Todo comienza con el proceso consiente de la intención.

SUERTE = PREPARACIÓN + OPORTUNIDAD.

Es siempre mejor estar preparado que tener oportunidades. Después de todo, sin la preparación adecuada es altamente probable que no lleguemos a detectar a tiempo la presencia de una oportunidad. Las oportunidades surgen como tales sólo si las podemos ver.

Generalmente, aquellas personas que consideramos exitosas parecieran haber tenido suerte. Pero, en realidad, ellos no hicieron elecciones al azar. Eligieron trabajar, estudiar, practicar, e intentar. Si observamos bien, seguramente veremos que el éxito u objetivo logrado por esas personas siempre esta relacionado con la preparación para hacer algo y la perseverancia en mantener la intención de lograrlo.

Por ello, deberíamos estar consientes de que cuando decimos que hemos tenido mucha suerte, podemos estar ocultando las elecciones y los intentos que hicimos en un determinado momento y sentido. También el trabajo que realizamos y las ganas de salir adelante.

Todo comienza con la intención, de prepararse para algo y de hacerlo. La intención es la fuerza que hay detrás de todo.

La buena noticia es que siempre se puede intentar algo. Si verdaderamente lo deseamos, siempre estaremos a tiempo de reflexionar sobre nuestros pasos a seguir y comenzar a intentar algo. Pero además, intentar es una tarea fecunda, ya que en tanto se intenta, siempre se puede aprende algo nuevo de ello.

Debiéramos dedicar tiempo y trabajo a intentar aprender a transformar la  energía ínsita en la intención, porque de esa forma estaríamos enviando ondas de probabilidad dentro del campo de posibilidades dispuestas para todos nosotros. Pero, además porque en el momento que tenemos la intención por algo, estamos creándolo. Es instantáneo y es también totalmente perceptible a nivel sensorial. Es un sentimiento a flor de piel que se puede percibir también como un viento en nuestras espaldas que nos empuja hacia el lugar indicado.

Aquello que intentamos, existe en el preciso momento en que lo intentamos. Pero su manifestación física permanece fuera de nuestra conciencia actual. Por ello, sólo somos conscientes de la realidad que elijamos observar. Es entonces absolutamente necesario que nos detengamos a tomar plena consciencia de ese poder de hacer y cambiar las cosas. Y aceptar que el poder de la intención está en los pensamientos que elegimos pensar hoy.

El pensamiento es la gran herramienta. Todos los pensamientos que tenemos viajan por nuestro organismo biológico y activan una reacción fisiológica que luego se almacena en la memoria de nuestras células. Así, nuestra biografía se va tejiendo en nuestro sistema biológico, poco a poco, lentamente, día a día.

Vale la pena ponernos a trabajar en la intención. La recompensa es ver día a día como nuestras vidas se convierten en los más alegres, amorosas, saludables, fabulosas y prósperas experiencias.

Pensemos bien, que saldrá bien!

DO.

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Una gestión política sin corrupción.

El fin de la corrupción política comienza cuando la sociedad deja de aceptar que puede ser una herramienta de la gestión política exitosa.

Si bien, la corrupción en la política es universalmente señalada como negativa por la opinión pública, existe un sistema “normalizado” de corrupción. Una cultura de entendimiento común que identifica el dinero, y su acopio por parte de la clase política (gobierne o no), como una forma necesaria de reunir poder para hacer política.

Cultura que generalmente “infecta” y convierte rápidamente en corruptos a aquellos que ingresan al seno de la política con ideales de cambio  y principalmente con ideas de anti-corrupción. O, en el menor de los casos, los escupe y devuelve al lugar de donde salieron para nunca mas intentar “hacer política”, por lo menos de la forma que pensaban que debían hacerlo originalmente.

Y ello es así porque el tema de la corrupción en la política no se circunscribe sólo al ámbito de quienes actúan en política. Sino que gran parte de la  sociedad terminó adaptada de alguna forma a esa cultura, aceptando que el dinero y su acopio es la mayor y más efectiva herramienta que posee una gestión política exitosa.

O sea que, si bien es sólo un número menor de personas las que controlan las palancas reales del poder y que determinan el ámbito de lo posible de toda gestión política, y de la corrupció en su gestión, a éstos se les suman muchos “funcionarios” en todo el ámbito del poder político.

Sin importar partidos o agrupaciones políticas, éstos “funcionarios” funcionales del poder, se mueven desde distintos cargos de elección popular, o no elegibles. Ya se que  cumplan funciones de asesores, consultores en las legislaturas o en la justicia. También desde bufetes de abogados y contadores allegados al poder, que se mueven dentro y fuera de las campañas políticas y que gestionan a través de centros de negocios corporativos.

Pero además, las distintas extracciones sociales de donde éstos proceden, parecen sostener entendimientos compartidos, manteniendo una narración sobre la vida en la política que los une y mantiene a todos relacionados a modo de una corporación, sin importar los orígenes políticos o ideológicos. Incluso cuando no están de acuerdo en motivos ideológicos, no están en desacuerdo acerca de que el dinero es la forma más importante de conseguir poder político, y que es determinante de los resultados políticos en la mayoría de los casos.

Esta visión del mundo a su vez, se escurre hacia abajo en las personas con las que trabajan. Da forma a la conducta de sus colegas. Impregna a familiares y amigos. Y en última instancia une a todos en el sistema y en los mismos supuestos básicos acerca de lo que es políticamente posible.

Todo el tema entonces termina siendo para nada malo o corrupto. Sino que es “normativo”, de “sentido común”, y en definitiva, “es la forma en que siempre ha sido”. Así el sistema y su aceptación se siguen extendiendo.

Las tendencias naturales de la psicología humana determinan que cuanto más a menudo la gente ve confirmados en la práctica un conjunto de suposiciones u opiniones, más creen que es ello lo que pensaron desde el principio. Y con el tiempo, se distancian de lo que realmente pensaban anteriormente.

Muestra de ellos es que cada vez es menor el asombro honesto y real que producen las denuncias de corrupción. “Siempre fue así. Por lo menos éstos hicieron algo”, son expresiones del común de la gente.

El problema entonces es mayor al que podemos observar si nos circunscribimos sólo al sector “de los políticos” , y mucho más si nos encerramos en pensar que sólo pertenece a un gobierno determinado. Y sería absurdo creer que una cultura de la corrupción que se desarrolló por décadas se puede deshacer del día la noche.

Como sea, es necesario deshacer esa cultura, y crear una nueva. Por ello, no es suficiente anunciar un cambio. Recién estaremos comenzando un verdadero cambio, en el mejor de los casos, cuando nos demos cuenta de que vivir en la deshonestidad nos avergüenza y no queremos conservarla.

Por lo tanto, la gran responsabilidad de los políticos, de los empresarios, y desde luego de cada ciudadano desde su lugar de actuación, es comenzar hoy mismo, conscientemente,  a convivir en y con honestidad.

Claro, si es que queremos solucionar este espinoso tema de la corrupción política.

Piensa bien y saldrá bien!

D.O.

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Sigamos sólo el camino que el corazón nos indique.

“Cada uno de nosotros cumple su misión usando sus capacidades y talentos únicos”[i]
“Nunca ha hecho lo que quería en toda su vida. He ahí un hombre que nunca siguió el camino de su felicidad” dice Joseph Campbell[ii] en su libro “El Poder del Mito”.

En un restaurante, había un padre, una madre y un niño de unos doce años preparados para cenar. El padre le dijo al pequeño: Bébete el jugo de tomate. Y el niño le contestó que no quería hacerlo. Entonces el padre, en voz más alta, le ordenó: ¡Bébete el jugo de tomate!; Entonces intervino la madre diciéndole a su esposo que no obligue al niño a tomar el jugo, si no quiere. El padre la miró y le contestó: ¡No puede ir por la vida haciendo lo que quiera! ¡Si hace sólo lo que quiere hacer, está muerto!. Y agregó: ¡Mírame a mí! ¡Nunca he hecho nada que haya querido hacer en toda mi vida!.

Ese es el hombre que nunca siguió el dictado de su corazón, dice Campbell. El que puede tener éxito en la vida, pero luego en algún momento se encontrará pensando qué clase de vida ha sido la que tuvo; y que llegará a la conclusión de que de nada ha servido si nunca hemos hizo lo que quiso hacer.

Por ello debemos ir sólo hacia donde nuestros cuerpos y almas quieran ir. Cuando tengamos un sentimiento que indique de alguna forma por donde ir, no lo soltemos.

Continuamente tenemos experiencias que pueden guiarnos.  Pequeñas intuiciones de donde está el camino a nuestra felicidad y es preciso aferrarse a ellas. Debemos tener siempre presente que cuando obedeces a tu corazón, llegas a la felicidad.

Cuando seguimos el camino de nuestro corazón, tenemos la sensación de que nos ayudan manos invisibles. Y que empezamos a encontrar gente que nos abre las puertas, que nos facilita nuestro paso. Si seguimos el camino de nuestro corazón nos colocamos en una especie de sendero que ha estado allí todo el tiempo, esperándonos, y la vida que deberíamos estar viviendo es la que estamos viviendo.

Persigamos la felicidad y no tengamos miedo, que las puertas se abrirán donde menos lo sospechemos.

¿Cuál es la dirección que te está indicando tu corazón?


[i] Del libro “Hacia una vida plena de sentido”, Adaptación de Simon Jacobson de las enseñanzas de Menajem Mendel Schneerson, publicado en  1997 por Jabad Lubavitch Argentina, p.33. Menajen Mendel Schneerson fue el líder espiritual y maestro conocido como “el Rebe”. Aunque fue un líder judío (Conductor del movimiento ortodoxo “Lubavith”), enseño un mensaje universal, convocando a la humanidad toda a llevar vidas productivas y virtuosas, y a la unidad entre todos los pueblos. Durante sus mas de 40 años de actuación creó mas de 2.000 instituciones educativas en todo el mundo. En 1978 el gobierno de los Estados Unidos designó el cumpleaños de el Rebe como día de la educación en los EEUU.
[ii] Joseph Campbell. (1904-1987) Orador, historiador de las religiones filósofo, famoso sobre todo por sus estudios de las religiones y de mitologia comparada. Su interés por las cuestiones antropológicas (en concreto, por la cultura nativa estadounidense) se despierta a la temprana edad de seis años, cuando su padre le lleva a ver el espectáculo del salvaje oeste de Buffalo Bill y el Museo de Historia Natural. Campbell descubrió, haciendo un detallado estudio histórico de varias mitologías y religiones en el mundo, que existen temas comunes en todas. Así los estudios de Campbell resaltaron la importancia de la figura del héroe en todas las culturas humanas de todos los tiempos. Campbell, luego de haber abandonado su tesis doctoral, debido a estar en desacuerdo con la línea rígida del mundo académico, se retiró a su cabaña leer todo la literatura existente sobre los mitos y  comenzar su carrera docente en 1934 en el Sarah Lawrence College, Sarah Lawrence Collage  prestigiosa Facultad de Bellas Artes y Humanidades ubicada en la ciudad de Bronxville, Estado de Nueva Cork, Estados Unidos, donde permanecerá por treinta y ocho años. La obra de Campbell inspiró muchos de los grandes mitos creados por el cine: La Guerra de las Galaxias, El Rey León, El señor de los anillos, Superman, Batman, Matrix.

George Lucas , para crear el universo mítico y filosófico de Star Wars, siguió las enseñanzas de  Joseph Campbell quien descubrió que existe un esquema común a todas las narraciones heroicas. de todas las culturas y los tiempos.

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El rol del adulto en el mundo de los jóvenes.

Los jóvenes de hoy representan la generación mas brillante que ha vivido en nuestro planeta. Pero, a su vez, el mundo en el que les toca actuar también es un mundo que podemos calificar como sin igual a otro anterior. Este mundo exige desarrollar njevas competencias y cualidades que les ayuden a encarar con éxito los constantes desafíos de los cambios constantes y cada vez mas rápidos.

Por lo tanto, las habilidades que necesitan los jóvenes de hoy no están solamente ligadas a los mejores logros académicos que alcancen, sino que también con desarrollar, en lo personal, una valoración adecuada de sí mismo, con el autocontrol, con el manejo de las emociones, con la adaptabilidad y la iniciativa; y, en lo social, con el desarrollo de la empatía, de la creación de vínculos, el trabajo en equipo, y la colaboración.

Ese parece ser el desafío de los jóvenes actuales respecto del mundo en el que les toca vivir y desarrollarse. Pero, a su vez los adultos debemos reconocer y aceptar que también tenemos un rol fundamental que cumplir.

El panorama nos obliga a no quedarnos de brazos cruzados. Los adultos debemos comprometernos en ayudar a los jóvenes en tal desafío. Tarea que incluye necesariamente dos aspectos fundamentales, uno  prestar plena atención a los que los jóvenes hacen intentando vivir su propio camino, y otro, mostrar lo que nosotros los adultos estamos haciendo intentando vivir el nuestro.

Observar detenidamente sus acciones, nos dará la posibilidad de ayudarles a que identifiquen sus dones y talentos naturales, sus pasiones, sus necesidades, y que encuentren hacia dónde apuntar sus energías y sus elecciones. Mostrar las nuestras, es la única forma de señalarles todo lo anterior con algún grado de éxito.

Piensa bien y saldrá bien!

D.O.

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La vocación se identifica.

Encontrar nuestra vocación es un proceso de identificación, no de elección.

El problema con la vocación es creer que está relacionada con la voluntad, el capricho o las ganas. Pero, la vocación ya está allí y se encuentra en la confluencia de nuestros dones, pasiones, y necesidades.

Todos nacemos con talentos o dones naturales, podemos dedicar tiempo a hacer lo que nos gusta, y tenemos necesidades que deseamos satisfacer. Pero, frecuentemente, terminamos alejándonos de nuestras verdaderas aptitudes porque damos por sentado que para alcanzar el mejor modo de vivir posible tenemos que seguir caminos convencionales y conocidos.

Cuando, si observamos bien, lo que hace especiales a las personas que alcanzan satisfacción personal por la vida que llevan, es que han identificado lo que les encanta hacer, que están haciéndolo, y que no se ven haciendo otra cosa distinta. Estas personas, reconocieron sus talentos y se ganan la vida haciendo aquello que les apasiona, no eligieron qué hacer, sino que identificaron lo que estaban hechos para hacer.

La práctica de observarnos es la tarea que debemos proponernos si deseamos hacer lo mismo. Observar lo que hacemos día a día señalará la dirección hacia la que debiéramos dirigir nuestra atención y energía. Y nos permitirá identificar nuestra verdadera vocación.

Detengámonos y pongamos atención en aquello que hacemos bien y que nos sale fácil hacer o que nos lleva poco esfuerzo. En lo que más nos motiva y qué es lo que más nos encanta hacer. Y en cuáles son las necesidades que deseamos resolver en nuestras vidas, procurando escuchar lo que dice nuestra voz interior al respecto. Esa es la tarea en que debemos empeñarnos. Lo demás, lo que buscamos, ya está allí. Solo habrá que identificarlo.

En la actividad que aprovecha nuestro talento, que alimenta nuestra pasión, y que surge de una necesidad que nuestra conciencia nos impulsa a responder, esta nuestra vocación.  

Piensa bien y saldrá bien!

D.O.

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Mis Abuelas y Abuelos, maestros también en la política.

Creí en una justicia social que conocí por medio los cuentos apasionados de mis abuelas, ambas peronistas y que habían participado de alguna forma en aquellos momentos del 45 al 55, y que referían a momentos maravillosos y más justos. A su vez, frente a la pasión de mis abuelas, estaba el silencio de mis abuelos, sus esposos, y que dedicaron todos sus días a trabajar uno como albañil y otro como zapatero remendón. Lo que significaba para mí la confirmación de la postergación, la opresión, y la falta de libertad que, no dudaba, vivíamos en los años setenta.

Por lo tanto, a mi tiempo, creí que debía contribuir a una “revolución” que nos devolviera a todos en ese añorado lugar. Entonces, siempre creyendo, adopté la ideología y las acciones supuestamente revolucionarias que me ofrecía y proponía el movimiento de la “maravillosa juventud peronista”, aquella de Perón del 73.

En tal sentido, y para mencionar algunas de mis irreflexiones, recuerdo que no dudé en  apoya a la toma de mi querido Colegio Nacional incluyendo la remoción de sus autoridades, que por supuesto, también sin dudas, los consideré afines al régimen dictatorial previo al gobierno revolucionario y que por lo tanto debían pagar el precio de años de educación sectaria y oligárquica. Ello, aunque un año antes había elegido ir a ese colegio por ser estatal, libre, laico, y señero en mi barrio en eso de albergar y expedir jóvenes al trabajo o a los estudios superiores.

También, suma al anecdotario, que desde mi supuesto activismo revolucionario en la resucitada Unión de Estudiantes Secundarios, a la que religiosamente concurría con fines menos deportivos que místicos, intentando denodadamente que quien se me acercara terminara entendiendo el gran logro reivindicativo que significaba recuperar “para todos”, tal espacio deportivo.  Aunque como no podía pagarme un club privado, yo ya concurría a hacer deportes allí cuando el predio era el  Centro de Educación Física Nro.1, y por supuesto que gratuitamente.

Lejos estoy desde aquel año 76 de cualquier ideología, ya que impiden toda reflexión necesaria a su respecto. Cuanto mas seguros se está de creer en ellas, menos nos llegamos a preguntar el porqué creemos, y mucho menos aún, porqué cree el otro en lo que cree. En realidad, además, nuestra actualidad país nos demuestra, que estamos lejos de lograr alguno de los objetivos que dichas ideologías sostuvieron.

Pero, asimismo, a mis 60, intento estar apartado de cualquier creencia absoluta. El dar todo por sentado, el creer sin preguntarme, y sin preguntar a otros con diferentes puntos de vista, me quitó la posibilitad de valorar mejor aquél silencio de mis abuelos. Quienes aún pesar de la postergación, la opresión, y la falta de libertad, me estaban indicando silenciosamente, el camino del trabajo y de la perseverancia en la búsqueda de cualquier bienestar para uno mismo y los suyos más allá de los vaivenes de las ideologías políticas del momento.

Me estaban mostrando lo innecesarias, inútiles y hasta dolorosas que resultan todas disputas sobre ideologías cuando no hay espacio de reconocimiento y aceptación del otro.

Pero sobre todo, me estaban enseñando el respeto por lo que el otro puede pensar.

Por ello, desde hace tiempo que mi contribución como ciudadano consiste en reflexionar e identificar cuales de mis actos de todos los días demuestran un modo de convivir respetando a los demás y mirándolos como parte de un proyecto en común de ciudadanía democrática cada vez más equitativa.

Ese es el compromiso que tengo por la lucha en la que sigo embarcado y en la que mis abuelas y abuelos me introdujeron con pasión y con silencio.

Piensa bien y saldrá bien!

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La cuestión es la Creatividad. Pero ¿es contemplada por el sistema educativo ?

Si no estás dispuesto a equivocarte, nunca llegarás a nada original.

Ken Robinson decía ya en el año 2011;

La mayor parte de nuestros sistemas educativos están desfasados. Son anacrónicos. Se crearon en el pasado, en una época distinta, para responder a retos diferentes. Y con el tiempo, se han vuelto cada vez más limitados.

En todas partes del mundo hay intentos de reformar la educación, y uno de los grandes mantras es que hay que elevar los estándares.  ¡Por supuesto que deberíamos mejorarlos siempre! ¡pero no sirve de nada aumentarlos si están equivocados! Por ejemplo, en la mayoría de sistemas, se insiste mucho en elevar los estándares de matemáticas y de lengua, que por supuesto son muy importantes, ¡pero no son lo único que cuenta en la educación! Las disciplinas artísticas cuentan, las humanidades cuentan, la educación física también…

Si nos planteamos cuál es el propósito de la educación, los políticos a menudo hablan de volver a lo esencial, a lo básico. Y creo que hay que hacerlo, ¡pero primero tenemos que ponernos de acuerdo sobre qué es lo esencial! En mi opinión, la educación, desde la guardería hasta la formación de adultos, tiene en líneas generales tres objetivos, o por lo menos debería tenerlos.

El primer reto de la educación es económico. Es innegable que una de las grandes expectativas que tenemos sobre la educación es que, si alguien tiene estudios, estará en mejor posición para conseguir un trabajo, y la economía se beneficiará. Por eso invertimos tanto dinero en la educación. Pero el problema es que las economías del mundo han cambiado diametralmente en los últimos 50 años! El mundo cada vez está más dominado por los sistemas de información, estamos inmersos en una economía de servicios y la industria se ha trasladado fuera de Europa: ahora mismo se ubica mucho más en Asia. Por consiguiente, económicamente, el mundo de ahora no tiene nada que ver con el mundo en el que los adultos de hoy  crecimos. La revolución industrial forjó nuestro mundo, pero también fraguó nuestros sistemas educativos: ¡tenemos un sistema de educación industrial! Es un modelo de la educación basado en la producción.

El segundo gran reto educativo es de índole cultural: una de las cosas que esperamos de la educación es que ayude a las personas a comprender el mundo que les rodea y a desarrollar un sentimiento de identidad cultural, una idea sobre su lugar en el mundo. Si analizamos los sistemas educativos de todos los países… se pretende ayudar a los alumnos a conocer mejor la cultura. Es una gran expectativa de la educación. El problema es que el mundo también se ha transformado culturalmente en los últimos 50 años. No tiene nada que ver con el mundo en el que crecimos: cada vez es más interdependiente, más complejo, y también más peligroso culturalmente en algunos aspectos, más intolerante en ciertas cosas…

El tercer gran objetivo de la educación es personal: una de las cosas que esperamos de la educación es que nos ayude a convertirnos en la mejor versión de nosotros mismos; que nos ayude a descubrir nuestros talentos, nuestras destrezas.
Y creo que la educación ha fracasado estrepitosamente en ese sentido, puesto que muchos acaban sus estudios sin descubrir lo que se les da bien, sin averiguar jamás sus talentos. ¡Muchos pasan por la escuela y llegan a la conclusión de que carecen de cualquier talento! Y esto sucede porque, en el fondo, tenemos una visión de las aptitudes muy limitada. También ha habido cambios en ese sentido…

Vemos pues que hay cambios en nuestra noción de inteligencia, pero también en la cultura, que ha cambiado y se ha complicado, por no hablar de hasta qué punto se ha revolucionado econonómicamente el mundo. Además, por otro lado, se ha producido una escisión entre la ciencia y las disciplinas artísticas, y hemos ignorado un campo fantástico: el de la creatividad.

En la mayoría de sistemas tenemos, por encima de toda jerarquía, la lengua, las matemáticas y las ciencias; un poquito más abajo están las humanidades, como la geografía y los estudios sociales, o la filosofía (cuando se enseña)… y debajo de todo están las disciplinas artísticas. Hay poquísimos sistemas educativos (no conozco ninguno, de hecho) que enseñen danza con el mismo rigor y sofisticación con el que se enseñan matemáticas. ¿Por qué hay esta jerarquía? Muchos te dirán: «¡es evidente! ¡Tiene que haber una jerarquía!» Pero, ¿por qué?

Creo que hay dos motivos, el primero de los cuales es económico. Se cree que las materias que están más arriba en la jerarquía son más relevantes para el mundo laboral……para encontrar un trabajo. Y te encuentras con afirmaciones como: «no te dediques al arte, jamás serás un artista ni te ganarás la vida con el arte», «no hagas música, es muy difícil salir adelante como músico». Así que un argumento es claramente económico.

Pero lo interesante es que nadie te dice: «no te centres en las matemáticas, nunca serás matemático» ni tampoco: «olvídate de la química, jamás serás químico». Esto se debe a que, en nuestra cultura intelectual, existe una asociación entre las ciencias y cierto tipo de conocimiento objetivo. Se cree que, al trabajar con las ciencias, se trabaja con hechos y certeza, que son las cosas que marcan diferencias en el mundo; mientras que las disciplinas artísticas se asocian con los sentimientos y la expresión personal, por lo que están muy bien para entretenerse, pero no son importantes para la economía.

La ilustración y la revolución científica crearon un modelo de inteligencia y conocimiento que ha imperado en nuestra cultura. Desde entonces, el arte se ha asociado con la expresión de sentimientos. Y creo que es un problema enorme, porque esto ha disociado el intelecto de la emoción, y hemos pasado a considerar ambas cosas como separadas, en detrimento tanto de las artes como de las ciencias.

La creatividad ha pasado a asociarse con lo artístico y no con lo científico, porque se cree que la creatividad tiene que ver con la expresión individual de las ideas.

Yo propongo, entre otras cosas, retomar una concepción de la creatividad que nos devuelva la relación entre las disciplinas artísticas y científicas, puesto que ambas salen perjudicadas de la separación.

Ahora mismo, nuestra generación (y con esto no me refiero a ti y a mí, sino a toda la generación de personas que habitan en la Tierra ahora, a todos los que convivimos en el planeta) tenemos que enfrentarnos a retos que carecen de precedentes en toda la historia de la humanidad. Uno de los motivos por los que defiendo con tanta pasión el hecho de que hay que modificar la educación y replantearse la creatividad,  es porque me parece que, a no ser que cambiemos nuestra manera de pensar de nosotros mismos, no estaremos a la altura de los desafíos a los que nos enfrentamos ahora.

Y, si no hacemos frente a los retos, ¡las consecuencias podrían ser desastrosas! No quiero ser catastrófico, pero me parece que hay muchísimo en juego.

Ken Robinson.

Fuente: Entrevista de EDUARD PUNSET a Ken Robinson, experto en desarrollo de la creatividad. (04.03.2011).
http://www.rtve.es/television/20110304/redes-sistema-educativo-anacronico/413516.shtml
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Ser impaciente es distinto a decidir no tener paciencia.

La paciencia está relacionada con estar en paz con el proceso de la vida, en el que todo sucede en la secuencia perfecta de tiempo espacio. Por lo tanto, cuando estamos impacientes por algo,  en realidad no estaríamos queriendo tomarnos el tiempo necesario para tomar consciencia de lo que esta sucediendo, y en su caso hasta aprender la lección que puede contener esa situación que nos ocupa. En este caso, ser impaciente no acelera la velocidad del proceso de nuestras vidas, y es sólo una pérdida de tiempo impacientarse.

Ahora bien, ello no quiere decir que decidamos en forma plenamente consciente no tener paciencia para algunas cosas o situaciones. Es más, puede ser altamente conveniente dejar de ser paciente con las críticas y exigencias de cualquier naturaleza, con la mentira y la manipulación.

O sea, que si realmente lo deseo, puedo decidir tener paciencia y pensar que aunque todo en mi mundo esta bien y que poseo todo lo que necesito, si algo debe serme dado, lo recibiré oportunamente; por lo cual ser impaciente sería una verdadera pérdida de tiempo.

Pero, además, puedo decidir conscientemente no ser paciente con todo lo que me aleja de mi bienestar; por lo que, en este caso, perder el tiempo -ademas de poner en riesgo la salud- sería ser paciente.

Piensa bien y saldrá bien!

Fuente: @Louise Hay

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Vemos el mundo, no como es, sino como estamos condicionados para verlo.

La razón por la que no comprendemos la diferente percepción de diferentes personas sobre una situación determinada, es porque hemos dado por supuesto que dicha percepción tiene lugar en el mismo tipo de universo de información que YO poseo y que YO acepto como válido.

Ahora bien, tratemos de imaginar a tres hombres sosteniendo cada uno en su mano un pequeño rozo de maderas, y que cada uno suelta el pedazo de madera con el siguiente resultado: En el primer caso la madera cae hacia abajo. En el segundo caso, va hacia arriba. Y en el tercer caso, permanece donde está.

Nos parece inmediatamente, que el comportamiento de la madera en el primer caso es perfectamente normal, lógico y esperado. Mientras que el comportamiento de la madera en los otros dos casos nos parece extraño, extraordinario y completamente increíble.

Pero esto solo ocurre porque suponemos que el segundo y el tercer hombre están en el mismo conjunto de circunstancias en el que algo sucede, que el primero. Y suponemos que los tres hombres se encuentran sobre la superficie de la Tierra de una manera normal. Entonces, por más que tratemos, no podemos explicar el extraño comportamiento del segundo y tercer pedazo de madera en este universo, que resulta para nosotros “anormal”.

Pero el misterio se resuelve instantáneamente si a la premisa anterior de las tres situaciones le sumamos que los tres universos son distintos:

Aclarando que en el primer caso el hombre está sobre la superficie de la tierra y por eso la madera cae hacia abajo en forma esperada.

En el segundo caso, está debajo del agua y en este universo diferente, naturalmente, la madera flota hacia arriba.

Y, en el tercer caso, el hombre está en órbita en un nave espacial y por ese motivo la madera ingrávida permanece en su lugar.

Entonces, un comportamiento extraño o inexplicable se vuelve súbitamente obvio y lógico una vez que tomamos conciencia de que tiene lugar en un universo diferente del que suponíamos que se encontraba.

Suposición que se basa en nuestra propia historia, prejuicios, influencias sociales, sesgos, emociones y CREENCIAS. Y, por lo tanto, lo que vemos es siempre a través de nuestros esquemas mentales.
 

Piensa bien y saldrá bien!

D.O.

 

Fuentes:
Edward De Bono. “Conflictos”. Ed. Planeta. 1990.
Facundo Manes, “Entre la burbuja informativa y la grieta: ¿por qué la evidencia científica no logra cambiar lo que pensamos?”. https://www.infobae.com/tendencias/2019/09/02/entre-la-burbuja-informativa-y-la-grieta-por-que-la-evidencia-cientifica-no-logra-cambiar-lo-que-pensamos
¿Cómo funciona nuestra mente?” http://danielolguin.com.ar/?p=100 
Vemos el mundo como somos, no como es”. http://danielolguin.com.ar/?p=146

 

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Perseguir nuestros sueños es tomar nuestros propios riesgos.

La capacidad de tomar riegos es lo que verdaderamente nos diferencia como personas. Y dependerá del tamaño o el peso de ese riesgo sumido, la posibilidad concreta de alcanzar el objetivo o meta deseada de la mejor manera, o de no lograrlo en nada.

Eso es algo que nadie puede hacer por nosotros. Es algo propio. Íntimo. Y hasta en ocasiones parecerá ingrato, porque solo aquél que asume riesgos conoce su peso. Pero, la angustia que pueda producir, el temor, se traduce finalmente en el verdadero éxito en la vida. El que se consigue por propia decisión, y por medio de los talentos naturales que poseemos utilizados correctamente. Y, en definitiva, sin importar demasiado la medida del logro alcanzado o del sueño cumplido.

Más preparados estaremos para utilizar esta capacidad, cuando más disminuimos las ocasiones en las que intentamos recurrir a otros que pueden facilitarnos el objetivo deseado, alivianar el compromiso, o impedir la decisión de tomar riesgos. Responsabilizando a otros sobre el alcance o no de nuestro sueño y relegamos o disminuimos nuestra libertad. que es la posibilidad de elegir.
 
Es altamente positivo no responsabilizar a otro que no sea uno mismo sobre todo lo que hacemos.  Puede infundirnos temor porque solo nosotros sabemos lo que ponemos en juego ante los riesgos que asumimos. Pero, también nos permite ejercer la libertar plenamente, eligiéndolos. Solo nosotros mismos podemos decidir ponernos a hacer todo lo que realmente deseamos o soñamos. Decidiendo qué poner en juego y qué precio pagar.
 
Siempre es bueno tener amparo, contención y apoyo de los que nos quieren y nos rodean. Pero la única ayuda que realmente necesitamos de nuestros afectos es su cariño y su comprensión. Ese debiera ser el único aporte para quienes poseemos la edad, la salud y la potencialidad para utilizar nuestras capacidades y nuestra libertad para decidir ir tras nuestros sueños.

Todo lo demás dependerá de nosotros. Aquí, en nuestro propio interior; y allá, en nuestro exterior fuera de nuestro circulo de confort afectivo, está el mundo del que debemos nutrirnos.

Claro que cuando la carga del compromiso se nos haga pesada, podemos compartirla confiándoles a nuestros afectos nuestros temores, viendo que de esa forma se alivianan. También cuando el riesgo asumido ha dado sus frutos veremos que al compartirlo con quienes nos quieren, multiplicamos nuestra felicidad.

En cualquier otra ocasión, los sueños son nuestros, tanto como lo son los riesgos que decidimos asumir para alcanzarlos. De nadie mas.

Piensa bien y saldrá bien!

D.O.

 

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