La cuestión es la Creatividad. Pero ¿es contemplada por el sistema educativo ?

Si no estás dispuesto a equivocarte, nunca llegarás a nada original.

Ken Robinson decía ya en el año 2011;

La mayor parte de nuestros sistemas educativos están desfasados. Son anacrónicos. Se crearon en el pasado, en una época distinta, para responder a retos diferentes. Y con el tiempo, se han vuelto cada vez más limitados.

En todas partes del mundo hay intentos de reformar la educación, y uno de los grandes mantras es que hay que elevar los estándares.  ¡Por supuesto que deberíamos mejorarlos siempre! ¡pero no sirve de nada aumentarlos si están equivocados! Por ejemplo, en la mayoría de sistemas, se insiste mucho en elevar los estándares de matemáticas y de lengua, que por supuesto son muy importantes, ¡pero no son lo único que cuenta en la educación! Las disciplinas artísticas cuentan, las humanidades cuentan, la educación física también…

Si nos planteamos cuál es el propósito de la educación, los políticos a menudo hablan de volver a lo esencial, a lo básico. Y creo que hay que hacerlo, ¡pero primero tenemos que ponernos de acuerdo sobre qué es lo esencial! En mi opinión, la educación, desde la guardería hasta la formación de adultos, tiene en líneas generales tres objetivos, o por lo menos debería tenerlos.

El primer reto de la educación es económico. Es innegable que una de las grandes expectativas que tenemos sobre la educación es que, si alguien tiene estudios, estará en mejor posición para conseguir un trabajo, y la economía se beneficiará. Por eso invertimos tanto dinero en la educación. Pero el problema es que las economías del mundo han cambiado diametralmente en los últimos 50 años! El mundo cada vez está más dominado por los sistemas de información, estamos inmersos en una economía de servicios y la industria se ha trasladado fuera de Europa: ahora mismo se ubica mucho más en Asia. Por consiguiente, económicamente, el mundo de ahora no tiene nada que ver con el mundo en el que los adultos de hoy  crecimos. La revolución industrial forjó nuestro mundo, pero también fraguó nuestros sistemas educativos: ¡tenemos un sistema de educación industrial! Es un modelo de la educación basado en la producción.

El segundo gran reto educativo es de índole cultural: una de las cosas que esperamos de la educación es que ayude a las personas a comprender el mundo que les rodea y a desarrollar un sentimiento de identidad cultural, una idea sobre su lugar en el mundo. Si analizamos los sistemas educativos de todos los países… se pretende ayudar a los alumnos a conocer mejor la cultura. Es una gran expectativa de la educación. El problema es que el mundo también se ha transformado culturalmente en los últimos 50 años. No tiene nada que ver con el mundo en el que crecimos: cada vez es más interdependiente, más complejo, y también más peligroso culturalmente en algunos aspectos, más intolerante en ciertas cosas…

El tercer gran objetivo de la educación es personal: una de las cosas que esperamos de la educación es que nos ayude a convertirnos en la mejor versión de nosotros mismos; que nos ayude a descubrir nuestros talentos, nuestras destrezas.
Y creo que la educación ha fracasado estrepitosamente en ese sentido, puesto que muchos acaban sus estudios sin descubrir lo que se les da bien, sin averiguar jamás sus talentos. ¡Muchos pasan por la escuela y llegan a la conclusión de que carecen de cualquier talento! Y esto sucede porque, en el fondo, tenemos una visión de las aptitudes muy limitada. También ha habido cambios en ese sentido…

Vemos pues que hay cambios en nuestra noción de inteligencia, pero también en la cultura, que ha cambiado y se ha complicado, por no hablar de hasta qué punto se ha revolucionado econonómicamente el mundo. Además, por otro lado, se ha producido una escisión entre la ciencia y las disciplinas artísticas, y hemos ignorado un campo fantástico: el de la creatividad.

En la mayoría de sistemas tenemos, por encima de toda jerarquía, la lengua, las matemáticas y las ciencias; un poquito más abajo están las humanidades, como la geografía y los estudios sociales, o la filosofía (cuando se enseña)… y debajo de todo están las disciplinas artísticas. Hay poquísimos sistemas educativos (no conozco ninguno, de hecho) que enseñen danza con el mismo rigor y sofisticación con el que se enseñan matemáticas. ¿Por qué hay esta jerarquía? Muchos te dirán: «¡es evidente! ¡Tiene que haber una jerarquía!» Pero, ¿por qué?

Creo que hay dos motivos, el primero de los cuales es económico. Se cree que las materias que están más arriba en la jerarquía son más relevantes para el mundo laboral……para encontrar un trabajo. Y te encuentras con afirmaciones como: «no te dediques al arte, jamás serás un artista ni te ganarás la vida con el arte», «no hagas música, es muy difícil salir adelante como músico». Así que un argumento es claramente económico.

Pero lo interesante es que nadie te dice: «no te centres en las matemáticas, nunca serás matemático» ni tampoco: «olvídate de la química, jamás serás químico». Esto se debe a que, en nuestra cultura intelectual, existe una asociación entre las ciencias y cierto tipo de conocimiento objetivo. Se cree que, al trabajar con las ciencias, se trabaja con hechos y certeza, que son las cosas que marcan diferencias en el mundo; mientras que las disciplinas artísticas se asocian con los sentimientos y la expresión personal, por lo que están muy bien para entretenerse, pero no son importantes para la economía.

La ilustración y la revolución científica crearon un modelo de inteligencia y conocimiento que ha imperado en nuestra cultura. Desde entonces, el arte se ha asociado con la expresión de sentimientos. Y creo que es un problema enorme, porque esto ha disociado el intelecto de la emoción, y hemos pasado a considerar ambas cosas como separadas, en detrimento tanto de las artes como de las ciencias.

La creatividad ha pasado a asociarse con lo artístico y no con lo científico, porque se cree que la creatividad tiene que ver con la expresión individual de las ideas.

Yo propongo, entre otras cosas, retomar una concepción de la creatividad que nos devuelva la relación entre las disciplinas artísticas y científicas, puesto que ambas salen perjudicadas de la separación.

Ahora mismo, nuestra generación (y con esto no me refiero a ti y a mí, sino a toda la generación de personas que habitan en la Tierra ahora, a todos los que convivimos en el planeta) tenemos que enfrentarnos a retos que carecen de precedentes en toda la historia de la humanidad. Uno de los motivos por los que defiendo con tanta pasión el hecho de que hay que modificar la educación y replantearse la creatividad,  es porque me parece que, a no ser que cambiemos nuestra manera de pensar de nosotros mismos, no estaremos a la altura de los desafíos a los que nos enfrentamos ahora.

Y, si no hacemos frente a los retos, ¡las consecuencias podrían ser desastrosas! No quiero ser catastrófico, pero me parece que hay muchísimo en juego.

Ken Robinson.

Fuente: Entrevista de EDUARD PUNSET a Ken Robinson, experto en desarrollo de la creatividad. (04.03.2011).
http://www.rtve.es/television/20110304/redes-sistema-educativo-anacronico/413516.shtml
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Ser impaciente es distinto a decidir no tener paciencia.

La paciencia está relacionada con estar en paz con el proceso de la vida, en el que todo sucede en la secuencia perfecta de tiempo espacio. Por lo tanto, cuando estamos impacientes por algo,  en realidad no estaríamos queriendo tomarnos el tiempo necesario para tomar consciencia de lo que esta sucediendo, y en su caso hasta aprender la lección que puede contener esa situación que nos ocupa. En este caso, ser impaciente no acelera la velocidad del proceso de nuestras vidas, y es sólo una pérdida de tiempo impacientarse.

Ahora bien, ello no quiere decir que decidamos en forma plenamente consciente no tener paciencia para algunas cosas o situaciones. Es más, puede ser altamente conveniente dejar de ser paciente con las críticas y exigencias de cualquier naturaleza, con la mentira y la manipulación.

O sea, que si realmente lo deseo, puedo decidir tener paciencia y pensar que aunque todo en mi mundo esta bien y que poseo todo lo que necesito, si algo debe serme dado, lo recibiré oportunamente; por lo cual ser impaciente sería una verdadera pérdida de tiempo.

Pero, además, puedo decidir conscientemente no ser paciente con todo lo que me aleja de mi bienestar; por lo que, en este caso, perder el tiempo -ademas de poner en riesgo la salud- sería ser paciente.

Piensa bien y saldrá bien!

Fuente: @Louise Hay

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La vocación no se elige, se identifica.

En el proceso de encontrar la vocación interviene un mecanismo de identificación, no de elección. El problema con la vocación es creer que encontrarla está relacionado con la voluntad, el capricho o las ganas. Pero, la vocación ya está allí y se encuentra en la confluencia de nuestros dones, pasiones, y necesidades.

Todos nacemos con talentos o dones naturales, podemos dedicar tiempo a hacer lo que nos gusta, y tenemos necesidades que deseamos satisfacer. Sólo que no observamos correctamente lo que hacemos habitualmente como para poder reconocer que tan cerca o lejos estamos de todo ello. Y de nuestra vocación.

Lo que hace especiales a las personas que alcanzan satisfacción personal por la vida que llevan, es que han identificado lo que les encanta hacer, están haciéndolo, y no se ven haciendo otra cosa distinta. Estas personas que reconocieron sus talentos únicos, se ganan la vida haciendo aquello que les apasiona, no eligieron que hacer, sino que identificaron lo que estaban hechos para hacer.

En general, los padres preocupados por ayudar a nuestros hijos para que puedan encontrar su vocación, terminamos alejándolos de sus verdaderas aptitudes porque damos por sentado que para alcanzar el éxito nuestros hijos tienen que seguir caminos convencionales y conocidos.

Pero, si en realidad, alguna efectividad deseamos alcanzar en esto de ayudar a identificar las vocaciones de nuestros hijos deberíamos poner manos a la obra a una práctica simple que consiste observar lo que hacen y ayudarlos a que ellos, a su vez, hagan lo mismo. Seguramente encontraremos y podrán encontrar ellos los indicios que señalen la dirección hacia la que debieran dirigir su atención y energía.

Es necesario ayudarlos a que identifiquen sus habilidades más naturales señalándoles aquello que hacen bien y les sale fácil hacer o que les lleva poco esfuerzo; aún aquello que no hacen habitualmente pero que les es fácil de hacer.

También a que reconozcan qué es lo que más los motiva. Qué es lo que les encanta hacer más allá de si les es fácil o difícil realizar. Aún aquello que, si bien no consideran que les apasiona hacer, se encuentran realizando habitualmente por mucho tiempo, aunque no sepan bien porqué.  

Debemos asimismo acompañarlos a reflexionar acerca de cuáles pueden ser sus necesidades, las de su entorno cercano y hasta lo que creen que puede necesitar el mundo en general, y sobre que les está diciendo su voz interior al respecto.

En definitiva, cuando nos dedicamos a una actividad que aprovecha nuestro talento, alimenta nuestra pasión, que surge de una necesidad que nuestra conciencia nos impulsa a responder, allí se encuentra nuestra vocación.   Identifiquémosla.

Piensa bien y saldrá bien!

D.O.

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Vemos el mundo, no como es, sino como estamos condicionados para verlo.

La razón por la que no comprendemos la diferente percepción de diferentes personas sobre una situación determinada, es porque hemos dado por supuesto que dicha percepción tiene lugar en el mismo tipo de universo de información que YO poseo y que YO acepto como válido.

Ahora bien, tratemos de imaginar a tres hombres sosteniendo cada uno en su mano un pequeño rozo de maderas, y que cada uno suelta el pedazo de madera con el siguiente resultado: En el primer caso la madera cae hacia abajo. En el segundo caso, va hacia arriba. Y en el tercer caso, permanece donde está.

Nos parece inmediatamente, que el comportamiento de la madera en el primer caso es perfectamente normal, lógico y esperado. Mientras que el comportamiento de la madera en los otros dos casos nos parece extraño, extraordinario y completamente increíble.

Pero esto solo ocurre porque suponemos que el segundo y el tercer hombre están en el mismo conjunto de circunstancias en el que algo sucede, que el primero. Y suponemos que los tres hombres se encuentran sobre la superficie de la Tierra de una manera normal. Entonces, por más que tratemos, no podemos explicar el extraño comportamiento del segundo y tercer pedazo de madera en este universo, que resulta para nosotros “anormal”.

Pero el misterio se resuelve instantáneamente si a la premisa anterior de las tres situaciones le sumamos que los tres universos son distintos:

Aclarando que en el primer caso el hombre está sobre la superficie de la tierra y por eso la madera cae hacia abajo en forma esperada.

En el segundo caso, está debajo del agua y en este universo diferente, naturalmente, la madera flota hacia arriba.

Y, en el tercer caso, el hombre está en órbita en un nave espacial y por ese motivo la madera ingrávida permanece en su lugar.

Entonces, un comportamiento extraño o inexplicable se vuelve súbitamente obvio y lógico una vez que tomamos conciencia de que tiene lugar en un universo diferente del que suponíamos que se encontraba.

Suposición que se basa en nuestra propia historia, prejuicios, influencias sociales, sesgos, emociones y CREENCIAS. Y, por lo tanto, lo que vemos es siempre a través de nuestros esquemas mentales.
 

Piensa bien y saldrá bien!

D.O.

 

Fuentes:
Edward De Bono. “Conflictos”. Ed. Planeta. 1990.
Facundo Manes, “Entre la burbuja informativa y la grieta: ¿por qué la evidencia científica no logra cambiar lo que pensamos?”. https://www.infobae.com/tendencias/2019/09/02/entre-la-burbuja-informativa-y-la-grieta-por-que-la-evidencia-cientifica-no-logra-cambiar-lo-que-pensamos
¿Cómo funciona nuestra mente?” http://danielolguin.com.ar/?p=100 
Vemos el mundo como somos, no como es”. http://danielolguin.com.ar/?p=146

 

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SUERTE = PREPARACIÓN + OPORTUNIDAD.

Es más, es siempre mejor estar preparado que tener oportunidades. Después de todo, sin la preparación adecuada es altamente probable que no lleguemos a detectar a tiempo la presencia de una oportunidad. Las oportunidades surgen como tales sólo si las podemos ver.

Cuando decimos que hemos tenido mucha suerte en mi vida, estamos ocultando las elecciones, los intentos que hicimos en un determinado momento y sentido. El trabajo que realizamos y las ganas de salir adelante.

Generalmente observamos que aquellas personas que consideramos exitosas parecieran haber tenido suerte. Pero, en realidad, no hicieron elecciones al azar. Eligieron trabajar, estudiar, practicar, e intentar. El éxito u objetivo logrado, siempre guarda proporción directa con la preparación para hacer algo y la perseverancia en el intento de realizarlo.

Todo pareciera comenzar con una intención, de prepararse para algo y de hacerlo. La intención es la fuerza que hay detrás de todo, incluido lo que podemos considerar el tener suerte, cuando en realidad es un proceso de cambio de una realidad a otra.

Todo proceso de cambio está basado en la práctica constante de intentar. Porque siempre se puede intentar algo. Lo único que podría impedirlo somos nosotros mismos; si verdaderamente lo deseamos, siempre estaremos a tiempo de reflexionar sobre nuestros pasos a seguir y comenzar a intentar algo. Pero además, intentar es una tarea fecunda, ya que en tanto se intenta, siempre se puede aprende algo nuevo de ello.

Debiéramos dedicar tiempo y trabajo a intentar aprender a transformar la  energía ínsita en la intención, porque de esa forma estaríamos enviando ondas de probabilidad dentro del campo de posibilidades dispuestas para todos nosotros. Pero, además porque en el momento que tenemos la intención por algo, estamos creándolo. Es instantáneo y es también totalmente perceptible a nivel sensorial. Es un sentimiento a flor de piel que se puede percibir también como un viento en nuestras espaldas que nos empuja hacia el lugar indicado.

Los físicos nos dicen que las cosas en el mundo cuántico no ocurren en pasos. Suceden inmediatamente. Y aquello que intentamos, existe en el preciso momento en que lo intentamos. Pero la manifestación física permanece fuera de nuestra conciencia actual. Por ello, sólo somos conscientes de la realidad que elijamos observar.

Es entonces absolutamente necesario que nos detengamos a tomar plena consciencia de ese poder de hacer y cambiar las cosas. Y aceptar que el poder de la intención está en los pensamientos que elegimos pensar hoy.

El pensamiento es una gran herramienta. Todos los pensamientos que tenemos viajan por nuestro organismo biológico y activan una reacción fisiológica que luego se almacena en la memoria de nuestras células. Así, nuestra biografía se va tejiendo en nuestro sistema biológico, poco a poco, lentamente, día a día.

La recompensa es ver día a día como nuestras vidas se convierten en los más alegres, amorosas, saludables, fabulosas y prósperas experiencias.

Piensa bien y saldrá bien!

DO.

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Perseguir nuestros sueños es tomar nuestros propios riesgos.

La capacidad de tomar riegos es lo que verdaderamente nos diferencia como personas. Y dependerá del tamaño o el peso de ese riesgo sumido, la posibilidad concreta de alcanzar el objetivo o meta deseada de la mejor manera, o de no lograrlo en nada.

Eso es algo que nadie puede hacer por nosotros. Es algo propio. Íntimo. Y hasta en ocasiones parecerá ingrato, porque solo aquél que asume riesgos conoce su peso. Pero, la angustia que pueda producir, el temor, se traduce finalmente en el verdadero éxito en la vida. El que se consigue por propia decisión, y por medio de los talentos naturales que poseemos utilizados correctamente. Y, en definitiva, sin importar demasiado la medida del logro alcanzado o del sueño cumplido.

Más preparados estaremos para utilizar esta capacidad, cuando más disminuimos las ocasiones en las que intentamos recurrir a otros que pueden facilitarnos el objetivo deseado, alivianar el compromiso, o impedir la decisión de tomar riesgos. Responsabilizando a otros sobre el alcance o no de nuestro sueño y relegamos o disminuimos nuestra libertad. que es la posibilidad de elegir.
 
Es altamente positivo no responsabilizar a otro que no sea uno mismo sobre todo lo que hacemos.  Puede infundirnos temor porque solo nosotros sabemos lo que ponemos en juego ante los riesgos que asumimos. Pero, también nos permite ejercer la libertar plenamente, eligiéndolos. Solo nosotros mismos podemos decidir ponernos a hacer todo lo que realmente deseamos o soñamos. Decidiendo qué poner en juego y qué precio pagar.
 
Siempre es bueno tener amparo, contención y apoyo de los que nos quieren y nos rodean. Pero la única ayuda que realmente necesitamos de nuestros afectos es su cariño y su comprensión. Ese debiera ser el único aporte para quienes poseemos la edad, la salud y la potencialidad para utilizar nuestras capacidades y nuestra libertad para decidir ir tras nuestros sueños.

Todo lo demás dependerá de nosotros. Aquí, en nuestro propio interior; y allá, en nuestro exterior fuera de nuestro circulo de confort afectivo, está el mundo del que debemos nutrirnos.

Claro que cuando la carga del compromiso se nos haga pesada, podemos compartirla confiándoles a nuestros afectos nuestros temores, viendo que de esa forma se alivianan. También cuando el riesgo asumido ha dado sus frutos veremos que al compartirlo con quienes nos quieren, multiplicamos nuestra felicidad.

En cualquier otra ocasión, los sueños son nuestros, tanto como lo son los riesgos que decidimos asumir para alcanzarlos. De nadie mas.

Piensa bien y saldrá bien!

D.O.

 

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Los tipos con suerte.

“Los tipos con suerte, son quienes se negaron a asumir el gran error anticreativo: creer que sólo unos pocos superdotados tienen talento.” Ken Robinson.

Un día visitando un colegio vi a una niña de seis años concentradísima dibujando. Le pregunté: “¿Qué dibujas?”. Y me contestó: “La cara de Dios”. “Nadie sabe cómo es”, observé. “Mejor – dijo ella sin dejar de dibujar-, ahora lo sabrán”.

Todo niño es un artista porque todo niño cree ciegamente en su propio talento. La razón es que no tienen ningún miedo a equivocarse, hasta que el sistema les va enseñando poco a poco que el error existe y que deben avergonzarse de él. Claro que podría decirse que los niños también se equivocan si se compara el dibujo de esa niña con la Capilla Sixtina, pero si por ejemplo se la deja dibujar a Dios a su manera, esa niña seguirá intentándolo. El error en el colegio es penalizar el riesgo creativo.

Los exámenes estandarizados hacen exactamente eso. No es que hay que estar en contra de los exámenes, pero sí de convertirlos en el centro del sistema educativo y a las notas en su única finalidad. La niña que dibujaba nos dio una lección: si no estás preparado para equivocarte, nunca acertarás, sólo copiarás. No serás original.

¿Se puede medir la inteligencia? La pregunta no es cuánta inteligencia, sino qué clase de inteligencia tienes. La educación debería ayudarnos a todos a encontrar la nuestra y no limitarse a encauzarnos hacia el mismo tipo de talento.

Nuestro sistema educativo fue concebido para satisfacer las necesidades de la industrialización: o sea buscar y fomentar el talento sólo para ser mano de obra disciplinada con preparación técnica jerarquizada en distintos grados y funcionarios para servir al Estado moderno. Y si bien la mano de obra aún es necesaria. ¡La industrialización ya no existe! Estamos en otro modo de producción con otros requerimientos, otras jerarquías. Ya no necesitamos millones de obreros y técnicos con idénticas aptitudes, pero nuestro sistema los sigue formando. Así indefectiblemente aumenta el desempleo.

Pero se nos repite: ¡innovación! Y quienes la piden son los mismos que la penalizan en sus organizaciones, universidades y colegios. Hemos estigmatizado el riesgo y el error y, en cambio, incentivamos la pasividad, el conformismo y la repetición

Y no hay nada más pasivo que una clase en una institución educativa. Las clases son pasivas porque los incentivos para estar calladito y tomar apuntes que luego repetirá son mayores que los de arriesgarse a participar y tal vez meter la pata. Así que, tras 20 años de educación en cinco niveles que consisten en formarnos para unas fábricas y oficinas que ya no existen, nadie es innovador.

¿Cuáles son las consecuencias? Que la mayoría de los ciudadanos malgastan su vida haciendo cosas que no les interesan realmente, pero que creen que deben hacer para ser productivos y aceptados. Sólo una pequeña minoría es feliz con su trabajo, y suelen ser quienes desafiaron la imposición de mediocridad del sistema.

Los tipos con suerte, son quienes se negaron a asumir el gran error anticreativo: creer que sólo unos pocos superdotados tienen talento. Y ¡Todos somos superdotados en algo! Se trata de descubrir en qué. Esa debería ser la principal función de la educación. Hoy, en cambio, está enfocada a clonar estudiantes. Y debería hacer lo contrario: descubrir qué es único en cada uno de ellos.

La creatividad no viene en los genes. Es puro método. Se aprende a ser creativo como se aprende a leer. Se puede aprender creatividad incluso después de que el sistema nos la haya hecho desaprender.

Por ejemplo, en el instituto donde recibieron clases de música Paul McCartney y George Harrison, ¡el profesor de música tenía en su clase al 50 por ciento de los Beatles! Y nada. Absolutamente nada. McCartney ha explicado que el “profesor” es ponía un disco de música clásica y se iba a fumar al pasillo. Pero a pesar del colegio, fueron genios.

Observemos también: A Elvis Presley no lo admitieron en el club de canto de su colegio porque “desafinaba”. A Ken Robinson experto mundial en educación de la creatividad e innovación, un incapacitado motriz por efecto de la poliomielitis, en cambio lo admitieron en el consejo del Royal Ballet de Londres. ¡Una gran diferencia de fomentar y aprovechar talentos!

En el Royal Ballet, Robinson conoció a alguien que había sido un fracaso escolar a sus ocho años de edad. Era una niña incapaz de estar sentada oyendo una explicación. Era lo que hoy conocemos como una niña hiperactiva.

Aún no se había inventado el síndrome de hiperactividad o el de falta de atención, pero ya se habían inventado los psicólogos, así que la llevaron a uno. Y era muy bueno: habló con ella a solas cinco minutos; le dejó un radio sintonizado con música y fue a buscar a la madre a la sala de espera; juntos espiaron lo que hacía la niña sola en el despacho y… ¡estaba bailando! Pensando con los pies. Es lo que le dijo el psicólogo a la madre y así empezó una carrera que llevó a esa niña, Gillian Lynne, al Royal Ballet; a fundar su compañía y a crear la coreografía de Cats o El fantasma de la ópera con Lloyd Webber.

Si hubiera hecho caso a sus notas, hoy sería una frustrada. Sería cualquier cosa, pero mediocre. La educación debe enfocarse a que encontremos nuestro elemento: la zona donde convergen nuestras capacidades y deseos con la realidad. Cuando la alcanzas, la música del universo resuena en ti, una sensación a la que todos estamos llamados.

D.O.

Fuente: http://www.lavanguardia.com/. Nota a Sir Ken Robinson, experto que preconiza un sistema educativo que enseñe a innovar.
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“Apropiarse de la verdad en la lucha política daña la democracia”. Alejandro Katz*

La lucha ideológica niega la democracia porque impide nuestra reflexión. Aceptamos la creencia que enarbola esta u otra ideología sin pensar. Pero, al mismo tiempo, como afirma Maturana**, las ideologías son absolutamente esenciales porque pueden constituirse en distintos modos de mirar que permiten ver distintas cosas y, en ese sentido, las distintas ideologías implican diferentes distinciones en la tarea de realizar un proyecto común.

Es la conducta de los argentinos en defensa de la negación del otro para afirmarnos en nuestra idea o creencia, lo que ha hecho nuestra actualidad lo que es. Conducta que lamentablemente, también es la de quienes, como los intelectuales, no debieran expresarla.

Cuando el aporte intelectual debiera ser la de aclarar el panorama, por lo menos advertirnos y hasta denunciando dicha lucha sin sentido democrático, por el contrario, en ambos lados de la “grieta”, como señala Fidanza***, existen “miopías intelectuales que cancelan la discusión pluralista que el país demanda con urgencia”.

Dice este autor que educación, salud, pobreza, moneda, gasto público, exportaciones, productividad, respeto a la ley aún son asignaturas pendientes de la democracia argentina que ningún gobierno pudo resolver. Y que las proclamas, tanto de intelectuales oficialistas como de la oposición, omiten tales cuestiones cruciales. Por el lado oficialista manifestando que el gran desafío es disminuir la pobreza, sin explicar cómo. Mientras por la oposición se sostiene que el Gobierno actual condena a nuestro país al atraso, el endeudamiento y la pobreza.

Si queremos vivir en democracia, las distintas ideas o formas de ver nuestra realidad deben constituir un proyecto común de convivencia basado en la aceptación y respeto recíprocos que permitan trabajar en colaboración con el fin de construir un país en el que la pobreza y el abuso no sólo disminuyan, sino que surjan como modos legítimos de nuestra convivencia.

A la fecha, es muy pobre el aporte de nuestros intelectuales partidistas al respecto.

Piensa bien y saldrá bien!

 

* El autor es ensayista y editor, y profesor en la Universidad de Buenos Aires.
** Humberto Maturana Romesín, biólogo y filósofo2 chileno, Premio Nacional de Ciencias en 1994.3
*** “Miopías intelectuales antes de las elecciones” por Eduardo Fidanza para la Nación. https://www.lanacion.com.ar/opinion/columnistas/miopias-intelectuales-antes-de-las-elecciones-nid2273952. ist Table 7
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Que la democracia nos eleve a algo mejor!

Hay dos lobos aullando dentro de mí. Uno está lleno de ira, odio, amargura y deseo de venganza. El otro lobo que tengo dentro está lleno de amor, generosidad, compasión y deseo de perdón. ¿Qué lobo crees que ganará?: El que yo le dé de comer 

Podemos decidir dar de comer al primer lobo, y entonces obtener todavía más de lo que detestamos, contribuyendo a llenarnos de las mismas cosas que consideramos tan malignas. O  -si realmente lo deseamos- podemos alimentar al segundo lobo.

Hoy, nuevamente en nuestro país aparecen dos maneras bien diferenciadas de considerar el espacio en el que intentamos convivir. Y cada una de estas maneras, declaman  que la otra odia, que es prejuiciosa, resentida, maltratadora, ciega e irreflexiva en su ideología. Y hasta sostienen que la existencia de una de ellas conlleva necesariamente a la inexistencia de la otra.

Lamentablemente no estamos contemplándonos desde una postura de respeto por nosotros mismos y por ende, desde allí, tampoco de respeto por los demás. Posición que no nos permite considerarnos mutuamente como ciudadanos válidos para convivir en democracia y planear proyectos comunes de desarrollo, aun coexistiendo formas diferentes de pensar en como alcanzarlo.

En lo que a mi respecta, y debido a que me resisto a maltratarme irrespetándome, me propongo:

Aceptar -no negar- la existencia de éstos modelos antagónicos. Están, no interesa demasiado el por qué. Abandonar totalmente los discursos que nieguen al otro que adhiere al modelo contrario.. Que incluye el mirarlo. Darle entidad. No podemos aceptarnos y validarnos para convivir sin reconocernos.

Y luego permitir que la democracia nos eleve a algo mejor.

Piensa bien y saldrá bien!

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Otra vez… de la revolución educativa, que es la única necesaria…nada.

Mientras observamos, otra vez, una nueva campaña proselitista ocupada en generar poder para la “corporación” política que lidera nuestro país, intentando encumbrar a la facción de turno. Las escuelas continúan implementando modelos de enseñanza y aprendizaje que preparan alumnos para un mundo que y hoy no existe. Sin que ello sea siquiera señalado como alguno de los bandos en “aparente” disputa.

Los “silencios” son más extensos, pero a modo de ejemplo, se puede señalar que nada se dice acerca de que en el mundo ya no es discusión que se puede acceder al conocimiento de forma directa, hasta por medio de un celular, mientras que en la gran mayoría de nuestras escuelas se intenta acceder escuchando a sus docentes en clase y por medio de algún libro de texto. En el mundo no se discute que la tecnología es la puerta de entrada al conocimiento, pero se encuentra mayormente proscripta en nuestras escuelas.

Nada se menciona tampoco sobre que en el mundo se acepta que se aprende de los errores, pero en nuestras escuelas la prueba escrita condena al fracaso a quien obtiene una mala calificación sobre lo que tuvo que memorizar. En el mundo no se discute que es esencial favorecer el desarrollo de los talentos de cada persona, pero nuestras escuelas tienen un modelo de éxito que es igual para todos.

La situación es más grave que en oportunidades anteriores, con el tiempo los argentinos hemos ido perdiendo nuestra capacidad de asombro, particularmente respecto de la falta de innovación en materia política (declamarlo no es hacerlo). Por ello, cada vez es más difícil tomar consciencia de que la innovación en educación de una escuela centrada en el alumno y con un nuevo rol docente, es indispensable y se encuentra cada vez más lejos.

Nuestros políticos han demostrado no comprender la situación. Pero la ciudadanía (de donde surgen nuestros políticos), seguimos percibiendo una falsa seguridad basada en la acumulación de contenidos y en el modelo tradicional. No tomamos consciencia que aquello que tal vez fue bueno para generaciones anteriores ya no lo es para las actuales. En un punto somos tan deshonestos como nuestros políticos sobre el tema de la educación. Y asimilamos el hecho de pagar una mejor educación formal privada con seguridad para el futuro de nuestros hijos. Cuando lo más seguro es que lo que aprendan no les sea utilizable en un mundo que ya cambió, que la velocidad de su cambio es constante y no tiene parangón con otro sucedido anteriormente en la historia de nuestra humanidad.

Los niños que comiencen la escuela primaria en el año 2020, en general, estarán comenzando su actividad en el mercado del trabajo, aproximadamente para el año 2040. Y se supone que durante todo ese tiempo habrán adquirido las herramientas necesarias y adecuadas para una óptima performance laboral. Pero en un mundo en el cual es difícil estimar siquiera, cómo será en 5 años. Sinceramente no podríamos estar muy seguros de que estos niños estén incorporando las herramientas adecuadas para su desarrollo a más de 20 años.

Dejemos, por ahora, que la “corporación” política que supimos conseguir persiga sus objetivos de muy corto plazo, pero asumamos que no podemos dejar en sus manos el futuro de nuestros hijos. Que es hoy.

Estamos nadando en una marea virtual, cuyo punto más alto de desarrollo aún no hemos visto, pero que nos llega en la forma y con la fuerza de un Tsunami. Nosotros, los adultos que de alguna forma nos arreglamos hasta ahora para flotar en aguas turbulentas, tenemos la opción de salir a buscar la ola al medio del mar para intentar flotar en ella; o esperarla, y dejar que ésta nos arrastre y ahogue en nuestras obsoletas costas de aparente seguridad. En cambio, los menores que supuestamente estamos educando para que puedan surfear en ese nuevo escenario, no tienen las mismas opciones y dependen totalmente de la elección que los adultos hagamos hoy al respecto.

Piensa bien y saldrá bien!

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