preguntó, “¿Qué estás dibujando?”;

A lo que la niña, sin dejar de dibujar, respondió, “Estoy dibujando a Dios”

Sobre lo que la  profesora acotó, “Pero nadie sabe cómo es Dios”

Y  la niña, finalmente, afirmó, “Lo van a saber en un minuto”.

Es que los niños se arriesgan. Si no saben, prueban. No tienen miedo a equivocarse. Ahora, no estoy diciendo que equivocarse es lo mismo que ser creativo. Lo que si sabemos es que, si no estas abierto a equivocarte, nunca se te va a ocurrir algo original. Y para cuando llegan a ser adultos, la mayoría de los niños hna perdido esa capacidad. Tienen miedo a equivocarse. Y por cierto, manejamos nuestras empresas así. Estigmatizamos los errores. Y ahora estamos administrando sistemas nacionales de educación donde los errores son lo peor que puedes hacer. Y el resultado es que estamos educando a la gente para que dejen sus capacidades creativas.

Creo en lo siguiente con pasión: que no nos volvemos más creativos al crecer, más bien nos hacemos menos creativos. O más bien, la educación nos hace menos creativos.

Y ¿por qué es así?

Todos los sistemas educativos del mundo tienen la misma jerarquía de materias. Arriba están las matemáticas y lenguas, luego las humanidades, y abajo están las artes. Y en casi todos los sistemas además, hay jerarquías dentro de las artes. Arte y música normalmente tienen un estatus más alto en las escuelas que drama y danza. No hay ningún sistema educativo que le enseñe danza a los niños todos los días de la misma manera que les enseñamos matemáticas. ¿Por qué? ¿Por qué no? Creo que esto es importante. Creo que las matemáticas son muy importantes, pero también la danza. Los niños bailan todo el tiempo cuando se les permite, todos lo hacemos. Lo que en verdad ocurre es que cuando los niños crecen los comenzamos a educar progresivamente de la cintura hacia arriba. Y después nos concentramos en sus cabezas. Y ligeramente en un lado de la cabeza.

Nuestro sistema educativo se basa en la idea de habilidad académica. Y hay una razón. Cuando todo el sistema fue inventado. en el mundo, no habían sistemas educativos antes del siglo XIX. Todos surgieron para llenar las necesidades de la industrialización. Así que la jerarquía se basa en dos ideas.

Número uno, que las materias más útiles para el trabajo son más importantes. Así que probablemente te alejaron gentilmente de las cosas que te gustaban cuando niño, con el argumento de que nunca ibas a encontrar un trabajo haciendo eso. “No hagas música, no vas a ser músico”; “no hagas arte, no vas a ser un artista”. Consejo benigno, y hoy profundamente equivocado.

Y la segunda idea es la habilidad académica, que ha llegado a dominar nuestra visión de la inteligencia, porque las universidades diseñaron el sistema a su imagen. Si lo piensan, todo el sistema de educación pública en el mundo es un extenso proceso de admisión universitaria. Y la consecuencia es que muchas personas talentosas, brillantes y creativas piensan que no lo son, porque aquello para lo que eran buenos en la escuela no era valorado o incluso era estigmatizado. Y pienso que no podemos darnos el lujo de seguir por este camino.

En los próximos 30 años, según la UNESCO, más personas, en el mundo, se van a graduar del sistema educativo que el total desde el principio de la historia. Súbitamente, los títulos ya no valen nada. Cuando yo era estudiante si tu tenías un título tenías un trabajo. Si no tenías uno era porque no querías. Pero ahora los jóvenes con títulos muchas veces vuelven a sus casas para seguir jugando video juegos,porque necesitas una maestría para el trabajo que antes requería un bachillerato. Y ahora necesitas un doctorado para el otro. Es un proceso de inflación académica, que indica que toda la estructura de la educación se está moviendo bajo nuestros pies. Debemos cambiar radicalmente nuestra idea de la inteligencia

Sabemos tres cosas sobre la inteligencia.

Primero, que es diversa. Pensamos sobre el mundo de todas las maneras en que lo experimentamos. Visualmente, en sonidos, kinestésicamente, en términos abstractos, y en movimiento. Segundo, la inteligencia es dinámica. Si observas las interacciones del cerebro humano,  la inteligencia es maravillosamente interactiva. El cerebro no está dividido en compartimientos. De hecho, la creatividad, que yo defino como el proceso de tener ideas originales que tengan valor, casi siempre ocurre a través de la interacción de cómo ven las cosas diferentes disciplinas. Y la tercera cosa sobre la inteligencia es que es distintiva, osea que se expresa de una manera única en cada uno de nosotros.

Nuestro sistema educativo ha explotado nuestras mentes como nosotros lo hacemos con la tierra: buscando un recurso en particular. Y para el futuro esto no nos va a servir. Debemos re-pensar los principios fundamentales bajo los que estamos educando a nuestros hijos. La única manera es ver lo ricas que son nuestras capacidades creativas, y ver la esperanza que nuestros hijos representan. Y nuestra tarea es educar su ser completo para que puedan enfrentar el futuro.

A propósito, puede que nosotros no veamos ese futuro pero ello sí lo van a ver. Y nuestro trabajo es ayudar a que ellos hagan algo de ese futuro.

Sir Ken Robinson.

Fuente:
Extracto de la conferencia de Ken Robinson: “How schools kill creativity”. TED2006 – February 2006
 https://www.ted.com/talks/ken_robinson_says_schools_kill_creativity

 


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Cuando la educación se empeña en ser una experiencia anestésica.

Una experiencia anestésica es cuando cerramos nuestros sentidos, y nos adormecemos a lo que está sucediendo. En cambio, una experiencia consciente, es aquella en la que nuestros sentidos están funcionando en su punto álgido, cuando estamos presentes en el momento actual (en el ahora), cuando estamos resonando con la excitación de aquello que estamos experimentando.

Lamentablemente, estamos haciendo que nuestros niños pasen a través de la escolaridad anestesiados; cuando deberíamos estar haciendo exactamente lo contrario. No deberíamos adormecerles, deberíamos despertarles a lo que tienen dentro de sí mismos.

La educación se empeña es ser una experiencia anestésica. Es interesante obsevar que los índices de deserción escolar, a los que los sitemas educativos estan tan atentos para medir su efectividad,  refieren a chicos que dejan sus estudios, pero no comprenden a los niños que continúan en la escuela, y que se desconectan de ella, que no gozan de su escolaridad, y que no reciben ningún beneficio real de la misma. O sea el sisitema no tiene presente, y por lo tanto no es objeto de su preocupación, a aquellos niños que si bien no dejan la escuela, no son desarrollados por ésta.

Pero además hay educadores que lo avalan con su conducta. Todo docente sabe de la experiencia anestésica que señalo, no obstante, continúan con su rutina en lugar de excitar el poder de la imaginación y la curiosidad. Siguen midiendo el conocimiento por medio de  exámenes estandarizados, en lugar de utilizarlos para diagnósticar la situación de cada niño en particular. Continuan impartiendo clases a través de libros y manuales de texto estandarizados y caducos (aunque cada año hagan adquirir nuevos ejemplares), perdiendo la maravillosa posibilidad de expresarase con creatividad e innovación, y así contagirar con su ejemplo a sus alumnos.

Sin embargo, los seres humanos, y si por si acaso algún desprevenido no lo sabe, los son tanto los niños como los educadores, tenemos el extraordinario poder de la imaginación. Que es la capacidad de traer a la mente cosas que aún no están presentes, y en base a ello extraemos hipótesis acerca de cosas que nunca han sido, pero que podrían ser.

Pero destruimos sistemáticamente esta capacidad en nuestros niños y en nosotros mismos, sus educadores. Claro que no lo hacemos de forma deliberada. Lo hacemos de forma rutinaria, y sin pensar (eso lo peor). Porque, (sin perjuicio de la desidia de algunos casos) en general damos por sentado ciertas ideas sobre la educación, sobre los niños, acerca de lo que es ser educados, de lo que es educar, sobre la necesidad social y la utilidad social, sobre el propósito económico, etc. Y damos por sentado todo ello, y nos dejamos cautivar por ello, aunque resulta no ser verdad.

Tenemos que ir exactamente en la dirección contraria. ¡Tenemos que cuestionar lo que damos por sentado!  En general, muchas de las ideas que parecen obvias resultan no ser verdad. Y que por lo tanto, se puede cambiar las escuelas para que todos vivan experiencias conscientes de aprendizaje, si se cambian las condiciones de vida en la misma.

El verdadero papel de liderazgo en la enseñanza, consiste en controlar el clima de posibilidades, con el fin de que los niños alcancen metas que no previeron y no habían esperado lograr. Porque si se otorga a los niños un sentido diferente de la posibilidad, un conjunto diferente de expectativas, una gama más amplia de oportunidades, se les ofrece la facultad de ser creativos e innovar en todo lo que hacen.

Los educadores son el elemento vital, y único del éxito de las escuelas. Y no hay escuela del país que sea mejor que sus docentes, quienes no están allí sólo para pasar la información recibida. Están también para estimular, provocar, participar… Con creatividad…con Ejemplo…y sin dormirse.

Piensa bien y saldrá bien!

D.O.

Fuente: www.sirkenrobinson.com/
Ver: “La deserción escolar no comprende a los aburridos, apáticos, desinteresados…” http://danielolguin.com.ar/?p=3031


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Graduar alumnos dispuestos a continuar absorbiendo conocimiento, que sepan comunicar y con intención de inspirar a los demás.

apunta Gerry Garbulsky, organizador de TEDxRiodelaPlata.Aún hoy hay sociedades que sostienen que nada equipara a un título universitario en materia de prestigio, capital social y oportunidades. La universidad sigue siendo un canal de ascenso social.

Sin embargo, actualmente la universidad dejó de ser el único espacio posible para la generación, circulación y difusión del conocimiento. Ciertas prácticas pedagógicas basadas en la transmisión de conocimiento siguen vigentes, pero avanzan nuevas dinámicas de trabajo dentro y fuera de un aula

En forma paralela a las universidades tradicionales, coexisten distintos espacios alternativos de creación y difusión de ideas, que aprovechan el poder de las redes sociales  y postulan como método, la transdisciplina (que se puede definir como el atravesar y superar la propia disciplina),  y la capacidad de comunicar e “inspirar” a otros.

No se trata, por supuesto, de declarar fuera de juego a la universidad, sino de abrir espacios más horizontales y flexibles.

Se debe tener en cuenta que “El sistema educativo actual fue diseñado hace 300 años, con el espíritu de la revolución industrial y el objetivo de crear ciudadanos buenos, obedientes y productivos. El debate es qué capacidades, conocimientos y habilidades hay que desarrollar hoy para un mundo que todavía no sabemos cómo va a ser”, apunta Gerry Garbulsky, organizador de TEDxRiodelaPlata.

Hay acuerdo en que tenemos que formar a los chicos para poder ser creativos, colaborar, trabajar en grupos, navegar la complejidad y la ambigüedad, innovar, llevar esas ideas a la acción y comunicar”.

“Hace 500 años la innovación era inventar cosas. Hoy, la inmensa mayoría de las cosas nuevas provienen de recombinar elementos que ya están dando vueltas por ahí. Ser creativos hoy es animarnos a ensamblarlas de maneras originales para que puedan resolver un problema, mejorarle la vida a alguien”.

“Por eso, en el futuro vamos a tener que tener más visibilidad sobre el todo, y no ser especialistas en un área muy específica.” completa Garbulsky.

El hacer, abordado como experiencia necesaria para el aprendizaje, así como una concepción nada utilitarista de la formación personal – no estar en carrera para conseguir sólo un título que habilite a conseguir un trabajo,  sino a investigar en función de nuestras verdaderas inquietudes- son principios que rigen esta nueva era.

Hoy estos nuevos espacios de generación de creatividad o de generación de ideas que aporten valor, complementan la formación en la universidad u otros espacios de educación formal.

Pero al mismo tiempo, los desafían a renovarse, a integrar nuevos modos de enseñar y de acercar a los alumnos al conocimiento. Es responsabilidad de los educadores formales transformar a los alumnos en aprendices dispuestos a continuar absorbiendo conocimiento aún después de transcurrido el período de formación, en comunicar sus conocimientos.

Hoy el interés está mutando desde la “sabiduría transmitida”, hacia el “pensamiento ingenioso”. Desde el academicismo y la instrucción magistral del conocimiento, a una conversación entre grupos de pensadores, en la que el inicio esté en las preguntas que se están haciendo ya ellos mismos individualmente.  Desde los grupos de intelectuales literarios tradicionales, a un nuevo grupo de intelectuales sintetizadores, publicistas y comunicadores.

Piensa bien y saldrá bien!

D.O.

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Conviene no dar nada por supuesto.

En general, tendemos a hacer suposiciones. Y al hacerlo, creemos que lo que suponemos es cierto. Pero, siempre que hacemos suposiciones, nos metemos en problemas con los demás, y hasta con nosotros mismos.

Podemos suponer que los demás saben lo que pensamos y que no es necesario que digamos lo que queremos. Damos por supuesto que harán lo que queremos porque nos conocen muy bien.

Pero también hacemos suposiciones sobre nosotros mismos. Nos sobrestimamos, nos subestimamos o nos mentimos a nosotros mismos.

La razón por la cual hacemos suposiciones es que necesitamos justificarlo todo, explicarlo y comprenderlo todo para sentirnos seguros. Cuando, siempre es mejor preguntar que hacer una suposición.

Puede que no recibamos la respuesta esperada, pero una vez que escuchemos la respuesta, sea cual fuere ésta, ya no tendremos que hacer suposiciones porque sabremos la verdad.

Cuando dejamos de hacer suposiciones, nos comunicamos con habilidad y claridad. Y si somos capaces de tener una comunicación efectiva, todos nuestros problemas comienzan a resolverse.

Piensa bien y saldrá bien!

DO.

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El trabajo del amor.

La vida es un paraíso para las personas que aman apasionadamente muchas cosas. Cuanto mas apasionadamente amemos muchas cosas, mas cerca estaremos de vivir en nuestro paraíso.(1)

No debe existir ninguna otra actividad del ser humano que se inicie con tan grandes esperanzas y expectativas, y que fracase tan a menudo como el amor.

Es que en general partimos de una percepción errada, creyendo que el amor es una sensación placentera con la que se tropieza si se tiene suerte.

Erich Fromm en su obra, “El Arte de Amar”(2), observó que la mayoría de los seres humanos consideran que no hace falta realizar actividad especial alguna para amar. Y sostiene que esa actitud  facilista esta basado en tres creencias. Una: el problema del amor consiste en ser amado, y no en amar. De allí que hay que  lograr que se nos ame, consiguiendo y acrecentando popularidad y sex-appeal. Dos: lo difícil es encontrar un objeto apropiado para amar. De este modo dos personas se enamoran cuando sienten que han encontrado el mejor objeto disponible.Tres: la intensidad del apasionamiento, es prueba de la intensidad del amor. Existe confusión entre la experiencia inicial de enamorarse y la de permanecer enamorado, mas aún cuando ese inicio se combina con la atracción sexual y su consumación. 

Zygmunt Bauman, en “El arte de la vida”(3),  suma al concepto de actitud facilista , afirmando que en línea con la creciente fragilidad de los vínculos humanos, la impopularidad de los compromisos a largo plazo, y la tendencia a eludir cualquier obligación  que no sea con nosotros mismos, se tiende a considerar desde el principio de una relación, que el amor es perfecto o es un fracaso. De esta forma, no se puede esperar que este amor sobreviva  a la primera riña o desacuerdo, y es mejor abandonarlo rápidamente y buscar sustituirlo por un espécimen nuevo y mejorado que podamos confiar que sea verdaderamente perfecto.

Iván Klima(4), a su vez, sugiere que  el amor exige actividad que sea considerada . Las personas de nuestra cultura, a pesar de los reiterados fracasos, sólo en contadas ocasiones trata de aprender a amar. No  obstante el profundo anhelo de amar, casi todo lo demás tiene mas importancia que el amor (éxito, dinero, prestigio, poder). Dedicamos casi toda nuestra energía a alcanzar esos objetivos, y muy poco a aprender a amar.

No debemos dudar que la esencia del amor es trabajar por algo y hacerlo crecer. Que el amor y el trabajo son inseparables. Y que, por lo tanto,  el amor exige actividad constante y perdurable, y no sólo un súbito arranque. En definitiva, sin trabajo, la vida no ofrece nada  para hacerla digna de ser vivida, ni siquiera el amor.

D.O.

Fuentes:
1.  Leo Buscaglia. Ómnibus al paraíso. EMECE. Bs. As.,1986.
2. Erich Fromm, “El arte de amar”. Ed. Paidos. Bs. As., 1979.
3. Zygmunt Bauman. “El Arte de la Vida”. Ed. Paidos 2009. Bs. As.
4. Citado en “El Arte de la Vida”. Zygmunt Bauman. Ed. Paidos 2009. Bs. As. Ivan Klima, “Between Security and Insecutity”, Thames and Hudson, 1999, págs. 60-62. El Checo Klima (nacido en Praga en 1931) es narrador y profesor de filología. Fue perseguido por nazis y comunistas, y es autor de una rica obra literaria.
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¡Manos a la obra! Trabajemos en identificar nuestra Vocación

Me siento frustrado. Me veo incapaz de salir adelante. ¿Será que no tengo lo que hay que tener?. No puedo cambiar las cosas. Me siento vacío. Me falta algo. Estoy angustiado. Tengo miedo. No se que voy a hacer con mi vida. Me siento solo. Estoy muy estresado. Controlan cada paso que doy. Me siento agobiado. Me aburro y me limito a cumplir.  Estoy reventado de tanto estudiar. La presión es increíble. No tengo tiempo ni recursos para hacerlo todo. Mis padres no me comprenden, no escuchan: en casa no estoy mejor que en el colegio. Soy incapaz de cambiar algo.

Son algunas de las voces de muchos jóvenes que luchan por encontrar su camino y su vocación. Y que se angustian por no saben con claridad hacia dónde se dirigen ni cuáles son sus principales prioridades. Se sienten estancados. Y sobre todo, no creen que puedan cambiar mucho las cosas.

Ante este panorama sugiero entran en acción y  comenzar haciendo algo simple: Tomar un papel y un lápiz y hacer cuatro columnas con los siguientes encabezados:  Talentos. Pasiones. Necesidades. Y Conciencia.

TALENTOS PASIONES NECESIDADES CONCIENCIA

En la columna de Talentos escribir aquellas cosas que hacemos bien y nos sale fácil o casi sin esfuerzo realizarlas. Aún aquellas que si bien no las hacemos habitualmente, sabemos desde siempre, que nos son fáciles de hacer.

En la columna de las Pasiones listamos aquellas  cosas que nos encanta hacer mas allá de si nos es fácil o difícil realizarlas. Las cosas que nos llenan de energía realizarlas. Y que nos motivan. También aquellas cosas por las  que no consideramos estar apasionados, pero que nos encontramos realizando habitualmente por mucho tiempo, y no sabemos bien porqué.

En la columna de Necesidades exponemos las nuestras, y hasta las que creemos que necesita el mundo.

Y en la columna de la Conciencia, que es la vocecita interior que nos impulsa a hacer aquello que deseamos, pero que también nos dice si está bien o mal hacerlo,  marcamos cada cosa que hayas anotado en las columnas anteriores. Con un “Ok” cuando nuestra conciencia nos dice que es buena o positiva. Con una “V” cuando nos dice que merece ser pensado un poco mas. Y con una “X” cuando sentimos que no es buena o negativa.

Concretamente, ante la confusión pasemos a la acción. Pongamos en claro y pasemos limpio todo lo que pensamos, hacemos, y decimos.  Y observemos lo que surge del trabajo. Seguramente encontraremos indicios que pueden estar señalándonos  alguna dirección hacia la que debamos dirigir nuestra energía.

Tengamos presente que podemos encontrar nuestra vocación en el punto de Intersección de nuestros Talentos o dones de nacimiento y puntos fuertes naturales; de nuestra Pasión por aquellas cosas que nos infunden vigor, que nos motivan y nos inspiran de una manera natural;  de nuestras Necesidades, incluyendo lo que necesita el mundo; y de nuestra Conciencia o vocecita interior que nos dice qué está bien y que nos impulsa a hacerlo.

Cuando nos dedicamos a una actividad que aprovecha nuestro talento,  alimenta nuestra pasión, que surge de una gran necesidad en el mundo, la cual nuestra conciencia nos impulsa a responder, ahí se encuentra nuestra vocación.

Pongámonos  a trabajar en nosotros.

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La  única revolución necesaria. La Educativa.

¿Podemos saber con alguna certeza lo que tendrán que enfrentar en su vida laboral los niños y niñas que comenzaron la escuela este año y que se van a jubilar en el 2075  y aún más allá?

En un mundo donde cambios importantes  suceden en horas,  no lo creo. No obstante creo que sí podemos aseverar que ellos harán tareas que aún no están inventadas.

Por lo tanto, la educación actual no alcanza para formarlos.

Considero entonces, que es totalmente equivocado seguir creyendo que podemos continuar  pensando de la misma forma sobre la educación.

Seguramente los hombres y mujeres del este siglo necesitarán pensar y actuar  de forma creativa. Que sean capaces de identificar problemas nuevos, variables,  y encontrar soluciones distintas. Pero aún más, ellos necesitarán gestionar sus emociones, regular de sus impulsos; desarrollar la atención plena, la empatía y el afecto; adquirir herramientas para  la solución de conflictos por vía no violentas; y asumir definitivamente el sentido de unidad de la humanidad.

La educación actual debería  incluir entonces, además de profundos conocimientos académicos, el aprendizaje de habilidades emocionales y sociales, incluyendo una firme preocupación ética -entendiendo como tal a la preocupación por las consecuencias que nuestras acciones tienen sobre los demás.

Habilidades emocionales y sociales que no van, para nada, en detrimento de los contenidos académicos fundamentales en lectoescritura y calculo, y su pertinencia y aplicación.

Peinsa bien y saldrá bien!

D.O.

 

Fuentes:

Daniel Coleman en “Una fuerza para el bien. La Visión del Dalai Lama para nuestro mundo”. Ediciones B Argentina. 2015.
Revolución o Evolución. Publicado el 07/02/2013 por Daniel Olguin. http://danielolguin.com.ar/?p=1566
Creencias sobre una educación de calidad. La creatividad, la inclusión y la responsabilidad. Publicado el 05/05/2015 por Daniel Olguin http://danielolguin.com.ar/?p=3255
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Observemos como hacemos lo que hacemos para evaluarnos a nosotros mismos.

“Ley del Universo: Al  observar algo, comenzamos a cambiarlo”*

Debiéramos intentar mutar de la autoevaluación que sube y baja al ritmo de nuestros logros o decepciones, hacia la autocompasión de sí mismos, sea lo que vivamos conforme un éxito o un fracaso o un error.

Ir de la autoestima a la autocompasión es tratarnos a nosotros mismos, amable y bondadosamente como tratamos a un verdadero amigo, sin críticas ni dureza. Es reconocer también, que somos parte de una humanidad que siente igual que nosotros y que le sucede los mismo que a nosotros, sin culpas y a la vez solos, ante lo que nos pasa.

Es, asimismo, también, estar atentos plenamente a la realidad de lo que nos está sucediendo, sin exagerar nuestro sufrimiento.

Observemos que es natural que tratemos de ser amables con las personas que queremos en nuestras vidas. Es fácil recordarles que somos humanos y que podemos fallar. Los apoyamos cuando se sienten mal consigo mismos y los consolamos cuando están pasando por tiempos difíciles. Pero nos cuesta hacerlo con nosotros mismos.

Deberíamos dejar de criticarnos y evaluarnos con dureza. Y observarnos a nosotros mismos como un buen amigo. Eso nos ayuda a no identificados con el papel de la persona que está sufriendo, vemos nuestro dolor desde un punto de vista diferente. Podemos ver lo que nos está sucediendo, pero al vernos como otro que nos observa y nos quiere bien, es más fácil sentir cuidado y preocupación por nosotros mismos.

Por otro lado, reconocer que formamos parte de una humanidad común, es tomar conciencia de que todo el mundo experimenta dolor. Que las circunstancias desencadenantes serán diferentes, el grado de dolor diferente, pero la experiencia básica es la misma. Por lo tanto, lo que nos sucede, no nos sucede a nosotros solamente. No estamos solos.

Lamentablemente, sin embargo, la mayoría de nosotros no se centran en lo que tenemos en común con los demás. Somos propensos a sentir como si fuéramos los únicos que hemos fallado, Lo que es de por sí, muy angustiante. Pero cuando observamos que el dolor es algo que nos ocurre a todos los seres humanos, nuestra situación, tiene el potencial de transformarse en un momento de conexión con los demás y el no sentirnos solos, nos alivia y a su vez, nos libera.

Asimismo, además, ser autocompasivo se trata también, de estar abierto a la realidad de lo que está sucediendo, reconociendo cualquier pensamiento, emoción y sensación que surge. La atención plena, observando lo que hacemos y decimos, contrarresta la tendencia a evitar los pensamientos y las emociones dolorosas, lo que nos permite observar nuestra experiencia real, incluso cuando es desagradable. Y a la vez, reconociendo la situación real, no exageramos y aumentamos nuestro sufrimiento.

Entonces, cada vez que estamos sufriendo, en cambio de juzgarnos duramente, y castigarnos, esperando que la situación revierta y varía hacia una distinta y más favorable, podemos tratarnos con amabilidad, bondad y comprensión; podemos recordar que el sufrimiento es parte de la experiencia humana compartida; o bien, podemos ser conscientes de nuestros pensamientos y emociones. ¡O todo junto! Solo observándonos como hacemos lo que hacemos.

Piensa bien y saldrá bien!.

DO.

 

* “You Have 4 Minutes to Change Your Life” Rebeckah Borucki. 2018. Ed. Planeta.

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