El el abuso del alcohol y el uso de drogas por parte de los hijos y la falta del deseo de EJERCER de los padres como tales.

Ante  la tendencia de nuestros hijos a utilizar drogas, la prevención es la actitud y acción más efectiva que podemos tomar como adultos responsables y como padres. Y el trabajo y dedicación constante a fin de que nuestros hijos desarrollen los hábitos que necesitan para hacer frente a la situación, son nuestras herramientas en tal sentido, ademas de constituir una ineludible obligación para con ellos, si realmente queremos ejercer de padres. Hacer de padres que significa mucho más que serlo. Nuestros actos, momento a momento van construyendo esa figura.

Muchos jóvenes abusan del alcohol y consumen drogas, quizás tentados por la eufioria y la evasión que éstas sustancias parecen ofrecerles. Tal vez creyendo que les ayudará a pensar mejor, a ser más populares, a encajar en un grupo, a mantenerse más activos o hasta ser mejores atletas. También porque creen que las drogas les ayudarán a escapar de sus problemas. Y asimismo también, simplemente porque sienten curiosidad y creen que probarlas no les hará daño. Pero la verdad es que las drogas no solucionan los problemas. Simplemente ocultan los sentimientos y los problemas. Y cuando desaparecen sus efectos, permanecen los sentimientos y los problemas que generalmente empeoran. En concreto, el abuso del alcohol y el uso de drogas arruina todos los aspectos de la vida de una persona.

Entonces, y atento a las causas por las cuales un jóven accede a entrar y seguir el camino de las adicciones, el hacer de padres debe apuntar a animar a los niños a que adopten y reiteren comportamientos que conduzcan al desarrollo de fortaleza interna, ayudándoles a descubrir sus habilidades y dones naturales, estimándose a sí mismo por lo que ya son sin la ayuda de nada externo. A que se acostumbren a tomar decisiones desarrollando así un mayor sentido de responsabilidad, aprendiendo a elegir prudentemente acerca de muchas cosas simples y cotidianas. Y ue entrenen la  capacidad de ejercer la libertad, eligiendo lo que mas les conviene, para el momento de tener que elegir bien ante la oferta de medio en el que actúan y la presion de sus pares de experimentar  situaciones que les quiten libertad. Porque se eso se trata concretamente; toda adicción resta libertad.

El hacer de padres debe tender además, a que aprendan a bastarse a sí mismos. A satisfacer por sí mismos su propia curiosidad actuando cada vez con mayor con independencia. Y que se acostumbren a establecer metas simples y razonables, y esforzarse por alcanzarlas, reconociendo la satisfacción personal del logro y evitando además el aburrimiento. Los jóvenes con estos hábitos incorporados son muchísimo menos proclives al uso de drogas y de cualquier cosa que límite su propia libertad.

Ahora bien, trabajar con nuestros hijos en el desarrollo de estos hábitos incluye fundamentalmente ejercer el compromiso de hacer de padres.  Por lo tanto debemos enseñar con el propio ejemplo. Mantener conversaciones habituales con nuestros hijos sobre el tema, respetándolos como individuos legítimos para opinar. Y asumir una posición clara y firme sobre el uso del alcohol y de las drogas.

Por lo tanto debemos desterrar las conductas que impliquen, nuestra ausencia física y emocional respecto de nuestros hijos y sus problemas, la inobservancia a las  normas y límites poco claros, y la predica que no practicamos nosotros mismos.

Claro, si realmente deseamos ejercer de padres. Tal vez el mayor privilegio que posee un ser humano…si quiere.

Piensa bien y saldrá bien.

DO.

Fuente: http://www.portalplanetasedna.com.ar/drogas.htm

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La convivencia óptima esta relacionada con reconocer cuando erramos y cuando mentimos.

La mentira hace referencia a situaciones en las cuales decimos algo en circunstancia de que sabemos, en el momento en que lo decimos, que lo que estamos diciendo no es válido. Que es mentira.

O sea que, cuando digo “Te Mentí”, quiere decir que en el momento en que te dije lo que te dije, podía afirmar que no era válido, aunque yo decía que era válido.

O sea, la mentira ocurre en el momento en que ocurre. Miento cuando miento.

El error es diferente. El error ocurre después del momento en que dije lo que dije. Porque pensaba, en aquél momento que era válido, pero me doy cuenta luego, por tales o cuales circunstancias, que no, que en realidad me equivoqué.

Por ello, cuando digo “Discúlpame, me equivoqué, cometí un error”, quiere decir que viví la experiencia que viví como válida en el momento de vivirla, y es solamente después, en relación con otra experiencia, es que pude calificarla como un error.

Tener presente esta diferencia es importante también por las consecuencias que produce.

Porque cuando me disculpo por un error, lo que pido es que se me reconozca mi honestidad, porque fui honesto al actuar como actué. No sabía que estaba equivocado. Y si bien la disculpa del error no deshace lo que hice o dije, me permite aprender de todo ello.

En cambio, en la disculpa ante una mentira estoy haciendo otra cosa. Como la mentira es una afirmación hecha en el intento de manipular a otro, al pedir disculpas estoy reconociendo mi deshonestidad, y en el mejor de los casos, prometo no mentir más.*

Esto es vital para una conviviencia óptima, porque la falta de confianza se nos genera cuando quien creemos que no debería fallarnos nos falla. Y más aun, cuando aquél en quien confiamos una vez porque aceptó no volver a mentirnos y le creímos, lo hace nuevamente.

Entonces corremos el peligro de que al final, no sólo lleguemos a perder la posibilidad de reconocer la diferencia entre mentira y error. De aprender de los errores. De generar confianza reconociendo deshonestidad y comprometernos con ser honestos. Sino que, peor aún, lleguemos a confiar en nadie ni nada. Con lo terrible que ello puede ser para cualquier persona y para cualquier sociedad.

Piensa bien y saldrá bien!

D.O.

*Dr. H. Maturana. www.matriztica.org/

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Planificar soltando las expectativas sobre un resultado determinado y con atención a lo que hacemos.

“La vida es aquello que nos va sucediendo mientras nos empeñamos en realizar nuestros planes” John Lennon

La vida es un proceso de haceres, que vamos haciendo continuamente. Y la hacemos mientras nos empeñamos en la realización de lo que planificamos. Lo que impide prestar atención al cómo estamos haciendo nuestra vida. Al cómo hacemos lo que estamos haciendo.

Nos confundimos creyendo que estamos viviendo responsablemente al ocuparnos en realizar aquello que hemos planificado, intentando cumplir con nuestras expectativas y a veces hasta las ajenas. Y nos angustiamos cuando no lo logramos, porque hemos atado nuestra expectativa de felicidad al cumplimiento del resultado planificado.

Planificar es diseñar de los pasos a seguir para asegurarse de que un cierto proceso sea efectivo en la generación de un resultado deseado. Sin embargo, las planificaciones nunca resultan si uno se apega a ellas, porque el acto mismo de intentar asegurar el suceder de una planificación ocurre en un ámbito diferente, en que ésta se propuso, lo que inevitablemente altera su dirección, y lleva a un resultado diferente del deseado.

O sea, planificamos ahora, para lograr un resultado que sucederá después, cuando aquél “ahora” ya ha dejado de existir, y fue reemplazado por uno nuevo, distinto.

La clave está en la disposición a soltar esa creencia de que la eficiencia y efectividad de la realización de una tarea o proceso dependen del apego a lo planeado. Esto es, en no sujetarse rígidamente a lo planificado, estando siempre dispuesto al hacer que se hace continuamente, sin expectativas, sin exigencias y sin supuestos.

Debemos asumir, que existimos en un suceder de continuo cambio. Y que dónde se quiere ir, es un camino que se define momento a momento.

Piensa bien y saldrá bien!

DO.

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De conocidos, compañeros y amigos.

“Que un amigo me conozca no solo significa que está al tanto de lo que le he contado de mí. Significa, ante todo, que frecuenta el laberinto en que consisto. Ninguno de mis prejuicios, ninguno de mis temores – fundados o no- , ninguna de mis pobrezas, escapan a su discernimiento. Sabe de mí, muchas veces, más que yo. Ve en mí lo que no veo. Lo que no alcanzo a ver. Y viceversa, por supuesto. Nos rige la reciprocidad de los que se saben complementarios. Somos, en este punto, ciegos que se ayudan uno al otro a atenuar la penumbra en que vivimos. Ciegos que no fundan su mutuo afecto en la idealización. No se tiene amigos si se los idealiza. Si admiro a los míos por sus logros, también los quiero por la forma en que se combaten a sí mismos. Precisamente porque son lúcidos saben que esa lucidez no basta. Que es siempre insuficiente. No lo olvidan ni me dejan olvidarlo.” *

Nuestra vida social está poblada de muchos conocidos. Ellos son fruto de nuestra sociabilidad y cortesía. El trato amable atenúa la desconfianza mutua propia del desconocimiento, y  multiplica los conocidos que  nos rodean, entre los que podemos hacer graduaciones o jerarquizaciones.  De hecho, tenemos  algunos conocidos que consideramos mejores que otros.

Asimismo, es a  través de un hacer en común, que  aparecen los compañeros. Es debido a realizar algo juntos que conseguimos compañeros, y atento a la solidaridad que expongamos en esa tarea en común, es que los multiplicamos. También, entre muchos de ellos, seguramente, a alguno los jerarquizarlos como unos  mejores que otros.

En cambio, no solo no tenemos muchos amigos, sino que  entre ellos, no se admiten graduaciones.

En la amistad, lo que nos une es la intimidad, lo que, desde un principio, no es compatible con un gran número de integrantes. Además, un amigo no puede ser mejor que otro precisamente porque en la amistad no se concibe una entrega parcial de intimidad.

FEIZ DIA DEL AMIGO!

Piensa bien y saldrá bien!

DO.

*Fuente: Santiago Kovadloff. “El corazón de mis amigos es mi casa”. 1/04/2018. https://www.lanacion.com.ar/2121232-el-corazon-de-mis-amigos-es-mi-casa
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¿Crees que soy valiente?…

¿Crees que soy valiente? Tal vez lo soy. Pero es porque tengo buenos maestros que me inspiran. Observar a mis hijos vivir sus vidas; verlos cómo lidian con distintas situaciones angustiantes y dolorosas para ellos; y, llegado el caso, ver cómo soportan la adversidad; me ayuda a valorizar adecuadamente el significado de valor personal, valentía, coraje, manejo del miedo, o como se llame a lidiar con el dolor y la desesperación. Sí. Tengo los mejores maestros.

Feliz día del Padre.

¡Piensa bien, y saldrá bien!

DO.

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Vocación: dar un Buen Combate en nombre de nuestros sueños.

Cuando los sueños explotan dentro nuestro, muchas veces no hemos aprendido a luchar por ellos, y desde un principio comenzamos a matarlos.

En algunas ocasiones elegimos pensar que nuestros sueños son infantiles, difíciles de realizar, o que son fruto de nuestra ignorancia de las realidades de la vida. En otras, argumentamos la falta de tiempo para dedicar a la realización de nuestros sueños. Nos quejamos de que el día es demasiado corto y además nos encontramos frecuentemente cansados por todo lo que tenemos que hacer en tan poco tiempo. Pero en verdad, tenemos miedo de enfrentar un Buen Combate.

Debemos tener cuidado con nuestras certezas. Nos juzgamos sabios, justos, y correctos en lo poco que hacemos. Pero nunca notamos y valoramos la inmensa alegría que está en el corazón del que está luchando, porque a ellos no les importa la victoria ni la derrota, importa sólo participar del Buen Combate.

Cuidado con la pasividad, cuando a vida pasa a ser una siesta, o un dormir hasta muy entrado el día. O cuando de repente creemos que ya estamos maduros para realizarnos personal y profesionalmente, y abandonamos las fantasías de la infancia y la juventud.

Puede llegar un día en nuestra madurez, en el que los sueños muertos y podridos vuelvan el aire tan difícil de respirar que pasemos a desear fuertemente volver a nuestra juventud. La juventud que nos libre de nuestras certezas, de nuestras ocupaciones y de aquella terrible pasividad de las siestas y mañanas perdidas.

Piensa bien y saldrá bien!

D.O.

*Fuente:
Idea extraída del libro: “El Peregrino”, de Paulo Coelho.

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Todo comienza con la intención, que es la fuerza que hay detrás de todo.

Nuestros cerebros trabajan tamizando y escogiendo partes de la información que necesitamos para “ver” y creer.

O sea, vemos, sentimos, saboreamos, tocamos, olemos, no el mundo real, sino una condensada versión del mundo, una versión que nuestro cerebro literalmente confecciona. Y una vez que el cerebro decide que parte deja entrar, construye puentes entre las distintas células nerviosas, entrelaza las fibras nerviosas, para crear conexiones neuronales.

El humano promedio tiene 100 mil millones de células nerviosas, cada una con innumerables extensiones, por lo que diferentes carreteras se construyen en cada cerebro. Y los caminos de los nervios establecen las reposiciones de lo que ha pasado antes.

Una y otra vez, nos aferramos tenazmente a nuestras retorcidas ilusiones anteriores. En general, a pesar de que no nos convenga.

Todo comienza con la intención, que es la energía que hay detrás de todo.

Por eso, aprender a transformar esa energía es tan importante. Es esa energía, la que crea un campo resonante y envía ondas de probabilidad  dentro del campo de posibilidades.

En el momento que tenemos una intención por algo, estamos creándolo. Es instantáneo.

Los físicos nos dicen: Las cosas, en el mundo cuántico, no ocurren en pasos. Suceden  inmediatamente. Y aquello que intentamos, existe en el preciso momento en que lo intentamos. Pero somos sólo conscientes de la realidad que elijamos observar. La manifestación física permanece fuera de nuestra conciencia actual.

La mayoría de nosotros estamos atrapados en nuestra realidad física unidimensional, limitada a lo que experimentamos con nuestros cinco sentidos. Pero lo que experimentamos con estas supuestas herramientas infalibles de observación no son más que lo que decidimos o elegimos buscar.

Podemos tomar consciencia de que aquello que vemos, y sentimos con los cinco sentido, siempre viene después de la intención de ver y de sentir. Allí comienza todo.

Piensa bien y saldrá bien!

DO.

Fuente:
“Es lo que no es. ¿Qué pensamientos crean la realidad?” Por  Pam Grout. Publicado: 02 de febrero 2013 http://www.healyourlife.com
Pam Grout autora de 16 libros, tres obras de teatro, una serie de televisión, y dos aplicaciones de iPhone. Ella escribe para la revista People, Cnngo.com, Huffington Post, y su blog de viajes, www.georgeclooneyslepthere.com .
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La violencia en las relaciones de parejas adolescentes.

Muchos adultos que padecen maltratos en su vida en pareja, descubren que la violencia había comenzado en el noviazgo a pesar que nunca lo habían percibido de ese modo. Eran muy jóvenes, llenos de vida y no las ataba ningún compromiso legal ni económico con su novio o novia y vivieron como parte normal de su noviazgo las malas contestaciones, los insultos,  los gritos, y las amenazas.

El noviazgo es considerado el período ideal de una pareja, donde se vive cada momento con intensidad, alegría y pasión. Sin embargo, es también durante el noviazgo que algunas jóvenes parejas ya se enfrentan a situaciones traumáticas que poco tienen que ver con el amor o con lo que se espera de una relación de pareja que se está iniciando.

Entre novias y novios adolescentes se pueden observar empujones, tirones de sus cabellos, burlas, insultos o hasta golpes, que son interpretados como juegos o hasta expresiones de afecto. Cuando son sin duda, conductas violentas, y su repetición es la característica de una relación con violencia.

De la misma forma, entre novias y novios adolescentes es muy frecuente observar también el maltrato emocional, cuyos indicadores son, en general, las  amenazas de terminar la relación, las acusaciones, las descalificaciones o los celos excesivos. En estos casos, al no haber agresión física, las adolescentes perciben aún menos que están viviendo una relación violenta y hasta llegan a identificar esas conductas como indicadores de cariño.

En realidad, esos noviazgos son relaciones con violencia. Tienen un patrón de conducta controladora, abusiva y agresiva que el abusador utiliza para obtener el poder físico y el control psicológico en una relación amorosa.

Todos los adolescentes que viven una relación de noviazgo violenta, pasan por un primera etapa, en la pueden existir insultos, reproches, escenas de celos, burlas. Se agregan con el tiempo incidentes que pueden incluir algunas formas de maltrato físico como empujones, apretones de brazo, o tirones de cabello. Para pasar luego a una etapa de estallido de violencia que donde ocurren incidentes con todo tipo de agresión física, golpes, rotura de objetos y amenazas

En general, a las conductas violentas le siguen manifestaciones o expresiones de perdón, promesas de cambio, interés sexual, y obsequios. Se establece así un círculo de violencia, que se sucede una y otra vez, y el tránsito entre las diferentes etapas ,cada vez es más rápido, aumentando también el grado de violencia en cada fase.

Además,  un adolescente maltratado, manifiestan sentirse culpable de no ser la persona esperada por su pareja violenta, sintiendo que son merecedores del maltrato. 

Un reciente estudio realizado por la Defensoría del Pueblo de la Provincia de Buenos Aires en el mes de febrero del corriente año, arrojó que de 14.000 jóvenes (de los cuales 11.900 fueron mujeres), 3600 confirmaron haber sufrido situaciones de riesgo con sus parejas, también  3600 jóvenes reconocieron haber accedido a los deseos sexuales de sus parejas por temor o presiones, 2.100 manifestaron haber sido obligados sexualmente y 2.240 sufrieron golpes. 8.820 jóvenes reconocieron ser pertinazmente controlados por sus parejas. Casi 6.900 admitieron haber perdido contacto con amigos o familiares a partir de su vínculo de pareja, mientras 6.000 aseguraron que a sus parejas les molesta que salgan con amigos. Otro preocupante indicador es el menosprecio y la crítica encarnados por el compañero o compañera debido a la apariencia o a la su simple opinión, reconocida por más de 4.900 de los participantes en el relevamiento.

Por ello mas allá de la ayuda que cada adolescente deba recibir según la situación vivida, que deberá incluir la adecuada información sobre la violencia de género, causas y origen, mitos. Sin perjuicio de un tratamiento basado en el fomento de la autonomía a través de un cambio de ideas distorsionadas sobre sí mismo y su mundo. Y de la recuperación apoyos sociales y familiares. La manera más efectiva de enfrentar tal violencia es la prevención. 

El adolescente por ser tal no reflexiona en cuanto a su persona y su autocuidado. Tampoco se lo ha educado para pensar en los mandatos culturales ni en el cuestionamiento de los modelos de relación de su propia familia.

Como adultos responsables de personas jóvenes, deberíamos poder transmitirles que una persona no es violenta de la noche a la mañana, que existen actitudes que son síntomas, y que si son detectados, pueden evitar situaciones de riesgo o futuras uniones más difíciles, como la convivencia o el casamiento. Debemos poder reflexionar con los jóvenes sobre  que la violencia es una conducta aprendida, previa a la formación de la pareja y no cambia espontáneamente por la voluntad o las promesas.

Y fundamentalmente poder  asegurarles que cuentan con personas en quienes confiar lo que les sucede y pedir ayuda.

 Piensa bien y saldrá bien!

D.O.

Fuentes:
NOVIAZGOS VIOLENTOS, Sandra Barilari – 2009. http://institutoninezyadolescenciacam.blogspot.com
NOVIAZGOS VIOLENTOS, 26/05/2018. https://www.lanacion.com.ar/2138093-noviazgos-violentos

 

 

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Si no estamos atentos, la educación física en la esuela puede constituirse en una experiencia anestésica.

Una experiencia verdaderamente anestésica, es cuando cerramos nuestros sentidos, y nos adormecemos a lo que está sucediendo. Y que es totalmente diferente a vivir una experiencia consciente, en la que nuestros sentidos están funcionando en su mejor forma, cuando estamos presentes en el ahora, y cuando estamos excitados por aquello que estamos experimentando. Podríamos decir que es cuando sentimos que estamos llenos de vida haciendo lo que hacemos.

La educación física también puede constituirse en una experiencia adormecedora.

Por ejemplo cuando se mide el conocimiento sobre las reglas de un deporte por medio de exámenes estandarizados, en lugar de utilizarlos para diagnosticar la situación y habilidad de cada niño en particular. También, cuando de imparten clases a través de libros y manuales, y se solicitan trabajos prácticos escritos basados en la búsqueda de datos. Información sobre los que, luego, se los evalúa.

De esta forma los docentes a cargo de la educación física en las escuelas, se suman  a las legiones de educadores dormidos y adormecedores que pierden la maravillosa posibilidad de expresarse con creatividad e innovación, y así contagiar con su ejemplo a sus alumnos.

No  permiten que sus alumnos puedan encontrar la calma a través del contacto con la conciencia corporal, la respiración, la relajación, y el contacto con el medio natural. Por supuesto asimismo además de impedirles experimentar con su creatividad.

La educación física siempre ha contribuido fuertemente a lo largo de la historia con desarrollar habilidades y obtener pericia en una actividad física determinada.

Como materia escolar ha ayudado a los alumnos adolescentes a perfeccionar sus acciones, a adquirir un método para perfeccionarse por medio de la práctica y la motivación paras realizar una actividad física, un deporte, una competencia, etc.

También ha sido de invaluable ayuda para convertir jóvenes que hacen actividad física en jóvenes apasionados por lo que hacen, por medio de la motivación constante.

Pero además y yo diría que “principalmente”, la educación física en la escuela permite explotar la creatividad de cada chico.

Seguramente se pueden encontrar ejemplos de soluciones creativas frente a situaciones adversas durante la vida adulta, en las que es clara la relación con los deportes y las actividades físicas realizadas en la primera juventud. Existen muchas historias reales de profesionales que han sabido superar situaciones críticas y emprender proyectos visionarios gracias a habilidades y valores aprendidos en sus deportes juveniles. Es más, estas actividades conforman una de las conexiones más directas con el mundo del trabajo y el desarrollo personal.

Porque y cómo llego la educación física en las escuelas a constituir un espacio adormecedor y adormecido no deja de asombrarme. Pero lo que importa ahora es que sea lo que nos haya indicado ese camino, tenemos que ir exactamente en la dirección contraria y cambiar para que todos los involucrados en el proceso de enseñanza-aprendizaje vivan experiencias conscientes.

En el ámbito específico de la materia, que es invariablemente el de deportes o de actividades físicas, es importante abrir el juego y la participación.

Sembrar un clima apropiado de trabajo, sin emitir juicios personales y que en todo caso el grupo será el crítico de cada idea para que subsista la más acertada.

Generar preguntas, rastreando en las experiencias.

¿Qué hiciste cuando…?; ¿Qué fue importante?;

Para tomar tal decisión, ¿En qué pensaste?; Si volvieras a hacerlo, ¿Qué tendrías en cuenta?, ¿Por qué?;

Observando el accionar de un compañero: ¿Qué opinas de su acción?, ¿Qué hubieras hecho en su lugar?.

Insistiendo en que no hay un resultado bueno o malo.

La creatividad no se produce con memorización de datos. La creatividad se nutre de conocer y conectar. Y la educación física en la escuela también es vital en ese proceso

Piensa bien y saldrá bien!

D.O.

Fuentes:
“La educación física escolar y la creatividad, oportunidades y estrategias didácticas”. http://www.redaf.gob.ar/
“Cuando la educación se empeña en ser una experiencia anestésica”. http://danielolguin.com.ar/?p=3131
“La deserción escolar no comprende a los aburridos, apáticos, desinteresados…” http://danielolguin.com.ar/?p=3031
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Los niños se transforman-educan conviviendo con los adultos.

haciendo lo que estamos haciendo. El futuro de la humanidad no son los niños, sino que somos nosotros los adultos con quienes los niños conviven. Dice Maturana*, que los niños llegarán a ser  reflexivos, dirán la verdad, estarán atentos a lo que ocurre, serán tiernos, amables y compasivos, si nosotros los adultos con los que conviven, somos reflexivos, decimos la verdad, no hacemos trampa, somos cariñosos, amables y demostramos en los hechos que los demás importan. En cualquier caso, para bien y también para mal, los niños se van a transformar con y según hagan los adultos con los que conviven.

A su vez, afirma que la educación es una transformación en la convivencia y seguirá un camino u otro, según la teoría o la creencia desde las cuales actuemos. Las creencias definen el espacio en el que nos movemos. Y definirán el espacio de convivencia en el que educamos a nuestros niños.

Los humanos construimos teorías o creencias que por mas lógicas y “razonables” que nos parezcan, siempre se fundan en premisas aceptadas emocionalmente. Y poder reflexionar, es poder mirar desde dónde estamos diciendo lo que estamos diciendo. Desde cual creencia estamos haciendo lo que hacemos.

Cuando los adultos generamos espacios de convivencia en el que se acoge al niño, se lo mira y se lo deja aparecer; se escucha lo que tiene que decir sin negarlo desde un prejuicio, supuesto, teoría o creencia; si le decimos verdad, contestamos sus preguntas, y nos damos el tiempo para estar allí, con él. Entonces ese niño tendrá muchísimas posibilidades de ir transformándose en una persona que reflexiona, que pregunta, que es autónoma, que decide por sí misma y escoge desde sí misma, lo que constituye un acto de conciencia.

Sin duda entonces, debemos intentar reflexionar preguntándonos las premisas básicas desde donde se construyen nuestras teorías o creencias, el sistema lógico con el cual fundamentamos lo que hacemos.

Hay demasiado en juego. Nada menos que el futuro de la humanidad.

Piensa bien y saldrá bien!

DO

*Humberto Augusto Maturana Romesín, biólogo y filósofo chileno, Premio Nacional de Ciencias en 1994.
Fuente: http://culto.latercera.com/2017/03/23/maturana-la-humanidad-los-ninos-los-mayores/
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