Un cambio social revolucionario del que el Derecho del Trabajo, como expresión de cultura social, no debe ser ajeno. Una propuesta a la dicotomía trabajador Dependiente vs. trabajador Independiente.

En solo el año 2020, con la pandemia incluida, se produjeron más conocimientos técnicos y científicos que en toda la historia de la humanidad en todos los campos del conocimiento. Cambios que ya están generando nuevos empleos de calidad para quienes tengan la educación y la mentalidad adecuadas. Entonces, se puede suponer que, al mismo tiempo, desaparecerán la mayor parte de las ocupaciones hoy que existen.

Es fácil suponer, sin temor a equivocarse, que los jóvenes que hoy ingresan a la escolaridad trabajarán en cosas que ni siquiera podemos imaginar.  A modo de ejemplo, podemos observar, que aquellos que hoy están en edad de trabajar, tienen que competir con personas de todo el mundo que ofrecen sus servicios a través de distintas plataformas virtuales. Situación laboral impensada hasta no hace mucho tiempo.

Esta revolución del mercado del trabajo, porque de hecho lo es toda vez que no se trata de una mera evolución, se produce por la confluencia de avances tecnológicos en campos como la inteligencia artificial, la robótica, la internet de las cosas, los vehículos autónomos, la impresión 3D, la nanotecnología, la biotecnología, la ciencia de los materiales, el almacenamiento de energía, la computación cuántica, las ciencias de la vida y del comportamiento humano como las neurociencias.

Estos nuevos conocimientos, desconocidos hasta hace poco tiempo, se construyen y potencian mutuamente en un espacio de tecnologías que se despliegan en los mundos físico, digital y biológico y, además, la velocidad con que se producen crece exponencialmente todos los días, son tan profundos, que se pude decir con seguridad que nunca existió en la historia una época con tantas posibilidades de progreso, pero a la vez, con tantos peligros potenciales.

Peligros en los que se incluye el desempleo creciente y en masa, de trabajadores con formación insuficiente como para beneficiarse con esta nueva realidad que los cambios tecnológicos proponen. Trabajadores que, en realidad, corren grave y cierto riesgo de ser desplazados de manera permanente del mercado de trabajo.

El panorama general del trabajo actual, conformando un verdadero cambio social, está uniendo disciplinas que funcionan con distintos paradigmas, y los nuevos puestos de trabajo se están desarrollando en ese ambiente. Así los biólogos necesitan de especialistas en estadística y en programación para manejar la ciencia genómica. Las empresas financieras, desde bancos hasta fondos de inversión, necesitan especialistas en informática que puedan sistematizar enormes volúmenes de datos para generar nuevas oportunidades de inversión.

Las empresas, para comercializar sus productos necesitan conocer información sobre las actitudes de sus clientes, contratando a especialistas que conozcan los adelantos en las ciencias de la conducta. No hay dudas de que la actividad comercial desarrollada a través de medios electrónicos pone al descubierto modalidades nuevas de interacción entre las empresas y sus clientes o potenciales clientes, que eran inexistentes décadas atrás. Tal especificidad está impulsando el nacimiento de nuevos actores colectivos y renovados marcos de negociación.

El cambio social precede al normativo y ante tales profundos cambios, el Derecho necesitará actualizarse, y el Derecho del Trabajo en particular, como expresión de cultura social, no debe ser ajeno a ella. Pero, en su caso, no será suficiente una actualización de sus principios, sino que, en algunos de sus institutos, el cambio deberá constituir una verdadera revolución.

Lo cierto, es que la tecnología llegó para quedarse y para transformar la vida en sociedad y como parte de ella, revolucionar el ámbito del trabajo, donde pasamos una gran parte de nuestra existencia cumpliendo tareas de índole laboral. Los cambios que se generan a nivel global, específicamente por las nuevas tecnologías como la robótica, la inteligencia artificial, el cómputo en la nube, internet de las cosas, entre otras, utilizadas que necesariamente enfrentan los paradigmas tradicionales del derecho del trabajo. (Carrasco Fernandez, 2020). La propia Organización Internacional del Trabajo intenta comprender estos desafíos sugiriendo que las normas deberán adaptarse a los nuevos elementos que se incorporan mediante los avances tecnológicos para afianzar un marco de seguridad jurídica del Trabajo. (O.I.T., 2015).

Desde el punto de vista del Derecho del Trabajo, entonces, la revolución que se viene gestando en el mundo laboral obligarán a los distintos actores a adaptarse a las nuevas mutaciones, prácticas y recursos por medio de la renovación revolucionaria de sus marcos normativos, en los que incluyo la jurisprudencia, por supuesto

Esta realidad, muestra nuevas formas de interacción entre las empresas y sus proveedores de bienes y servicios necesarios para su producción, lo que está impulsando un nuevo marco normativo que permita la generación de trabajo no ya solo dependiente o independiente. Por ejemplo, el trabajo parasubordinado, que es reconocido en países europeos, tales como Alemania, Francia, Italia y España, y surge por la insatisfacción producida por el criterio dicotómico dependencia/autonomía, pues éste deja sin tutela a aquellos trabajadores que no son ni el uno ni el otro.

El trabajo independiente en el país regula solamente contratos civiles o comerciales. Pero, hoy son pocos los trabajadores subordinados que tienen un contrato por tiempo indeterminado que dure toda su vida laboral; a los que se suman los trabajadores que a lo largo de sus vidas se trasladan de una categoría a otra de trabajo. Entonces, al no reconocerse la categoría de trabajo parasubordinado o trabajador autónomo económicamente dependiente, se está dejando sin protección a un sector que por sus características y sus debilidades debería contar con una extensión de protección laboral.

Como una nueva categoría jurídica, distinta entre el trabajador autónomo y el subordinado, al trabajador parasubordinado se le reconoce mediante ciertos requisitos, una situación de dependencia económica frente a un sólo mandante también llamado cliente. Situación que justifica el reconocimiento de algunos derechos sociales.

Entiendo que los nuevos cambios en el mercado de trabajo y en sus consecuentes nuevas y necesarias relaciones laborales, lejos de constituir el fin Derecho del Trabajo actual, conforman su subsistencia y la preponderancia de la subordinación como factor determinante de su tutela, siempre y cuando incorpore una gran dosis de flexibilización en su regulación.

El Derecho en general, y el Derecho del Trabajo en particular, debe mantenerse como medio tendiente a otorgar las herramientas que permitan lograr un avance de la vida en sociedad y garantizar la dignidad de los individuos que la componen. El trabajo se encuentra íntimamente relacionada con la realidad social y económica, por lo que todo cambio producido en el mundo real produce su correlato en las relaciones laborales, determinando necesarias e inmediatas nuevas formas de realizarlo y de interpretarlo.

D.O.

 

Bibliografía:
Carrasco Fernández, Felipe Miguel. 2020. “El derecho del trabajo en la posmodernidad”. Revista del Instituto de Ciencias Jurídicas de Puebla. Dirección URL del artículo: https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=293264642001
O.I.T. 2015.  104.a Conferencia Internacional del Trabajo: Guy Ryder: Anticipar el Futuro del trabajo es indispensable para el progreso de la justicia social (ilo.org)

 

 

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Hay un nuevo mercado laboral, pero sólo para trabajadores con formación específica rigurosa.

El aluvión tecnológico ha permitido la creación un número importante de empresas vinculadas a lo que se conoce como la economía del conocimiento y con gran potencial para generar empleo. Pero, no cualquier empleo.

Se trata de empresas desarrolladoras de software, videojuegos, informática, y audiovisuales.

Las empresas de “big data” que recopilan, analizan y gestión los datos que generan los usuarios de Internet, que identifican patrones u otro tipo de comportamientos que puedan ayudar a sectores concretos.

También las llamadas Empresas de Investigación y Desarrollo (“I+D”) que Investigan sobre nuevos conocimientos científicos o tecnológicos, que luego serán aprovechados para la producción de nuevos materiales, productos, la puesta en marcha de nuevos procesos o sistemas, así como la mejora de los que ya existen. Empresas que en los últimos años se reconocen como I+D+i, siendo el último elemento la innovación. (López Cabia, 2016).

Nuevas empresas que abonan remuneraciones a sus trabajadores, que en general están por encima de los sueldos medios de la economía actual, pero que también demandan recursos humanos calificados, con capacitaciones específicas.

Los nuevos empleos que generan estas empresas emplean trabajadores que posean capacitación en administración de Base de datos, de redes, y de servidores. Que demuestren habilidades como analistas SAP, de QA – Testing, en desarrollos en Golang, y .NET Framework. Entre otras especializaciones.

 Un analista técnico-funcional SAP es una persona que posee una amplia experiencia implementando módulos de SAP (Software especializado) y las habilidades técnicas y funcionales requeridas están asociadas con la capacidad de configurar y ejecutar ese Software. Similares capacidades son requeridas para realizar las actividades de Testing, que verifican que un producto software cumple los requisitos técnicos y de negocio de su diseño y desarrollo, y funciona según lo esperado; en QA que garantizan la calidad deseada en un servicio o producto software, prestando atención a cada etapa de su proceso de entrega o producción; en GO o Goland  que un lenguaje de programación de código abierto y es el lenguaje con mayor demanda laboral para el 2020; en framework que consiste en una serie de estructuras y tecnología definidas que básicamente facilita la programación; en.NET Framework, que son estructuras y tecnologías de programación orientada a las redes e internet. Para programar en .NET existen hoy en día más de 20 de lenguajes de programación. (Revista Consejo. Del Consejo de Profesional de Ciencias Económicas, 2019).

Es claro que esta nueva situación solo genera trabajo para los más y mejores capacitados en éstas tecnologías.

Las plataformas tecnológicas emplean 215 mil personas y se espera que el sector genere otros 200 mil puestos en los próximos años. Ya, entre 2007 y 2017, el sector tecnológico generó 65% más empleo que en el resto de las actividades productivas y sus operaciones crecieron en el mismo período un 70% frente a un crecimiento general del 12 por ciento. Además, los salarios son un 35% más elevados que en el resto de los sectores.

Es interesante observar que de las más de 300 empresas de la industria Fintech, (del inglés financial technology) que es una industria financiera que aplica nuevas tecnologías a actividades financieras y de inversión, y que se ocupa de cualquier negocio que utilice la tecnología para mejorar o automatizar los servicios y procesos financieros, el 20% de ellas fueron creadas durante la pandemia. Emplean unas 14.728 personas entre las distintas áreas que lo integran (Pagos Digitales, Créditos, Proveedor Tecnológico, Servicios B2B, Blockchain & Cripto-Activos, Inversiones, Insurtech, Financiamiento Colectivo y Seguridad Informática) y el 52% de los empleos generados son para las áreas de Tecnología y Producto Digital. Y se proyecta que el sector aumentará un 40% su contratación e incorporará unas 5.600 personas, lo que alcanzará un total de 20.000 empleos. Según el informe, la industria fintech viene en aumento desde 2017, marcando un 40% anual. Las áreas con más crecimiento han sido: Tecnología (40%); Producto Digital (12%); Costumer Service (10%); entre otras.

En su totalidad de 14.728 puestos de trabajo generados, un 60% ocupado por varones y un 40% por mujeres. Y se estima que, para diciembre 2021, también se registre un aumento de empleos en cada área de 5.683 puestos laborales. Cabe destacar, que las áreas de Tecnología y Producto Digital son las principales fuentes de empleo de la Economía del Conocimiento. (Cámara Argentina del Fintech, 2021).

A mayor abundamiento, según datos de la Cámara Argentina de Fintech, a mayo de este año, el ecosistema fintech local está integrado por 302 empresas, de las cuales un 20% nació el último año, en plena pandemia de Covid-19. Esas empresas están agrupadas en nueve verticales de negocios: pagos digitales (82), créditos (66), proveedor tecnológico (36), servicios fintech B2B o “empresa a empresa” (34), blockchain & cripto-activos (28), inversiones (21), insurtech (seguros) (15), financiamiento colectivo (14) y seguridad informática (6). Para ese momento, el sector empleaba 14.728 personas de manera directa y proyectaba incorporar 5.683 nuevas durante este año.

Algunas de las fintech argentinas más reconocibles son MercadoPago, la billetera digital y plataforma de servicios financieros de MercadoLibre. Ualá, Technysis, Nubi y Ripio son otros ejemplos. En particular, y sobre todo en la Argentina, suele referirse a proveedores no bancarios de servicios financieros con fuerte impronta tecnológica. Suponen un desafío para el modelo de negocios de los bancos y encarnan algunas de las empresas más disruptivas a nivel local. (Infobae. 2021).

Entonces, es una realidad que el panorama del trabajo que proponen las nuevas tecnologías derivó en la consecuente formación de empresas que las utilizan, y en la necesaria aparición de los trabajadores entrenados específicamente en ellas.

Situación por la cual surge absolutamente necesario iniciar la inmediata capacitación de los trabajadores para su reconversión tecnológica.  Pero, la necesidad de este nuevo tipo de trabajadores tecnológicos es inmediata. Muestra de ello es que hoy es muy frecuente que los estudiantes de carreras tecnológicas que ingresa al mercado laboral sin terminar sus estudios. En especial los estudiantes ingenierías y carreras STEM (Science, Technology, Engineering, Mathematics),[i] carreras, relacionadas con las ciencias, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas. (FundéuRAE).

Por lo tanto, estimo también de absoluta necesidad y de aplicación inmediata, la posibilidad de la creación de espacios para que los nuevos trabajadores tecnológicos ya capacitados puedan insertarse en estos nuevos espacios empresariales, emprendiendo sus propias unidades productivas para estas empresas, sea en forma totalmente independiente o en forma solo dependiente económicamente de su empleador o cliente.

La situación de profundo cambio que se evidencia en la creación tanto de nuevos trabajos como de nuevos trabajadores altamente capacitados en nuevas tecnologías que los realicen, también debe incluir nuevas formas de contrataciones de esos trabajadores rompiendo con la dicotomía anacrónica de dependencia/independencia.

Las excesivas rigideces de las normas y el acoso fiscal son parte del sistema que obstaculiza la generación de nuevos puestos de trabajo registrados. Y, en definitiva, mantiene el estatus de empleo insuficiente.

Se debe buscar que la inserción a los nuevos mercados de trabajo de los nuevos trabajadores capacitados que se necesitan sea ambién realizada por medio de nuevas formas contractuales que la nueva situación reclama.

D.O.

 

Referencias:
Cámara Argentina de Fintech presentó un informe sobre la evolución del empleo en el ecosistema en 2021. “Cinco mil nuevos puestos aportará el sistema Fintech”. Mercado, 20 mayo, 2021. Dirección URL del artículo: https://mercado.com.ar/tecnologia/cinco-mil-nuevos-puestos-aportara-el-sistema-fintech/
David López Cabia (24 de octubre, 2016) “Investigación y desarrollo (I+D)”. En Economipedia.com. Dirección URL del artículo: https://economipedia.com/definiciones/investigacion-desarrollo-id.html
FundéuRAE. Dirección RUL: https://www.fundeu.es/recomendacion/carreras-ctim-mejor-que-carreras-stem/
Infobae. 2021. Dirección RUL: https://www.infobae.com/economia/2021/08/17/que-es-una-fintech-el-sector-que-vuelve-loco-al-sector-financiero-tradicional/
Revista Consejo. Del Consejo de Profesional de Ciencias Económicas de la C.A.B.A. N° 54, AGOSTO 2019. ISSN 1851-6610. Sebastián Maril. Dirección URL del artículo:  https://archivo.consejo.org.ar/consejodigital/RC54/maril.html

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SUERTE = PREPARACIÓN + OPORTUNIDAD.

La mayor parte de las cosas con que tropecé siguiendo mi curiosidad e intuición resultaron ser inestimables posteriormente.” Steve Jobs.*

Las situaciones que surgen como oportunidades sólo son tales si las llegamos a ver.

Para ello, habrá que estar preparados. Y para estarlo, debemos HACER. Tendremos que elegir y tomar decisiones en tal sentido.

Por ello, cuando decimos que tuvimos suerte, estamos ocultando nuestra historia de las buenas elecciones que hicimos. Por ejemplo, las elecciones que nos llevaron a estudiar y trabajar para obtener una profesión que nos permitiera tener un buen vivir.

Claro que podemos llegar a este mundo en mejor o peor situación social. No lo podemos elegir. Pero al nacer, el modo de vida que no tocó, puede ser solo un punto de partida. Siempre podemos adaptarnos a la situación de origen o hacer con nuestra vida algo distinto. En cada momento de nuestro vivir podemos elegir qué modo de vivir deseamos, y es ese deseo el que guía cada paso que damos, y hacia dónde nos orientamos.

Los seres humanos nos orientamos en nuestro vivir y hacemos lo que hacemos mientras vivimos, según nuestros gustos, deseos y preferencias, y es desde estas emociones que generamos los mundos que vivimos. Las emociones nos empujan la acción, a toda acción. No hay hacer humano alguno que no esté fundado en alguna emoción. Entonces, será nuestra decisión subirnos al cambio constante e irremediable, o manteniéndonos en la complacencia de la aparente quietud.

Todo puede comenzar tomando consciencia de cómo estamos haciendo lo que estamos haciendo. Y si no nos gusta nuestro presente, comencemos a cambiarlo haciendo algo distinto.

Comencemos con crear la intención para prepararnos y hagámoslo. Estudiemos aun cuando pareciera que no tengamos tiempo para hacerlo, participemos de actividades que nos llamen la atención y nos guste aún sin saber bien porqué, trabajemos en aquello que nos emociona y puede no resultar tan lucrativo…, etc. Todos serán puntos que luego se unirán significando la preparación necesaria para detectar las oportunidades que harán el cambio verdadero y positivo en nuestras vidas.

¡Piensa bien y saldrá bien!

D.O.

 

Fuente:

Ver: “Encontrar eso que amamos” | Daniel Olguin

Dávila Yáñez Ximena Paz. (2021). Matríztica. http://comunidad.matriztica.org/?p=23736
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1ero. de Mayo. Día del TRABAJADOR

Casi todos los países democráticos del mundo rememoran el 1º de mayo como el origen del movimiento obrero moderno.

A fines del siglo XIX, Chicago era la segunda ciudad de los Estados Unidos a la que llegaban cada año inmigrantes venidos de todo el mundo y miles de desocupados del interior del país. Estados Unidos crecía como país industrializado atrayendo a miles de obreros que buscaban mejores condiciones de trabajo.

Pero, las condiciones laborales de la clase obrera eran deplorables. Niños, mujeres y hombres eran explotados en jornadas de hasta dieciocho horas diarias sin descanso semanal y con remuneraciones ínfimas.

En 1886, el presidente de Estados Unidos Andrew Johnson promulgó la llamada Ley Ingersoll, estableciendo las 8 horas de trabajo diarias. Pero la ley no se cumplió, y las organizaciones laborales y sindicales de EE.UU. se movilizaron y convocaron a sus agremiados a una huelga general para exigir que la jornada laboral fuera de ocho horas.

Aquel 1° de Mayo, en Chicago donde las condiciones de los trabajadores eran mucho peor que en otras ciudades del país, las movilizaciones siguieron los días 2, 3 y 4 de Mayo. Y más de 200.000 obreros participaron de la medida de fuerza.

La huelga fue violentamente reprimida por parte de la policía y grupos “rompehuelgas” organizados por algunos sectores empresarios que entendían este reclamo de los trabajadores como un ataque a sus derechos y libertades. Y costó la vida de muchos trabajadores y dirigentes sindicales; no existe un número exacto, pero fueron miles los despedidos, detenidos, procesados, heridos de bala o torturados. La mayoría eran inmigrantes.

No obstante, a finales de mayo de 1886 varios sectores patronales accedieron a otorgar la jornada de 8 horas a varios centenares de miles de obreros.

En la actualidad Estados Unidos, Reino Unido y el Principado de Andorra son los únicos países, del mundo occidental, que no lo recuerdan.

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La necesidad de una evolución revolucionaria del derecho del Trabajo

“Las formas de trabajo no se desarrollan ni evolucionan en función de las categorías jurídicas ya creadas, sino que atienden a otros factores, de variado orden, como la sociología, la economía y, especialmente, la tecnología.”  (Boris Muñoz García como se citó en Rodríguez, 2019).

 

El Derecho del Trabajo, tal vez hoy como nunca, tanto en profundidad como celeridad, se encuentra en la necesidad de evolucionar. Lo que incluye reevaluar los límites y alcances de su ámbito protector. Los cambios en el mundo del trabajo humano a partir de la revolución tecnológica hacen necesario no solo un cambio en la normativa reguladora del trabajo, sino también una revolución del Derecho del Trabajo. Hoy existen nuevos modos de realizar trabajo desconocidos hasta no hace mucho tiempo y que no son objeto de su tutela efectiva.

La realidad actual indica que, si bien la mayoría de los institutos del Derecho del Trabajo, incluyendo la legislación para la protección del trabajo, están diseñados para tutelar a los trabajadores dependientes, ello no ha impedido ni la pérdida de puestos de trabajo ni la desprotección de las personas trabajadoras. También, que existen nuevas modalidades de trabajo que incluyen la posibilidad de la creación de relaciones de trabajo con cierta autonomía y menor dependencia. Modalidad que se suma al trabajo dependiente y trabajo independiente o totalmente autónomo.

En el marco de los avances tecnológicos aplicados a la producción, cada vez más extendida es la práctica de trabajos realizados por trabajadores que no prestan sus servicios en relación de dependencia absoluta y son sólo económicamente dependiente del dador de trabajo. Trabajadores, al que se le debe reconocer tal estatus y extenderle ciertas tutelas laborales y beneficios sociales que se justifican por su dependencia económica respecto de aquel al que le prestan sus servicios.

Entiendo que el Derecho de Trabajo, en tanto que este se ocupa de la parte del trabajo humano en relación de dependencia (Grisolía, 1999), ha de ocuparse también de las nuevas formas de trabajo que la realidad de los avancen tecnológicos proponen y que incluyen trabajo productivo que no resulta totalmente dependiente.

El outsourcing o externalización por medio de la subcontratación o la tercerización, el crowdsourcing o trabajo cooperativo, se destacan por una marcada flexibilidad, pues generalmente se trabaja mediante proyectos y actividades puntuales sin la estabilidad de un contrato de trabajo a tiempo indeterminado y que no encuadran en los límites tradicionales del Derecho Laboral; también el teletrabajo que en la práctica es conocido y llevado a cabo como home office; son ejemplos de realizar trabajo sin tener que estar comprendido en una relación de trabajo dependiente, ni tampoco en una relación de servicios independiente. Sino que aparece la posibilidad de que el trabajo sea realizado por trabajadores autónomos que mantiene una relación de dependencia solamente económica y frente a un empleador, que deja de ser tal para convertirse en cliente.

En tal sentido, el Derecho del Trabajo debiera ampliar su amparo a esa nueva categoría de trabajadores. Toda vez que no se trataría de una actividad autónoma independiente regulada por el derecho común. Tampoco, una actividad laboral dependiente encubierta.

Es claro que la dicotomía histórica entre la relación de trabajo dependiente y la relación contractual independiente o autónoma, como la locación de servicios o de obra, dejan sin tutela a aquellos trabajadores que no encuadran ninguna de esas formas de trabajo y son considerados dentro de una zona gris entre la dependencia y la autonomía absolutas. Pero, hoy, la realidad de la producción y del trabajo indica que además de trabajadores autónomos o independientes, y trabajadores dependiente absolutos o subordinados jurídica, técnica y económicamente de un empleador, existen trabajadores autónomos solamente dependientes económicamente de su empleador o cliente quien le paga su trabajo.

Así, existen trabajadores que forman parte de un grupo de trabajadores que, si bien no prestan servicios en condiciones de subordinación jurídica, sí dependen económicamente del trabajo que llevan a cabo. Conformando una nueva categoría jurídica, que debe ser vista como una evolución de la dependencia o subordinación (Perulli, 2015).

El trabajador autónomo solo económicamente dependiente, junto al trabajador dependiente y subordinado, y al trabajador autónomo e independiente, forman parte de los trabajadores comprendidos en el mundo productivo actual, en el que la aplicación de la inteligencia artificial, la robótica y las plataformas digitales están reemplazando los actores de la producción. Estos tipos de trabajadores conviven en una situación absolutamente novedosa que está creando constantemente nuevos trabajos, pero, en simultáneo, implican la destrucción de otros puestos de trabajo que ya dejan de existir como tales (Ríos, 2021).

Dicha nueva situación, acelerada además por la pandemia generada por el COVID 19, crea tanto nuevos trabajos como también nuevas categorías de trabajadores altamente capacitados en nuevas tecnologías que los realizan.  El uso generalizado de nuevas tecnologías tiene necesariamente como consecuencia nuevas relaciones de trabajo. Y, a su vez, fomenta la expresión de nuevas conductas sociales que intentan dar respuesta a requerimientos de cada vez más trabajadores en áreas tecnológicas, por ejemplo, privilegiando, nuevas tendencias educativas que apuntan a privilegiar las ingenierías y carreras STEM, acrónimo inglés de Science, Technology, Engineering, Mathematics (FundéuRAE, 2016).

Entonces, han aparecido nuevas formas de realizar trabajo que reemplazan puestos de trabajo clásicos por otros nuevos y actuales, y la sociedad ya tiende a prepararse capacitándose para ocupar esos espacios de trabajo. Pero, el Derecho del Trabajo actual aún no contempla totalmente tales cambios ni observa tal realidad social.

La integración  de éstos trabajadores por el Derecho del Trabajo, significaría no solo su  protección social, sino que también el mercado laboral en su conjunto saldría favorecido al lograr un sistema previsional más sostenible. En nuestro país, el régimen simplificado para pequeños contribuyentes o Monotributo permitió incorporar un gran número de contribuyentes a la economía formal, que accedieron a servicios de salud y beneficios de previsión social. (Sanchez Zinny, 2021).

Pero, los parámetros para detectar indicios de laboralidad aún no se han modificado en sentido de la evolución que ya proponía en 2008 aquella mofidificación fiscal y tributaria, y mucho menos de la que se necesita actualmente. Los indicios de laboralidad conforme están contenidos en la recomendación 198 de la OIT (art 13) que venían sirviendo para la economía tradicional no resultarían en principio suficientes para las nuevas formas de contratación digital, y en su caso para determinar si hay relación de dependencia o no. (Rodríguez, 2019).

En concreto, Argentina debe apuntar a conseguir una legislación que reconozca los cambios actuales en el mundo de la producción y el trabajo, incluyendo la  tutela del trabajador autónomo sólo económicamente dependiente del dador de trabajo, al que se le puedan extender ciertas tutelas laborales y beneficios sociales que estarían justificadas por su dependencia económica.

D.O.

 

Referencias.
Fundación del Español Urgente -FundéuRAE- Carreras CTIM, mejor que carreras STEM. Dirección RUL: https://www.fundeu.es/recomendacion/carreras-ctim-mejor-que-carreras-stem/
Grisolía, Julio A. 1999. “Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social”. Ed. Depalma.
Herrera Enrique, 2006. “Práctica metodológica de la investigación jurídica”. Del Prólogo de Ricardo A. Guibourg. Ed. Astrea.
Perulli A., 2015. Un Jobs Act Per Il LavoroAutonomo: Verso Una Nuova Disciplina Della Dipendenza. Economica, Wo 235/2015, 15 p.
OIT. Recomendación sobre la relación de trabajo, 2006 (núm. 198) (ilo.org)
Ríos Noé M., 2021. El derecho del trabajo y las nuevas tecnologías. Revista de Neurociencias & Derecho, Nro. 1. 57-58. Microiuris.comMJ-DOC-15948-AR | MJD15948.
Rodríguez, Ana R., 2019. “Trabajo decente: futuro del trabajo en la era de automatización y desarrollo sostenible” Fecha: 14-11-2019. Colección: Doctrina. Cita: MJ-DOC-15124-AR||MJD15124.
SÁNCHEZ ZINNY, GABRIEL, 2021. “SIN TRABAJO”. 1a ed. Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Planeta.
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Las razones para ser éticos.

Si hay algo que es necesario conocer para vivir es saber lo que nos conviene y lo que no nos conviene. La reflexión que hagamos en cada ocasión para elegir lo que nos conviene hacer  es  ser éticos*.

Durante buena parte del día vivimos como si nos hubieran dado cuerda: nos levantamos, hacemos cosas porque se las hemos visto hacer a los demás, porque nos lo enseñaron así, porque eso es lo que se espera de nosotros. No hay demasiados momentos conscientes en nuestro día a día, pero de vez en cuando, algo ocurre e interrumpe nuestra somnolencia, nos obliga a pensar: «¿Y ahora qué hago? ¿Le digo que sí o le digo que no? ¿Voy o no voy?». Estas preguntas señalan distintas opciones éticas, nos exigen una buena preparación mental, nos interpelan para que razonemos hasta alcanzar una respuesta deliberada. Tenemos que estar preparados para ser protagonistas de nuestra vida.

Podemos pasar días actuando como figurantes en escenas pensadas y escritas por otros. Pero hay veces que nos apetece ser protagonistas de nuestra vida, y pensar en las razones por las que actuamos como actuamos. No se trata de vivir de manera muy original ni de hacer cosas muy extravagantes, sino de examinar los motivos por los que actuamos, nuestras metas y si deberíamos buscar objetivos mejores, o cambiar la manera de proceder.

La ética no nos interesa porque nos entregue un código o un conjunto de leyes que baste con aprender y cumplir para ser buenos y quedarnos descansados con nosotros mismos. La ética es la práctica de reflexionar sobre lo que vamos a hacer y los motivos por los que vamos a hacerlo.

¿Y por qué debería yo razonar, vivir deliberadamente, entrenarme en la ética? Se me ocurren dos buenos motivos para no hacer la vista gorda.

El primero es que no tenemos más remedio. Hay una serie de aspectos en la vida donde no se nos permite razonar ni dar nuestra opinión: no depende de nosotros tener corazón, hacer la digestión, respirar oxígeno… Son actividades que me vienen impuestas por la naturaleza, por el código genético, por el diseño de la especie. Tampoco puedo elegir el año en que he nacido, ni que el mundo sea como es, ni el país natal, ni los padres que tengo. Los hombres no son omnipotentes, no les ha sido dado el poder de hacer y deshacer a voluntad. Pero si nos comparamos con los animales enseguida vemos que disponemos de un campo de elección bastante amplio. El resto de los seres vivos parecen programados para ser lo que son, lo que la evolución les ha deparado. Nacen sabiendo qué deben hacer para sobrevivir, saben cómo ocupar su tiempo. No hay animales tontos. Muchas veces hemos visto las imágenes de los chimpancés y los monos caminando cada vez más erguidos y al final un ingeniero de caminos con su sombrero, y ésa es la idea que tenemos nosotros de la escala: pasamos de los animales inferiores al ser humano; pero según cómo lo miremos, los animales son mucho más perfectos que los humanos. Observa el brazo de un gibón o de cualquier mono arborícola: es un instrumento de precisión, de una flexibilidad y una potencia tan asombrosas que puede subir un enorme peso hasta lo alto de un árbol. O piensa en la zarpa de un león, eso sí es un aparato útil para desgarrar la carne de sus víctimas, o la aleta de un pez, etcétera, son apéndices admirables, que sirven muy bien a su propósito. La limitación de los animales es que sólo puede hacer una cosa cada especie, están especializadísimos. Unos nadan, otros vuelan, éstos cazan con el pico, los otros hacen agujeros en el suelo. Por eso cuando cambia el ecosistema empiezan a morir y desaparecen, porque no se pueden adaptar.

Los hombres venimos al mundo con un buen hardware, del que nos ha provisto la naturaleza, pero no tenemos el programa establecido, tenemos que procurarnos un software para orientar nuestras acciones sociales, los proyectos creativos, nuestras aventuras intelectuales. Los humanos no estamos especializados en nada, y esta característica tiene su reflejo en el diseño anatómico: el brazo humano sirve para trepar, pero mal; puede dar algún golpe, pero nada comparable con los del león; podemos nadar, pero tampoco como el delfín; pero podemos hacer todas esas cosas y también tocar el piano, disparar un misil, señalar a la luna, meternos en un barco para cruzar el océano sin saber adónde vamos, y tampoco puede descartarse que un día destruyamos el mundo, algo que bien seguro no podrán hacer los animales. Gracias a que no estamos circunscritos a una sola tarea, los humanos podemos elegir entre cosas distintas, y hemos desarrollado estrategias y culturas que nos permiten habitar el desierto, reproducirnos en el polo. Ese campo abierto de elección tan amplio es una extraordinaria ventaja evolutiva.

Por contrapartida, esta indefinición conlleva una serie de responsabilidades. La principal es que tengo que elegir qué voy a hacer con mi vida, qué voy a aceptar y qué voy a rechazar. Tengo que escribir mi papel en la función de la vida. Tengo que elegir lo que hago y justificar mi decisión; si quiero vivir humanamente y no como un animalito es bueno que sepa por qué creo que me vendrá mejor hacer una cosa y no otra. A veces la explicación es bien sencilla; por ejemplo, si vivo en un octavo piso y quiero bajar a la calle puedo optar por meterme en el ascensor o tirarme por la ventana; a menos que viva en un entresuelo o que haya decidido acabar con mi vida, en un caso así tengo buenas razones para defender ante quien sea mi decisión de optar por el ascensor. Pero hay decisiones más difíciles de tomar y de justificar, y no puedo escabullirme, pues se trata de una serie de elecciones obligadas. El filósofo Jean-Paul Sartre lo dijo en el siglo pasado con una frase contundente: «Estamos condenados a la libertad». Es decir, somos libres pero no disfrutamos de libertad para renunciar a la libertad. Esta necesidad de elegir es característica del ser humano, y no podemos desdecirnos de ser humanos. Estamos destinados a inventar nuestro destino, sin segundas oportunidades. Por eso los hombres nos equivocamos y nos defraudamos, y cometemos atrocidades, pero también, gracias a eso, podemos transformar nuestra vida, inventar sus contenidos. Y reflexionar sobre esta naturaleza y buscar los motivos adecuados y las mejores explicaciones por las que hacemos una cosa en lugar de otra es parte de la tarea de la ética.

La segunda razón es muy sencilla de entender. La deliberación ética se impone porque somos mortales. Si fuésemos inmortales podríamos hacer lo que nos diese la gana. Los humanos somos una especie vulnerable, nos rompemos y morimos, es muy fácil hacernos daños físicos, morales y sentimentales, no podemos hacer lo que se nos antoje con los demás, debemos tener cuidado con ellos. Si eres inmortal, como no te haces daño, ni haces daño a los otros porque son tan invulnerables como tú, para qué vas a tener miramientos; si todos fuéramos inmortales, podríamos comportarnos los unos con los otros como quisiéramos, como pasa en las leyendas de los dioses, que unos mueren y luego resucitan y es como si todo pasase en una realidad virtual, como si fuese de mentira, como si viéramos una película.

Y, como bien sabéis, la vida humana no es así, no es reversible, sigue una dirección y no podemos volver atrás. La nuestra es una vida irrepetible y frágil, única para cada uno de nosotros, protagonizada por seres vulnerables que a cada minuto están en peligro de muerte. Amenazados no sólo por la muerte física, sino también por otras muertes: la muerte social, la muerte sentimental, la muerte de la salud, todo lo que se aleja y nos deja abandonados, todo lo que nos hiere y nos deja tristes, solitarios, frustrados. Ése es el motivo por el que he dicho antes que debemos tener miramientos con nuestros conciudadanos.

«Miramientos» es una palabra española muy significativa, que expresa muy bien la disposición ética. Presupone que vamos a mirar a los otros, que vamos a fijarnos en cómo son y qué necesitan. Una de las características zoológicas que tenemos los humanos es que somos capaces de leer en la cara de los demás. Muy pocas especies de animales son capaces de hacerlo, la mayoría no tienen expresión. Un tigre, por ejemplo, arma una expresión feroz cuando va a atacar, y cuando está tranquilo pone otra cara, una que no dice nada. No tiene más rostros ni más expresiones. Los hombres y los monos superiores sí podemos expresar con las facciones una cantidad importante de emociones, de manera que podemos leer la mente de los otros gracias a las caras que ponen, interpretar si están tristes, alegres, burlones, si desean o envidian o detestan… Lo comprendemos porque somos capaces de interpretar las facciones y ponernos en el lugar del otro, porque somos empáticos. Esta capacidad es la raíz del dicho que han adoptado tantas religiones y propuestas morales: «No le hagas a los demás lo que no quieres que te hagan a ti».

Se trata, además, de un lenguaje (el de los gestos) y una capacidad (la empatía) universales.

El reconocimiento de la desgracia y del desamparo es propio del ser humano. Cuando decimos de alguien: «Es una persona muy humana» (lo que en principio es una bobada porque todos somos igual de humanos), significa que es sensible a la vulnerabilidad de los demás, que no les trata como si fuesen de goma. La persona «humana» es la que cuando ve que te sangra la rodilla se preocupa y te advierte. No hace falta que nos lo expliquen, entendemos el dolor y la fragilidad ajena porque todos somos vulnerables.

La libertad de elección y la vulnerabilidad de nuestra condición son las bases de la ética, y nos imponen unas obligaciones.

La reflexión ética pretende ayudarnos a entender cómo podemos ayudarnos los unos a los otros a convivir mejor, a disfrutar de la mejor vida posible. Y aunque no exista un código, podemos acudir a unas ideas útiles y consolidadas, emplearlas como instrumentos que nos ayuden a pensar qué clase de vida preferimos. Y como los problemas se renuevan casi a diario, debemos reflexionar constantemente, la vida razonada no termina nunca, y dura lo que dura la existencia.


* La ética no es más que una reflexión sobre los motivos de nuestras acciones. No es un código. Se dice ‘hemos perdido la ética’, pero la ética no es algo que se pierde, sino que es esa reflexión sobre los motivos que tenemos para actuar, para utilizar nuestra libertad en relación con una serie de valores que queremos alcanzar. Porque cuando hacemos cosas es porque queremos obtener algo a través de ellas. Y esa reflexión sobre cuáles son los objetivos y los valores que estamos defendiendo es la ética. … La ética no es un arma arrojadiza que sirva para juzgar a los demás sino que prioritariamente es una reflexión sobre la libertad de cada uno. La ética solo vale para reflexionar sobre uno mismo, la que tiene que preocupar a cada cual es la de sí mismo. F. Savater.
Fuente: Capítulo “Razones para la ética” del libro de Fernando Savater “Ética de urgencia”, Ed. Ariel.
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No hay caminos fijados, sino que al andar hacemos el camino a tomar.

“Al andar se hace el camino”

(Antonio Machado, poema “XXIX de Proverbios y Cantares”)

Nuestra genética y las condiciones del ambiente de nuestro nacimiento son solo el punto de partida.

En principio, nos hacemos humanos, no desde la genética sino desde la interacción con otros seres humanos. Y nos transformamos en un tipo u otro de ser humano según el tipo de experiencias que vivimos con las personas de nuestros entornos. Entonces podemos crecer de una manera o de otra según el espacio de convivencia en el que vivimos. Espacio en el que todas las interacciones terminan siendo formativas, para bien o para mal.

Pero, además, todos nos orientamos en nuestro vivir desde nuestros gustos, deseos y preferencias, y es desde nuestras emociones que hacen posible todas nuestras acciones, es que generamos como vivimos. Por ello, siempre, el vivir que vivimos depende de cada uno de nosotros y de lo que queramos conservar o no de cómo estamos viviendo nuestro presente.  Por ejemplo, eligiendo parecerse a nuestra familia de origen o hacer con nuestra vida algo distinto.

No hay caminos fijados para cada uno de nosotros, sino que al andar hacemos el camino a tomar.

Andemos.

¡Piensa bien y saldrá bien!

 

 

Fuentes:
María Gabriela Estrada Díaz y Carlos Zapata Sepúlveda. “El aporte de Humberto Maturana al entendimiento y la práctica de la educación”. World Vision Chile Concepción, Chile, noviembre 2002.
Ximena Paz Dávila Yáñez Reflexiones inesperadas. La suerte y la no suerte. Chile 2021. http://comunidad.matriztica.org/?p=23736
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La “suerte” y el gran error anti creativo de creer que sólo unos pocos tienen talento.

“Los tipos con suerte, son quienes se negaron a asumir el gran error anticreativo: creer que sólo unos pocos superdotados tienen talento.” Ken Robinson.

Un día visitando un colegio vi a una niña de seis años concentradísima dibujando. Le pregunté: “¿Qué dibujas?”. Y me contestó: “La cara de Dios”. “Nadie sabe cómo es”, observé. “Mejor – dijo ella sin dejar de dibujar-, ahora lo sabrán”.

Todo niño es un artista porque todo niño cree ciegamente en su propio talento. La razón es que no tienen ningún miedo a equivocarse, hasta que el sistema les va enseñando poco a poco que el error existe y que deben avergonzarse de él. Claro que podría decirse que los niños también se equivocan si se compara el dibujo de esa niña con la Capilla Sixtina, pero si por ejemplo se la deja dibujar a Dios a su manera, esa niña seguirá intentándolo. El error en el colegio es penalizar el riesgo creativo.

Los exámenes estandarizados hacen exactamente eso. No es que hay que estar en contra de los exámenes, pero sí de convertirlos en el centro del sistema educativo y a las notas en su única finalidad. La niña que dibujaba nos dio una lección: si no estás preparado para equivocarte, nunca acertarás, sólo copiarás. No serás original.

¿Se puede medir la inteligencia? La pregunta no es cuánta inteligencia, sino qué clase de inteligencia tienes. La educación debería ayudarnos a todos a encontrar la nuestra y no limitarse a encauzarnos hacia el mismo tipo de talento.

Nuestro sistema educativo fue concebido para satisfacer las necesidades de la industrialización: o sea buscar y fomentar el talento sólo para ser mano de obra disciplinada con preparación técnica jerarquizada en distintos grados y funcionarios para servir al Estado moderno. Y si bien la mano de obra aún es necesaria. ¡La industrialización ya no existe! Estamos en otro modo de producción con otros requerimientos, otras jerarquías. Ya no necesitamos millones de obreros y técnicos con idénticas aptitudes, pero nuestro sistema los sigue formando. Así indefectiblemente aumenta el desempleo.

Pero se nos repite: ¡innovación! Y quienes la piden son los mismos que la penalizan en sus organizaciones, universidades y colegios. Hemos estigmatizado el riesgo y el error y, en cambio, incentivamos la pasividad, el conformismo y la repetición

Y no hay nada más pasivo que una clase en una institución educativa. Las clases son pasivas porque los incentivos para estar calladito y tomar apuntes que luego repetirá son mayores que los de arriesgarse a participar y tal vez meter la pata. Así que, tras 20 años de educación en cinco niveles que consisten en formarnos para unas fábricas y oficinas que ya no existen, nadie es innovador.

¿Cuáles son las consecuencias? Que la mayoría de los ciudadanos malgastan su vida haciendo cosas que no les interesan realmente, pero que creen que deben hacer para ser productivos y aceptados. Sólo una pequeña minoría es feliz con su trabajo, y suelen ser quienes desafiaron la imposición de mediocridad del sistema.

Los tipos con suerte, son quienes se negaron a asumir el gran error anticreativo: creer que sólo unos pocos superdotados tienen talento. Y ¡Todos somos superdotados en algo! Se trata de descubrir en qué. Esa debería ser la principal función de la educación. Hoy, en cambio, está enfocada a clonar estudiantes. Y debería hacer lo contrario: descubrir qué es único en cada uno de ellos.

La creatividad no viene en los genes. Es puro método. Se aprende a ser creativo como se aprende a leer. Se puede aprender creatividad incluso después de que el sistema nos la haya hecho desaprender.

Por ejemplo, en el instituto donde recibieron clases de música Paul McCartney y George Harrison, ¡el profesor de música tenía en su clase al 50 por ciento de los Beatles! Y nada. Absolutamente nada. McCartney ha explicado que el “profesor” es ponía un disco de música clásica y se iba a fumar al pasillo. Pero a pesar del colegio, fueron genios.

Observemos también: A Elvis Presley no lo admitieron en el club de canto de su colegio porque “desafinaba”. A Ken Robinson experto mundial en educación de la creatividad e innovación, un incapacitado motriz por efecto de la poliomielitis, en cambio lo admitieron en el consejo del Royal Ballet de Londres. ¡Una gran diferencia de fomentar y aprovechar talentos!

En el Royal Ballet, Robinson conoció a alguien que había sido un fracaso escolar a sus ocho años de edad. Era una niña incapaz de estar sentada oyendo una explicación. Era lo que hoy conocemos como una niña hiperactiva.

Aún no se había inventado el síndrome de hiperactividad o el de falta de atención, pero ya se habían inventado los psicólogos, así que la llevaron a uno. Y era muy bueno: habló con ella a solas cinco minutos; le dejó un radio sintonizado con música y fue a buscar a la madre a la sala de espera; juntos espiaron lo que hacía la niña sola en el despacho y… ¡estaba bailando! Pensando con los pies. Es lo que le dijo el psicólogo a la madre y así empezó una carrera que llevó a esa niña, Gillian Lynne, al Royal Ballet; a fundar su compañía y a crear la coreografía de Cats o El fantasma de la ópera con Lloyd Webber.

Si hubiera hecho caso a sus notas, hoy sería una frustrada. Sería cualquier cosa, pero mediocre. La educación debe enfocarse a que encontremos nuestro elemento: la zona donde convergen nuestras capacidades y deseos con la realidad. Cuando la alcanzas, la música del universo resuena en ti, una sensación a la que todos estamos llamados.

D.O.

Fuente: http://www.lavanguardia.com/. Nota a Sir Ken Robinson, experto que preconiza un sistema educativo que enseñe a innovar.
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La vocación se identifica.

Encontrar nuestra vocación es un proceso de identificación, no de elección.

El problema con la vocación es creer que está relacionada con la voluntad, el capricho o las ganas. Pero, la vocación ya está allí y se encuentra en la confluencia de nuestros dones, pasiones, y necesidades.

Todos nacemos con talentos o dones naturales, podemos dedicar tiempo a hacer lo que nos gusta, y tenemos necesidades que deseamos satisfacer. Pero, frecuentemente, terminamos alejándonos de nuestras verdaderas aptitudes porque damos por sentado que para alcanzar el mejor modo de vivir posible tenemos que seguir caminos convencionales y conocidos.

Cuando, si observamos bien, lo que hace especiales a las personas que alcanzan satisfacción personal por la vida que llevan, es que han identificado lo que les encanta hacer, que están haciéndolo, y que no se ven haciendo otra cosa distinta. Estas personas, reconocieron sus talentos y se ganan la vida haciendo aquello que les apasiona, no eligieron qué hacer, sino que identificaron lo que estaban hechos para hacer.

La práctica de observarnos es la tarea que debemos proponernos si deseamos hacer lo mismo. Observar lo que hacemos día a día señalará la dirección hacia la que debiéramos dirigir nuestra atención y energía. Y nos permitirá identificar nuestra verdadera vocación.

Detengámonos y pongamos atención en aquello que hacemos bien y que nos sale fácil hacer o que nos lleva poco esfuerzo. En lo que más nos motiva y qué es lo que más nos encanta hacer. Y en cuáles son las necesidades que deseamos resolver en nuestras vidas, procurando escuchar lo que dice nuestra voz interior al respecto. Esa es la tarea en que debemos empeñarnos. Lo demás, lo que buscamos, ya está allí. Solo habrá que identificarlo.

En la actividad que aprovecha nuestro talento, que alimenta nuestra pasión, y que surge de una necesidad que nuestra conciencia nos impulsa a responder, esta nuestra vocación.  

Piensa bien y saldrá bien!

D.O.

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“Los Imperdonables” Una pasión sobre ruedas.

Comparten la compulsión irrefrenable a sentirse libre, a disfrutar del viento en la cara, del polvo, de la lluvia, o del sol. Personajes apasionados que buscan vivir intensamente los momentos en que están en ese preciso lugar y en ningún otro lado.

Para “Los Imperdonables” todo encuentro vale, sea para compartir pocos kilómetros de distancia o para partir hacia la más elaborada travesía de grandes distancias por muchos días. Aunque varios traen consigo su devoción por “los fierros”, y por las motocicletas, no todos son entendidos en temas de motores o mecánicos, y algunos ni de cerca, pero coinciden en el gran gusto por las motos y en disfrutar de salir a andarlas. Y cuando es en grupo mucho mejor.

Cuentan que el nombre del grupo lo atribuyen al “error imperdonable” de conseguir una moto y salir a andar en ella con un amigo. Imperdonable porque lo hicieron en su mayoría sin tener experiencia previa y además porque ya no eran precisamente jóvenes.

Todo parece haber comenzado con uno de ellos, que cometió el “error” de conseguir la motocicleta de sus sueños, salir a andar en ella, y compartirlo con su vecino, que tentado hizo lo mismo con su propio similar sueño. El deseo se volvió cadena y así se fueron sumando otros amigos con nuevos sueños que se convirtieron en nuevas motos, y en nuevos amigos también soñadores. Todos con la misma intención de “equivocarse”.

Para definir lo que sienten nos dicen “es algo compulsivo que se renueva con cada salida y cuantas más veces salimos a andar, más queremos volver a hacerlo y más nos sentimos condicionados e influenciados a dedicarle tiempo a las motos y a las reuniones”.

En todos estos años “Los imperdonables” compartieron muchas y variadas experiencias de las que se consideran sanamente orgullosos. Desde las religiosas salidas semanales con extendidos almuerzos de camaradería, hasta los habituales viajes cortos de una o dos noches y viajes largos por el país y en el exterior. Sea practicando “touring” por la más asfáltica de las rutas; “trial” por el ripio que se presente; o “enduro” por los senderos menos recomendados posibles. Lo importante es esa compañía.

Nos cuentan que en el armado de viajes si suman tres ya se consideran listos para salir a cualquier parte, pero en general nunca son menos de seis. Dicen que disfrutan intensamente de la amistad y de no como un requisito para participar, sino como un propósito en sí mismo. De esa manera, más allá de los caminos que compartan, el objetivo es disfrutar juntos andando en sus motos.

Cuando se les pregunta por las razones de hacer lo que hacen, la mayoría coincide en que cuando suben a sus motos perciben una energía especial que los renueva, sienten que vuelven a ser niños disfrutando de su mejor juguete, usan sus mentes de forma no habitual colocándolos en un presente absoluto y hasta sienten que tienen la oportunidad de ser un poco “héroes” al ser desafiados por el riesgo que asumen para averiguar de lo que son capaces.

No obstante, les gusta pensar que no hay un sentido para lo que hacen, sino que simplemente es experimentar el hecho de estar haciéndolo, de modo que las experiencias de cada una de las salidas les repercutan lo suficientemente profundo como para sentir realmente el éxtasis de estar vivos.

Eso sí, ahora su lema es: lo imperdonable es perdérselo.

¡Piensa bien y saldrá bien!

D.O.

 

Nota original en: Country Magazine – Country Magazine
Dirección URL: ttps://countrymagazine.com.ar/component/content/article/91-artículos/entrevistas/136-los-imperdonables-pasion-sobre-ruedas?Itemid=437

 

 

 

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