Feliz 2018. Brindo por Renovar la Intención de Vivir Bien!

Pienso que lo que determina la vida que tengo, no es lo que me sucede, sino lo que hago con lo que me sucede. O sea, que, realizar actos que redunden en mi bien-estar, depende sólo de mi. Y este nuevo año, renuevo mi intención en tal sentido.

Mi intención de estar consciente de mi comportamiento. Observando lo que hago, como lo hago y porqué lo hago. Vigilando lo que digo y cómo lo digo. Estar atento a lo que pienso,  y en lo que creo. Hasta de lo que percibo visualmente, de como vemos las cosas, porque éstas son como las veo y no de otra forma.

De mantener también, un comportamiento direccionado a producir resultados y no a esperar que las cosas sucedan sin que haya yo realizado ninguna acción en tal sentido. Lo que esta directamente relacionado con hacer aquello que me hace bien. Razón por la cual, reconocer cuáles talentos o cualidades personales me adornan, es de vital importancia. Es que, si  hago aquello que me sale fácil y además me  gusta hacerlo, será más  accesible cualquier objetivo, además de que estaría disfrutando mientras lo hago.

De sustituir conscientemente mis pensamientos negativos por otros positivos,  desarrollando la capacidad de concentrarme en lo que deseo, no en lo que no deseo. 

Definitivamente, de comprometerme con mi bien-estar.

Feliz Año Nuevo!

Piensa bien y saldrá bien!


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Conducir una motocicleta puede contribuir a adquirir cualidades esenciales de la vida.

“…disfruto de la vida, y principalmente se debe a que me preocupo menos por mí mismo. Poco a poco aprendí a ser indiferente a mí mismo y a mis deficiencias; aprendí a centrar la atención, cada vez más, en objetos externos: el estado del mundo, diversas ramas del conocimiento, individuos por los que sentía afecto. Es cierto que los intereses externos acarrean siempre sus propias posibilidades de dolor: el mundo puede entrar en guerra, ciertos conocimientos pueden ser difíciles de adquirir, los amigos pueden morir. Pero los dolores de este tipo no destruyen la cualidad esencial de la vida, como hacen los que nacen del disgusto por uno mismo.” Bertrand Russell

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Si algo caracteriza a la vida moderna, es el estrés generado por el apego a que todo nos resulte bien y la sobrecarga de hacer cada vez más y más cosas en la menor unidad de tiempo posible, reduciendo, como consecuencia, los necesarios espacios para vivir lo que realmente importa. Llevándonos a vivir un estado de felicidad y de agotamiento emocional que nos impide reaccionar convenientemente a las circunstancias habituales, llevándonos, por lo menos, a la irritabilidad y a la intolerancia, alterándose nuestro desenvolvimiento cotidiano, que como mínimo nos aleja de nuestras relaciones, nos aísla de lo que nos hace bien.

A su vez, si algo caracteriza al ejercicio de conducir una motocicleta, es que interviene positivamente en la gestión del estrés, además de contribuir a las cualidades esencial de la vida.

Conducir motocicleta, por un lado, significa poner en juego habilidades sensitivas y motoras de nuestro organismo, además de capacidades emocionales fundamentales involucradas con el amor y el respecto a sí mismo y con la responsabilidad.

Pero, además, su ejercicio está íntimamente relacionado con sintonizar las cosas positivas en la vida, como practicar el estar solo en el “aquí y ahora”. Maximizar el disfrute de momentos especiales. Concentrarse en lo que es realmente importante.

IMG_0697Y fundamentalmente,  conducir una motocicleta contribuye a que mantengamos atención en nuestro exterior invirtiendo en relaciones sociales positivas, en amigos del camino. Que es la clave para el bien-estar. Y que es lo que las personas felices tienen en común.

Piensa ben y saldrá bien!
D.O.

Fuente:
Usar motocicletas conduce a un envejecimiento más saludable. Publicado el 16/11/2014 por Daniel Olguin. http://danielolguin.com.ar/?p=4234.
“Qué tan quemado se llega a fin de año”. Dr. Daniel López Rosetti. Viernes 15 de diciembre de 2017. http://www.lanacion.com.ar/2091517-que-tan-quemado-se-llega-a-fin-de-ano.
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Para vivir bien, conviene no olvidar que somos responsables.

“El cómo somos es siempre el presente de nuestra historia. Somos como hemos vivido.” H. Maturana.

Conviene no olvidar:

Que la Libertad es la facultad que tenemos todos los seres humanos de actuar de una manera o de otra, y de no actuar.

Que si bien no somos libres de elegir lo que nos pasa, como haber nacido tal día, de tales padres y en tal país, somos libres para responder a lo que nos pasa de tal o cual modo. Por ejemplo elegir obedecer o rebelarnos, ser prudentes o temerarios, vengativos o resignados, hacer las cosas bien o mal, hacer o no hacer, etc.

Que el “poder” que tenemos para elegir nos hace responsables, es decir, ser capaces de responder adecuadamente a todo lo que nos pide una respuesta de nuestra parte.

Que por lo tanto, somos los únicos responsables de hacer de nuestra vida un lugar mejor, favorable y conveniente.

Y que entonces,  ¡NO TENEMOS MÁS EXCUSAS! Podríamos tener temor, porque casi todo depende de nosotros, pero no EXCUSAS para no hacer lo que tenemos que hacer y que nos conviene hacer para vivir bien.

Daniel Olguin.

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Conviene sabe elegir.

“Entre estímulo y respuesta hay un espacio. En ese espacio reside nuestra libertad y nuestra facultad para elegir la respuesta. En estas elecciones residen nuestro crecimiento y nuestra felicidad.” Stephen Covey.[i]

“Jodido pero contento”[ii]

Gregorio o “ Goyo” como le decían sus amigos, siempre estaba de buen humor y siempre tenía algo positivo que decir. Aún pasando por lo que para cualquiera sería una gran dificultad, siempre se refería a su estado de ánimo como “mejor imposible” Además era un motivador natural. Si algún amigo o familiar tenía un mal día, Goyo estaba ahí para ayudarle a ver el lado positivo de la situación. Siempre había para Goyo un lado positivo de las cosas.

–  Una vez le pregunté como hacía para ser una persona positiva todo el tiempo.

–  Goyo respondió, “Cada mañana me despierto y me digo a mi mismo: “Goyo, tienes dos opciones hoy: puedes escoger estar de buen o de mal humor. Escojo estar de buen humor. Cada vez que sucede algo malo, puedo escoger entre ser una víctima o aprender de ello. Escojo aprender de ello. Cada vez que alguien viene a mí para quejarse, puedo aceptar su queja o puedo señalarle el lado positivo de la vida. Escojo señalarle el lado positivo de la vida.”

“Si, claro, pero no es tan fácil”, le dije.

–  “Sí, lo es”, dijo Goyo. “Todo en la vida es acerca de elecciones. Si observas bien cada situación, ésta se reduce a una elección que debes hacer. Tú eliges cómo reaccionas ante cada situación, tú eliges cómo la gente afectará tu estado de ánimo. Tú eliges estar de buen o de mal humor. En resumen, tu eliges como vivir tu vida.” 

–  Y agregó: “sólo tu puedes hacerlo, no esperes que nadie mas lo haga por tí. La elección es tuya”

Una vez en su trabajo Goyo tuvo un accidente. Por un descuido cayó desde una gran altura y quedó tendido en el piso con graves heridas y sin poder moverse. Rápidamente fue llevado de emergencia a un hospital y después de ocho horas de cirugía y varias semanas de terapia intensiva, felizmente fue dado de alta.

Recuerdo que me encontré con Goyo recién salido del hospital y cuando le pregunté cómo estaba, me respondió, “Jodido pero contento”.

Y seguidamente quise saber que pasó por su mente en el momento del accidente.

– A lo que Goyo Contestó,  “Cuando estaba tirado en el piso, recordé que tenía dos opciones. Podía elegir vivir o podía elegir morir. Y elegí vivir.”

–  “¿Pero…no sentiste miedo?”, pregunté.

–  Y Goyo  continuó, “Los médicos estuvieron muy bien, en la ambulancia no dejaban de decirme que iba a estar bien. Pero cuando me hicieron unos estudios para ver el estado de mis lesiones, pude notar las expresiones en sus caras, y realmente me asusté un poco. Camino al al quirófano pude leer en sus ojos que me consideraban casi muerto…. Y supe entonces que debía tomar una decisión”.

–  “¿Qué hiciste?”, insistí.

–  “Bueno”, me contestó Goyo, “uno de los médicos me preguntó si era alérgico a algo, y respirando profundo grité “Sí, a las alturas” y mientras reían, les dije, estoy escogiendo vivir, aún estoy vivo, ¡por favor opérenme como tal! “.

Goyo, vivió por la maestría de los médicos, pero sobre todo por su asombrosa actitud. 

El hecho de que Goyo fuera un albañil toda su vida, que no haya terminado la escuela primaria, y que hay tenido que trabajar en el campo desde muy niño para ayudar a mantener a sus nueve hermanos; no le impidió comprender y utilizar esta maravilloso don natural que todos poseemos por el hecho de Ser Humanos.

Daniel Olguin.

Tabaré Gómez Laborde, http://www.tabareonline.com. Conocido artísticamente como Tabaré. Dibujante autodidacta, humorista y caricaturista, autor de historietas, dibujos animados e ilustración de libros, y conocido especialmente en Latinoamérica por su tira “Diógenes y el linyera”, publicada ininterrumpidamente desde 1977 en el diario Clarín de Buenos Aires. Nacido en la ciudad de La Paz (departamento de Canelones) en Uruguay. Pasó por diversas actividades laborales hasta su ingreso en una agencia de publicidad en Montevideo, labor que definiría su carrera profesional. A partir de 1969 comienza a publicar trabajos en medios argentinos, país donde vive desde 1976. Su tira cómica Diógenes y el linyera lleva más de 9.000 ediciones en la contratapa del diario Clarín (Buenos Aires), Las aventuras de un linyera y su perro (Diógenes), con breves diálogos que siempre muestran una sátira de la realidad social y política desde la óptica de dos vagabundos urbanos.
[i] Stephen R. Covey Nació el 24 de octubre de 1932 en Salt Lake City (Utah, Estados Unidos). Reside con su esposaSandra, y su familia en Provo, Utah, que es en donde se encuentra La Universidad Brigham Young University que es precisamente donde el Dr. Covey enseñó antes de la publicación de su prestigioso libro “Los siete hábitos de la gente altamente efectiva”. Stephen Covey además es padre y abuelo, tiene nueve hijos y cuenta con cincuenta y dos nietos; recibió el premio de Paternidad del «National Fatherhood Initiative», (Iniciativa nacional de paternidad) en el año 2003. Covey es el fundador de lo que anteriormente se denominaba «Covey Leadership Center», (Centro Covey de liderazgo) en Salt Lake City, Utah, institución que fue luego adquirida por la compañía FranklinQuest, el 30 de mayo de 1997 convirtiéndose en «FranklinCovey Company», una compañía que ofrece sus servicios profesionales a nivel mundial y cuya especialidad consiste en vender cursos y seminarios de formación para la gestión de negocio, herramientas para aumentar la productividad, así como también la Gestión del Tiempo, tanto para individuos como para organizaciones. Stephen Covey posee una licenciatura en Administración de empresas, que le fue otorgada por la Universidad de Utah (en Salt Lake City), una maestría en Administración de Empresas, obtenida de la Universidad de Harvard y un doctorado en historia y doctrina de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, otorgado por la Universidad Brigham Young. Prácticamente ha dedicado gran parte de su vida a la enseñanza y practica de los preceptos que detalla en sus libros, de como vivir y liderar organizaciones y familias basándose (centrándose) en principios los cuales él sostiene, son universales y como tales son principios aceptados por las grandes religiones y sistemas éticos del mundo.
[ii] En Argentina, “jodido” significa: algo difícil, complicado.
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NUESTRO HACER SOLIDARIO

“Cuenta la leyenda que cierto día, un sabio visitó el infierno. Allí, vio a mucha gente sentada en torno a una mesa ricamente servida. Estaba llena de alimentos, a cual más apetitosos y exquisitos. Sin embargo, todos los comensales tenían cara de hambrientos y el gesto demacrado: Tenían que comer con palillos; pero no podían, porque eran unos palillos tan largos como un remo. Por eso, por más que estiraban su brazo, nunca conseguían llevarse nada a la boca…Impresionado, el sabio salió del infierno y subió al cielo. Con gran asombro, vio que también allí había una mesa llena de comensales y con iguales manjares. En este caso, sin embargo, nadie tenía la cara desencajada; todos los presentes lucían un semblante alegre; respiraban salud y bienestar por los cuatro costados… Y es que, allí, en el cielo, cada cual se preocupaba de alimentar con los largos palillos al que tenía enfrente.”

Solidaridad es un hacer que implica compartir la carga del otro.

En general, cuando hablamos de solidaridad, surge la idea de ayuda económica: dar dinero a los necesitados. O cuando menos, de ayuda material: dar comida, vestimentas, etc. Pero estas ideas, aunque sí forman parte de la solidaridad, no lo hacen de forma completa.

Hay tantas formas de actuar solidariamente como problemas humanos existen, y en cada uno de esos problemas humanos nos podemos entregar para colaborar y tomar por propias las cargas del otro.

Decir que la solidaridad es, en esencia, ayuda material, sería el equivalente a afirmar que todos los problemas se resuelven de esa manera; que el hombre sólo tiene necesidades materiales.

Pero, el ser humano tiene realmente necesidades que no son materiales, como aquellas afectivas, espirituales, morales o sociales.

Por lo tanto para estas necesidades, también puede y debe existir una actitud solidaria. Por ejemplo: es posible, si no podemos dar dinero para educación, que demos una parte de nuestro tiempo para educar a niños de escasos recursos; o que favorezca la integración social de una comunidad marginada.

Si bien nuestro hacer solidario incluye la caridad, al mismo tiempo, necesita del desinterés.

El solo acto de dar, o ayudar, no es lo más difícil.

La parte difícil comienza cuando se nos presenta el dilema de ayudar sin recibir nada a cambio; de ayudar aunque nadie se entere, ni aún la persona a la que ayudamos.

Es difícil actuar como caritativos, solidarios, entregados, y al mismo tiempo, totalmente desinteresados. Aquél que da una billete de cien pesos a un indigente, materialmente hace algo bueno: por ejemplo la persona necesitada podrá comer con el dinero; pero si este acto lo hace para que otras personas lo vean, para aparentar caridad, entonces ese acto, que es materialmente bueno y solidario, se convierte no sólo en un acto deplorable y egoísta, que lejos de engrandecer a la persona, la empobrece.

Además, la solidaridad se hace por medio de una actitud y disposición  personal, constante y perpetua.

La solidaridad es activa, perseverante, constante y no debe ser confundida con un sentimiento de malestar ante la desgracia de los demás. Ni tampoco es una serie de actos aislados encaminados a ayudar al prójimo. El hacer  solidario debe convertirse en hábito, en una forma de vivir.

Finalmente, nuestro hacer solidario implica poseer un adecuado nivel de autoestima.

Nadie puede amar a otro si no experimenta el amor a sí mismo, y nadie puede estimar a otro si no experimenta primero la necesaria dosis de autoestima; igual que nadie puede respetar la dignidad de los demás si no sabe defender la propia dignidad.*

Piensa bien y saldrá bien!

DO.


* Algo es digno cuando es valioso de por sí, y no sólo ni principalmente por su utilidad para esto o para lo otro. Esa utilidad es algo que se le añade a lo que ya es. Lo digno, porque tiene valor, debe ser siempre respetado y bien tratado.
La dignidad del hombre reside en el hecho de que es un ser único, insustituible. Y cuando no se acepta este valor de la persona en sí misma, se abre la puerta que conduce a dejar de respetarla. Por ejemplo: tendemos a decir que un ser humano sólo es persona cuando se comporta como tal (cuando estudia matemáticas, cuando acaba la carrera, cuando vota, cuando es capaz de hablar, de comunicarse con los demás y ser consciente de sí mismo y de su libertad, en suma, cuando ejerce sus capacidades), entonces todos los seres humanos que no se comportan como tales, porque están dormidos o inconscientes o porque son discapacitados, no serían personas, lo cual significa que son seres humanos de segunda clase.
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La moral y la preocupación ética de todos los días.

“No creo que la ética sirva para zanjar ningún debate, aunque su oficio sea colaborar a iniciarlos todos…” *

La ética estudia del comportamiento humano en procura del bien y la plenitud. Y en tal sentido es la encargada de discutir y fundamentar reflexivamente ese conjunto de principios o normas que constituyen la moral. Porque la ética pretende dar explicación de las normas morales, teniendo fundamentalmente en cuenta el marco de preocupación ética. Que es nuestra preocupación por las consecuencias que muestras acciones tienen en la vida de otros seres humanos.

Por lo tanto la ética se pregunta por qué las reglas morales nos parecen justas y obligatorias respecto de ese otro con el que convivimos. Y que se extiende a toda la humanidad. Por ejemplo, si nuestra moral dice que no se debe mentir, la ética se pregunta por qué no se debe mentir. Atendiendo a las consecuencias que esa mentira traerá sobre aquél o aquellos que comparten nuestra vida y con  los que convivimos.

Aportando al tema, dice Grondona[i], que la palabra Moral proviene del latín “mos” que significa “costumbre” y que alude a las reglas aceptadas (consideradas justas y obligatorias) por una sociedad y por extensión por los individuos que viven en ella.  Afirma también que éstas reglas no agotan la realidad, y que a lo sumo, nos ayudan a tratar con ella. Porque ninguna regla puede anticipar totalmente la diversidad de las situaciones que van brotando de la realidad. Y sostiene que en el fondo de cada situación de la vida de los hombres acecha un dilema “ético”; término que dice deriva del griego ethos, y que refiere a la morada interior o conciencia  del hombre, donde éste cavila y se decide frente a la realidad. Que deberá incluir necesasariamente a la repercución sobre los demás.

Es así que los problemas morales surgen con mayor o menor intensidad en todos los aspectos de la vida, y en todo tipo de situaciones nos vemos enfrentados al hecho de tener que tomar decisiones de implicancia moral. De tal forma podemos encontrarnos ante dilemas morales como: si mentir es absolutamente disvalioso y contrario a la moral ¿no debemos mentir  para engañar a un asesino lanzado en pos de su víctima o para consolar a un enfermo terminal?.

La Moral entonces aportará las pautas que nos orienten sobre lo que hay que hacer. Y la ética los principios éticos que indican cómo decidir entre reglas y valores alternativos para hacer lo correcto. En concreto, entonces la ética pretenderá la realización de la persona humana mediante los valores morales que prescriben acerca de lo que es bueno y de lo que es malo socialmente hablando.

Pero para lograrlo las personas debemos vivir éticamente todos los días, y que los valores morales que adherimos estén presentes en todas nuestras reacciones. Una sola acción buena no nos hace buenos.

Esa ética de todos los días, marca todo un estilo de vida, un modo de ser que se hace habitual en la persona que la practica, y gracias a la cual, dicha persona actuará siempre de una manera justa y recta que le es como natural.  A tal punto que cuando la persona que vive un estilo de vida así, actúa de una manera no acorde con esos valores que son fundamentales para ella, se siente mal consigo misma. Sentimiento de malestar que equivale a lo que llamamos la voz de la conciencia.

Es claro entonces, que los valores que nos interesará identificar y adherir son aquellas cualidades positivas que nos permiten mejorar nuestra calidad de vida. Que son aquellos cualidades trascendentes que favorecen el  desarrollo pleno como personas capaces de descubrir todo lo bueno y grande que existe en este mundo actual, y en definitiva de encontrar el camino de la felicidad.

Porque el hombre siempre tiene, por el sólo hecho de serlo, una vocación genérica o potencia para ser feliz. Y si además ha desarrollado hábitos favorables o “virtudes” en dirección a una vida plena, entonces posee una vocación específica para la felicidad.

Piensa bien y saldrá bien!

D.O.


* Fernando Savater. Ética para Amador.
[i] Mariano Grondona, “Bajo el imperio de las ideas morales” Ed. Sudamericana. Bs. As 1987. Docente, periodista,escritor y conductor radial y televisivo. Nació en 1932, en Buenos Aires. Abogado y Doctor en Derecho y Ciencias Sociales. Profesor titular de Derecho Político en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la UBA. Profesor visitante en el Departamento de Gobierno de la Universidad de Harvard, a cargo del curso “Los valores y el desarrollo, Investigador asociado al Centro de Asuntos Internacionales, Universidad de Harvard. Director de la revista Visión. Columnista diario La Nación. Conductor de los programas de radio y televisión:  “La Clave del día”, “A la Vuelta”, “Pensando con Mariano Grondona”, “La Clave de Mariano Grondona”, “Debate con Mariano Grondona”, “Clases con Mariano Grondona”, y Hora Clave.
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La no-planificación de planificar.

“Debemos estar dispuestos a deshacernos de la vida que hemos planeado con el  fin realizar la vida que nos espera”. Joseph Campbell.

Una planificación es el diseño y proposición de la circunstancia y de los pasos a seguir para asegurarse de que un cierto proceso sea efectivo en la generación de un resultado deseado. Sin embargo las planificaciones nunca resultan si uno se apega a ellas. Y esto es así porque el acto mismo de intentar asegurar el suceder de una planificación ocurre en un ámbito diferente, más amplio que aquel en que ésta se propuso, lo que inevitablemente altera su dirección, llevándolo a un resultado diferente del deseado.

La salida está en la inteligencia, que es  la “plasticidad conductual” frente a un mundo cambiante. O sea, en la disposición a soltar la creencia de que la eficiencia y efectividad de la realización de una tarea o proceso dependen del apego a lo planeado.

La eficiencia y efectividad del hacer están en la “no-planificación del planificar”. Esto es, en no sujetarse de lo planificado y estando siempre dispuesto al hacer que se hace, sin expectativas, sin exigencias y sin supuestos. Y por supuesto, en y desde el amar lo que se hace.

Existimos en un suceder de continuo cambio. Y en estas circunstancias el arte y la ciencia del no-planificar está en entender la naturaleza del proceso en que uno se encuentra mientras vive. En saber, que a dónde se quiere ir, es un camino que se define momento a momento.

Los seres humanos, como mamíferos que somos, somos curiosos y como ellos procuramos mirarlo, olerlo, tocarlo todo; y además por expresarnos con lenguaje, queremos reflexionarlo todo en un ámbito cultural actual en el que queremos controlarlo todo. Y al querer controlar todo, perdemos plasticidad, se nos estrecha la inteligencia y nos apegamos a las planificaciones.

¿Será necesario controlarlo todo?, o…

¿Podemos en  cambio, confiar en la colaboración y la inspiración de vivir haciendo?,

Piensa bien y saldrá bien!!!

Fuente:
Humberto Maturana Romesín. “Reflexión Inesperada: ¿Plasticidad conductual?” Publicado: http://www.matriztica.cl/plasticidad-conductual/
Matríztica es una organización dedicada a diseñar y generar espacios de trasformación cultural en organizaciones y comunidades humanas.
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Todo sucede,… “mientras tanto”.

“La vida es aquello que nos va sucediendo mientras nos empeñamos en realizar nuestros planes” John Lennon

La vida que hacemos -en realidad estoy convencido de que la vida no es solo lo que nos sucede, sino que la vamos haciendo como queremos hacerla mientras vivimos-, la hacemos  “mientras tanto”; Mientras tanto estamos empeñados en la realización de nuestros planes.

Pero nuestras planificaciones y las expectativas que conllevan, además de que casi nunca se terminan cumpliendo tal y como las pensamos,  impiden que prestemos atención y que seamos conscientes al cómo estamos haciendo nuestra vida. Al cómo hacemos lo que estamos haciendo.

Muchos malgastamos nuestra vida haciendo cosas que no nos interesan realmente, pero que creemos que debemos hacer para ser productivos y aceptados. Otros, además nos confundimos y al estar ocupados en realizar aquello que hemos planificado, intentando cumplir con nuestras expectativas -y a veces hasta las ajenas-, creemos que estamos viviendo responsablemente. Cuando vivir con responsabilidad es tomar debida conciencia de cómo hacemos lo que estamos haciendo.

Y ese hacer que hacemos, lo reconozcamos o no,  puede ser observado -mirado- si ponemos atención plena al espacio que yo llamo “mientras tanto” y a lo que ocurre en ese espacio.

Aquello que profundamente deseamos, el trabajo, la dedicación necesaria para obtenerlo, el disfrute pleno del camino hacia él y la felicidad de recorrer el camino elegido, dependen de lo que hagamos “mientras tanto”, del cómo lo hacemos, y hasta de lo que intentemos hacer en ese espacio. Pero, ¡cuidado!, toda la infelicidad de no alcanzar lo planificado también.

Todo sucede,… “mientras tanto”.

Tomar consciencia de cómo vivimos o cómo hacemos lo que hacemos en nuestras vidas es la clave. Por ejemplo, tomar consciencia de cómo nos alimentamos, de cómo descansamos, de cómo armamos nuestros proyectos, de cómo somos amigos, de cómo nos divertimos, tiene que ver con vivir mientras tanto,  ese único real espacio para vivir.

Piensa bien y saldrá bien!

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La vida es una actitud que adoptamos, lo queramos o no “mientras tanto” vivimos.

Lo verdaderamente importante sucede “mientras tanto”.

El objetivo que deseamos alcanzar, la meta que anhelamos, la misión que creamos que debemos cumplir. Todo sucede y depende de lo que hagamos “mientras tanto”. Y el resultado es y será una consecuencia de lo hagamos “mientras tanto”, aunque en general no percibimos como hacemos lo que hacemos.

De alguna forma, todos lidiamos con un obstáculo muy propio, muy nuestro. Nuestro EGO. Que nos impide centrarnos con lo que hacemos mientras tanto, aquí y ahora, y que nos obliga a preocuparnos sobre manera por el resultado futuro de nuestras búsquedas o proyectos.

Nuestro EGO, creado por nuestra  mente,  es una  ilusión de quien realmente somos.  Y sin darnos cuenta, nos encontramos marcándonos metas, objetivos y resultados que alimentan esa ilusión, creyendo que nos potencian y que nos hacen sentir importantes. Pero que generalmente, aun consiguiéndolas, no nos sentimos satisfechos; o  en el mejor de los casos, la satisfacción que creemos obtener, se diluye prontamente para ponemos en búsqueda de un nuevo resultado. Todo ello porque en realidad hemos intentado satisfacer una ilusión de lo que creemos que somos.

Lo interesante es que si nos observamos honestamente, cuando nos proponernos metas y nos embarcamos en ellas, prestando más atención a lo que hacemos “mientras tanto”, en el aquí y ahora, rompemos el condicionamiento de nuestro EGO y nuestro hacer no solo es mucho más eficaz sino infinitamente más alegre y satisfactorio.

Pero además, decidamos lo que decidamos realizar, si nos sentimos motivados por el servicio a los demás y al mismo tiempo nos  desinteresamos sinceramente de los posibles resultados, sentiremos que tenemos un propósito, independientemente del resultado al que arribemos.

Y todo “mientras tanto”. Aquí y ahora.

¡Piensa bien! Vive el mientras Tanto.
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Mientras tanto elegimos como vivir.

Nuestra vida “es” mientras tanto vivimos. ¡Y no hay más!. Pero sí puede haber mucho menos si no atendemos a lo que hacemos mientras tanto vivimos.

Por ejemplo Mientras tanto se nos pasa la vida, por ejemplo, elegimos que hacer y que no.

Podemos elegir hacer sólo lo que es mejor para nosotros, aquello que nos conviene. O mientras tanto también podemos elegir mantener la expectativa de que algo suceda. Sencillamente, de sentarnos a esperarlo. Pero siempre elegimos aunque no seamos conscientes de ello.

Aún cuando nos ocurran cosas sobre las que no tengamos elección, siempre podemos elegimos que hacer con ello. Y siempre tenemos la opción de ceder y convertirnos en el resultado de nuestros condicionamientos -como nacimos, como nos educaron, donde vivimos-, o de luchar y llegar a ser el resultado de nuestras decisiones.

Debemos tener presente además, que no hacer algo respecto a los que nos sucede, también es “hacer”.  Sólo que de esta forma podemos estar dejando en manos de alguien más lo que deberíamos hacer únicamente nosotros mismos. Como sea, no somos menos libres por ello.

Mientras tanto, también,  siempre podemos cambiar y modificar cualquier conducta si lo buscamos, si lo queremos. O podemos buscar excusas, y mantener firmes y activos nuestros propios límites.

Lo cierto es que tenemos los pinceles y los colores, para pintar el paraíso y entrar en él.[i] Podemos siempre actuar nuestra propia obra. Podemos contarnos nuestra historia. Y vivir en ella.

Si no nos gusta el escenario en el que nos encontramos, si no somos felices, si nos encontramos solos, si nos parece que no sucede nada, podemos cambiarlo en parte o totalmente. Y podemos pintar un nuevo decorado, rodearnos de actores nuevos, escribir una nueva obra, y si la obra no nos resulta buena, insistir y escribir otra.

Y todo, mientras tanto,…ni más ni menos


[i] “ustedes tienen los pinceles y los colores, pinten el paraíso y entren en él”. Nikos Kazantzakis, (1883/1957) escritor griego, autor de poemas, novelas, ensayos, obras de teatro y libros de viaje. Es, posiblemente, el escritor y filósofo griego más importante del siglo XX y el que a más lenguas y dialectos ha sido traducido. No obstante, no fue muy conocido hasta el estreno en 1964 de la película “Zorba el griego“, basada en su novela  “Alexis Zorbas”.
“He aquí la dicha verdadera: no tener ambición alguna y trabajar como un condenado, como acosado por todas las ambiciones. Vivir lejos de los hombres, no tener necesidad de ellos y quererlos. Estar en Navidad y tras haber comido y bebido a gusto, irse uno solo a salvo de todas las acechanzas, con las estrellas sobre la cabeza, la tierra a la izquierda, el mar a la derecha, y advertir, de pronto, que en el corazón la vida ha realizado un postrer milagro: el de convertirse en un cuento de hadas.”
Alexis Zorba El Griego / Nikos Kazantzakis / 1946
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