“Apropiarse de la verdad en la lucha política daña la democracia”. Alejandro Katz*

La lucha ideológica niega la democracia porque impide nuestra reflexión. Aceptamos la creencia que enarbola esta u otra ideología sin pensar. Pero, al mismo tiempo, como afirma Maturana**, las ideologías son absolutamente esenciales porque pueden constituirse en distintos modos de mirar que permiten ver distintas cosas y, en ese sentido, las distintas ideologías implican diferentes distinciones en la tarea de realizar un proyecto común.

Es la conducta de los argentinos en defensa de la negación del otro para afirmarnos en nuestra idea o creencia, lo que ha hecho nuestra actualidad lo que es. Conducta que lamentablemente, también es la de quienes, como los intelectuales, no debieran expresarla.

Cuando el aporte intelectual debiera ser la de aclarar el panorama, por lo menos advertirnos y hasta denunciando dicha lucha sin sentido democrático, por el contrario, en ambos lados de la “grieta”, como señala Fidanza***, existen “miopías intelectuales que cancelan la discusión pluralista que el país demanda con urgencia”.

Dice este autor que educación, salud, pobreza, moneda, gasto público, exportaciones, productividad, respeto a la ley aún son asignaturas pendientes de la democracia argentina que ningún gobierno pudo resolver. Y que las proclamas, tanto de intelectuales oficialistas como de la oposición, omiten tales cuestiones cruciales. Por el lado oficialista manifestando que el gran desafío es disminuir la pobreza, sin explicar cómo. Mientras por la oposición se sostiene que el Gobierno actual condena a nuestro país al atraso, el endeudamiento y la pobreza.

Si queremos vivir en democracia, las distintas ideas o formas de ver nuestra realidad deben constituir un proyecto común de convivencia basado en la aceptación y respeto recíprocos que permitan trabajar en colaboración con el fin de construir un país en el que la pobreza y el abuso no sólo disminuyan, sino que surjan como modos legítimos de nuestra convivencia.

A la fecha, es muy pobre el aporte de nuestros intelectuales partidistas al respecto.

Piensa bien y saldrá bien!

* El autor es ensayista y editor, y profesor en la Universidad de Buenos Aires.

** Humberto Maturana Romesín, biólogo y filósofo2 chileno, Premio Nacional de Ciencias en 1994.3

*** “Miopías intelectuales antes de las elecciones” por Eduardo Fidanza para la Nación. https://www.lanacion.com.ar/opinion/columnistas/miopias-intelectuales-antes-de-las-elecciones-nid2273952. ist Table 7

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Que la democracia nos eleve a algo mejor!

Hay dos lobos aullando dentro de mí. Uno está lleno de ira, odio, amargura y deseo de venganza. El otro lobo que tengo dentro está lleno de amor, generosidad, compasión y deseo de perdón. ¿Qué lobo crees que ganará?: El que yo le dé de comer 

Podemos decidir dar de comer al primer lobo, y entonces obtener todavía más de lo que detestamos, contribuyendo a llenarnos de las mismas cosas que consideramos tan malignas. O  -si realmente lo deseamos- podemos alimentar al segundo lobo.

Hoy, nuevamente en nuestro país aparecen dos maneras bien diferenciadas de considerar el espacio en el que intentamos convivir. Y cada una de estas maneras, declaman  que la otra odia, que es prejuiciosa, resentida, maltratadora, ciega e irreflexiva en su ideología. Y hasta sostienen que la existencia de una de ellas conlleva necesariamente a la inexistencia de la otra.

Lamentablemente no estamos contemplándonos desde una postura de respeto por nosotros mismos y por ende, desde allí, tampoco de respeto por los demás. Posición que no nos permite considerarnos mutuamente como ciudadanos válidos para convivir en democracia y planear proyectos comunes de desarrollo, aun coexistiendo formas diferentes de pensar en como alcanzarlo.

En lo que a mi respecta, y debido a que me resisto a maltratarme irrespetándome, me propongo:

Aceptar -no negar- la existencia de éstos modelos antagónicos. Están, no interesa demasiado el por qué. Abandonar totalmente los discursos que nieguen al otro que adhiere al modelo contrario.. Que incluye el mirarlo. Darle entidad. No podemos aceptarnos y validarnos para convivir sin reconocernos.

Y luego permitir que la democracia nos eleve a algo mejor.

Piensa bien y saldrá bien!

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Otra vez… de la revolución educativa necesaria…nada.

Mientras observamos, otra vez, una nueva campaña proselitista ocupada en generar poder para la “corporación” política que lidera nuestro país, intentando encumbrar a la facción de turno. Las escuelas continúan implementando modelos de enseñanza y aprendizaje que preparan alumnos para un mundo que y hoy no existe. Sin que ello sea siquiera señalado como alguno de los bandos en “aparente” disputa.

Los “silencios” son más extensos, pero a modo de ejemplo, se puede señalar que nada se dice acerca de que en el mundo ya no es discusión que se puede acceder al conocimiento de forma directa, hasta por medio de un celular, mientras que en la gran mayoría de nuestras escuelas se intenta acceder escuchando a sus docentes en clase y por medio de algún libro de texto. En el mundo no se discute que la tecnología es la puerta de entrada al conocimiento, pero se encuentra mayormente proscripta en nuestras escuelas.

Nada se menciona tampoco sobre que en el mundo se acepta que se aprende de los errores, pero en nuestras escuelas la prueba escrita condena al fracaso a quien obtiene una mala calificación sobre lo que tuvo que memorizar. En el mundo no se discute que es esencial favorecer el desarrollo de los talentos de cada persona, pero nuestras escuelas tienen un modelo de éxito que es igual para todos.

La situación es más grave que en oportunidades anteriores, con el tiempo los argentinos hemos ido perdiendo nuestra capacidad de asombro, particularmente respecto de la falta de innovación en materia política (declamarlo no es hacerlo). Por ello, cada vez es más difícil tomar consciencia de que la innovación en educación de una escuela centrada en el alumno y con un nuevo rol docente, es indispensable y se encuentra cada vez más lejos.

Nuestros políticos han demostrado no comprender la situación. Pero la ciudadanía (de donde surgen nuestros políticos), seguimos percibiendo una falsa seguridad basada en la acumulación de contenidos y en el modelo tradicional. No tomamos consciencia que aquello que tal vez fue bueno para generaciones anteriores ya no lo es para las actuales. En un punto somos tan deshonestos como nuestros políticos sobre el tema de la educación. Y asimilamos el hecho de pagar una mejor educación formal privada con seguridad para el futuro de nuestros hijos. Cuando lo más seguro es que lo que aprendan no les sea utilizable en un mundo que ya cambió, que la velocidad de su cambio es constante y no tiene parangón con otro sucedido anteriormente en la historia de nuestra humanidad.

Los niños que comiencen la escuela primaria en el año 2020, en general, estarán comenzando su actividad en el mercado del trabajo, aproximadamente para el año 2040. Y se supone que durante todo ese tiempo habrán adquirido las herramientas necesarias y adecuadas para una óptima performance laboral. Pero en un mundo en el cual es difícil estimar siquiera, cómo será en 5 años. Sinceramente no podríamos estar muy seguros de que estos niños estén incorporando las herramientas adecuadas para su desarrollo a más de 20 años.

Dejemos, por ahora, que la “corporación” política que supimos conseguir persiga sus objetivos de muy corto plazo, pero asumamos que no podemos dejar en sus manos el futuro de nuestros hijos. Que es hoy.

Estamos nadando en una marea virtual, cuyo punto más alto de desarrollo aún no hemos visto, pero que nos llega en la forma y con la fuerza de un Tsunami. Nosotros, los adultos que de alguna forma nos arreglamos hasta ahora para flotar en aguas turbulentas, tenemos la opción de salir a buscar la ola al medio del mar para intentar flotar en ella; o esperarla, y dejar que ésta nos arrastre y ahogue en nuestras obsoletas costas de aparente seguridad. En cambio, los menores que supuestamente estamos educando para que puedan surfear en ese nuevo escenario, no tienen las mismas opciones y dependen totalmente de la elección que los adultos hagamos hoy al respecto.

Piensa bien y saldrá bien!

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Utilicemos nuestra habilidad o inteligencia emocional

Una reacción a un objeto o suceso de nuestras vidas surge a partir de la interpretación que hacemos de ello, y que está siempre sujeta a estructuras mentales preexistentes en nosotros como nuestras creencias, pensamientos y los patrones de conducta … Sigue leyendo

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Sin coincidencia en los deseos y propósitos no hay armonia posible… Ni democracia.


Validamos la competencia y la lucha por el poder en sí mismo.  Marcamos insistentemente las diferencias. Fomentamos la sospecha, el miedo y las ansias autoritarias del político con mayor poder aparente.

Evitamos que un propósito común guíe nuestra convivencia, sin participar de un proyecto común en el que las distintas ideologías políticas sean sólo distintas miradas en la cooperación por la creación cotidiana de una sociedad capaz de ser plenamente equitativa otorgando los mismos derechos para todos.

Quiero pensar en que nuestra sociedad está enferma, porque entonces  existe la posibilidad de una cura. Y que su enfermedad es el miedo a no tener capacidad de convivencia social. Después de todo, vivir en democracia implica vivir en un espacio de convivencia en el que  la pretensión de tener un acceso privilegiado a una verdad absoluta se desvanece y  exige la reflexión aún por encima de las supuestas verdades que inculcan las ideologías. Lo que provoca miedo.

Es este miedo el que nos lleva a la negación del otro, a la intolerancia, a la desconfianza, a la falta de reflexión, y a la aceptación del uso de la autoridad en vez de la conversación y el acuerdo como modos de convivencia.

A un autoritarismo que surge en cada uno de nosotros y se expresa en la pérdida de la confianza en nuestra capacidad de convivencia democrática, o en la obediencia y sumisión a un designio impuesto y ajeno a la acción de nuestra reflexión.

Sanarnos tendrá que ver con comprender que las acciones que constituyen una sociedad democrática no son la lucha por el poder ni la búsqueda de una hegemonía ideológica, sino la cooperación que continuamente crea una comunidad donde los gobernantes acepten ser criticados y eventualmente cambiados cuando sus conductas se alejan del proyecto democrático con que fueron elegidos.

Pero aún más importante es tomar la decisión de vivir en democracia. Si lo queremos claro. Porque si no lo queremos, estamos hablando de otra cosa, no de democracia. Y ese es otro cantar. Ya no es una enfermedad.

D.O.

Fuente: EMOCIONES Y LENGUAJE EN EDUCACIÓN Y POLÍTICA. Humberto Maturana. Ed. Dolmen Ensayo. Edición: Décima 2001.

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Hacer de Amigo.

“La única manera de encontrar un amigo es serlo” Ralph Waldo Emerson

Ser amigo implica un Hacer. Hacer de Amigo.

Tiene que ver con una actitud que adoptamos y, en definitiva, es una opción.

Claro, hay niveles de amistad. Grados distintos. Pero la actitud amigable crea el terreno adecuado para que la amistad nazca y crezca. Hacer amigos es donde germinan todas las amistades.

Hacer de amigo incluye regalar calidez por medio de nuestros gestos y palabras al tratar a los demás. Alegrarse por lo que al otro le alegra. Que nos importe el otro y su situación. Y que el otro pueda “descansar”, porque lo aceptamos. No lo juzgamos ni criticamos. Nos involucramos en sus problemas sin dar consejos, y opinamos sólo si se nos solicita.

¡Seamos amigables!

No seríamos lo que somos sin los amigos.


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“Aprovecha el día” -CARPE DIEM- (Walt Whitman)

“Aprovecha el día” -CARPE DIEM- (Walt Whitman)
No dejes que termine sin haber crecido un poco,
sin haber sido un poco mas feliz,
sin haber alimentado tus sueños.

No te dejes vencer por el desaliento.
No permitas que nadie
te quite el derecho de
expresarte que es casi un deber.

No abandones tus ansias de hacer de tu vida
algo extraordinario…

No dejes de creer que las palabras, la risa y la poesía
sí pueden cambiar el mundo…

Somos seres, humanos, llenos de pasión.
La vida es desierto y tambien es oasis.
Nos derriba, nos lastima, nos convierte en
protagonistas de nuestra propia historia…
Pero no dejes nunca de soñar,
porque sólo a través de sus sueños
puede ser libre el hombre.

No caigas en el peor error, el silencio.
La mayoría vive en un silencio espantoso.

No te resignes…
No traiciones tus creencias. Todos necesitamos
aceptación, pero no podemos remar en
contra de nosotros mismos.
Eso transforma la vida en un infierno.

Disfruta el pánico que provoca tener
la vida por delante…
Vívela intensamente,
sin mediocridades.
Piensa que en tí está el futuro y en
enfrentar tu tarea con orgullo, impulso
y sin miedo.

Aprende de quienes pueden enseñarte…
No permitas que la vida
te pase por encima
sin que la vivas…”

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Mas Revolución! menos Populismo!

La dirigencia política y privada argentina, me animo a afirmar, desde 1930 en adelante, ha sido mayoritariamente populista y corrupta. Lo que ha derivado, necesariamente, en una mayoría de votantes que han preferido elegir cada nuevo ciclo populista ante la posibilidad de un cambio en tal sentido.

Esa dirigencia populista, que en nuestro país es “paradójica”, toda vez que se conformó siempre por un abanico de facciones que van desde las elites de las fuerzas conservadoras, hasta algunos sectores de izquierda inocente o inescrupulosa, ha conducido el país durante la mayor parte del último siglo y, por ende, son responsables del sistema de ilegalidad, y corrupción del que nos cuesta salir.

Lejos debemos estar hoy de cualquier “ideología”, ya que impiden toda reflexión necesaria a su respecto. Se cree o no se cree en ellas. Y cuanto más seguros estamos de creer en ellas, menos espacio nos damos para preguntarnos por qué creemos. O mas importante aún, el para qué.

Ello nos permitirá observar y percibir nuevamente el reclamo de un ciclo populista que supuestamente nos haría la vida mas fácil y mejor. Olvidando, nada mas y nada menos que 80 años de nuestra historia reciente. E intentando, en muchos casas, no ser conscientes de que esas las políticas populistas nos trajeron hasta la situación de caos social actual, en la que aquellos que serían supuestamente los primeros beneficiarios de tales políticas de estado popular están socioeconómicamente peor, mucho peor, que aquellos, que en apariencia no lo serían.

Nuestros populismos paradójicos han creando figuras antinómicas o grietas que les permitieron seguir subsistiendo a costo de todos los habitantes de este país que quedan fuera del radio de sus únicos beneficiarios. Aquellos que pertenece a los espacios políticos en aparente disputa.

Pero, fundamentalmente, la reflexión nos permitirá ahondar sobre el hecho de que pretender la inconveniencia de liberalismos que sólo entienden la libertad como el derecho a enriquecerse convirtiendo el desarrollo económico y material en el norte exclusivo y excluyente de la vida social, no significa aceptar cualquier estatismo desmedido de cualquier populismo, que necesariamente terminan cercenando libertades.

Nuestra historia política, comandada por mayoría de gobiernos populistas paradójicos, nos ha retrasado en la lucha por una sociedad mas equitativa y democrática que garantice la igualdad de oportunidades y el mismo acceso de todos a los derechos.

Nos ha impedido llevar adelante la única revolución real posible, que es la educativa, sentando las bases de cultura social que permita cualquier tipo de crecimiento.

Pero, es más, nos ha alejado de la comprensión de que solo es posible lograr objetivos reales de crecimiento y mejora, por medio de un verdadero consenso social y político.

Hoy es claro, como nunca antes, que la salida posible no esta relacionada con volver hacia ningún pasado, sea del color político que sea. La información extendida, múltiple y accesible de los hechos sucedidos en el pasado reciente y actual, es imposible de obviar, salvo alguna indisposición mental que lo impida puntualmente. Y el hecho de no reflexionar lo es.

Por ello, como método de activismo revolucionario si se quiere, deberíamos reflexionar preguntarnos, por ejemplo, ¿Cuáles de mis actos cotidianos demuestran un modo de convivir que respeta a los demás como parte del proyecto común de una ciudadanía democrática equitativa, integradora, que no excluya, que no discrimine?

La respuesta determinará el grado de compromiso que tenemos de cambiar las cosas. Porque toda solución provendrá seguramente de nuestra capacidad y decisión de considerar a nuestros conciudadanos como válidos para convivir, para buscar consensos, y para trabajar en cooperación hacia las soluciones en todos los niveles.

Pero también, las respuestas que nos vamos dando podrán indicarnos cual o cuales fuerzas políticas que intentan representarnos buscan un real cambio en tal sentido.

Piensa bien y saldrá bien!

DO.

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Ser presidente aqui y ahora.

“Aprendí mucho de mis maestros, aprendí mas todavía de mis amigos , y sobre todo aprendí de mis alumnos.”

Recuerdo que hace unos poco años, en el marco de una clase de la nueva asignatura “Política y Ciudadanía” en la que se discutía sobre la forma de participación política en una sociedad democrática,  pregunté a un grupo de alumnos de entre quince y dieciséis años de edad que cursaban el nivel secundario en un colegio privado del la zona norte del conurbano de la provincia de Buenos Aires, ¿de qué forma imaginaban que participarían en política cuando fueran mayores?

Una alumna respondió rápidamente que sería presidente, algún día. Y continuó diciendo: “Lo primero que haría como presidente sería dar alimentos y viviendas a  todos los pobres. Porque a nadie le puede faltar comida ni vivienda digna”. Afirmó seguidamente: “Hay que hacer algo y yo lo haré cuando sea grande y tenga posibilidades de hacerlo”. Y finalizó diciendo: Por ahora no puedo. Me faltan muchos años de estudios y aún no trabajo y no gano dinero”.

Entonces se me ocurrió expresarle que tal vez, para cumplir algo de ello, tal vez no tenía que esperar a ser presidente, ni ser grande. Y le dije:

“Si quieres, puedes venir el sábado a mi casa, tal vez traer algunos compañeros contigo, y puedas lavar mi automóvil. Te pagaré cincuenta pesos por ello. Además hablaré con dos amigos para que hagan lo mismo con sus automóviles. De esa forma en una jornada de trabajo -estimo que dejar impecables los tres autos les llevará aproximadamente seis horas- pueden obtener ciento cincuenta pesos.  Luego los acompañaré con gusto a la puerta del barrio donde siempre hay gente carenciada que busca un trabajo por el día y poder ganar así su alimento diario. De esta forma, a alguna de esta personas que no pudo conseguir trabajo, podrías darle tu ganancia o parte de ella  para que se compre su alimento y hasta, quizás, le pueda servir y comenzar a ahorrar para tener su propia y digna vivienda.”

La niña pensó unos segundos. Comentó algo entre los compañeros que la rodeaban y luego, mirándome fijamente me preguntó: “¿Y por qué no va esa persona a hacer el trabajo a tu casa, y le pagas directamente a él?”

Piensa bien y saldrá bien!

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Movernos a una velocidad que permita observar la mejor parte del camino que recorremos…

Está relacionado con despojarnos de las creencias que gobiernan nuestra existencia; que impulsan nuestras emociones y por lo tanto, nuestras decisiones. En este caso, especialmente intentar dejar de lado las creencias sobre nuestro porvenir.

Ser optimista, por ejemplo, nos obliga a creer que nos encaminanos hacia todo lo bueno que nos está esperando irremediablemente. Y por eso no vemos la necesidad de disminuir la velocidad a la que nos dirigimos hacia ese objetivo deseado.

Ser pesimista nos induce a lo mismo. Claro que en este caso creemos que aquello que nos esta esperando es tan malo a lo que pensamos o peor. Lo concreto en este caso, es que tampoco habremos de detenernos o disminuir nuestro paso hacia ese objetivo ya señalado que nos espera, también irremediablemente.

Tal vez, la clave sea ser esperanzado. Situándonos en la esperanza de “hacer” lo necesario para encontrar el bienestar. Accionado, insistiendo, perseverando y corriendo riesgos al enfrentar lo que nos acosa y buscamos superar.

Claro que podemos equivocarnos en lo que hacemos en la esperanza de estar haciendo lo necesario. Pero, como no consideramos estar signados por porvenir alguno, siempre podemos volver a intentar y hasta hacer otra cosa distinta.

Ayuda, necesariamente, dejar de creer también en que no se puede cambiar de opinión y menos de dirección. Es más. No deberíamos aceptar que sea imposible cambiar una conducta que nos perjudica por otra que nos beneficie.

De esta manera, “haciendo” con esperanza, dando nada por sentado, por determinado, podemos mantenernos en un movimiento mas lento. A una velocidad que nos permite observar el camino que recorremos. Sin perdernos su mejor parte, la de cada momento, aquí y ahora.

Y mientras tanto -todo sucede mientras tanto- podemos también ir aprendiendo algo nuevo. Algo, que de ir a mayor velocidad, seguramente se nos hubiese pasado por alto.

DO.

Piensa bien y saldrá bien!

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