DE LA AUTOMATIZACIÓN DEL TRABAJO A LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL (IA). EFECTOS EN EL MUNDO DEL TRABAJO.

Ya en los años noventa, el ensayista norteamericano Jeremy Rifkin, autor del libro “El fin del trabajo”, (Rifkin, 2004) denunciaba que la revolución tecnológica hace necesario un número cada vez menor de trabajadores para producir los bienes y servicios requeridos por la población mundial. Se refería a que la “automatización” de los procesos productivos conducida a la economía mundial a una actividad industrial de menos trabajadores.

Hoy no hay dudas de que los incrementos en la productividad causados por las nuevas tecnologías de la automatización incrementaron el crecimiento económico, pero no promovieron un aumento del empleo y del poder adquisitivo. Pero, además, hoy, la aparición de la “inteligencia artificial” (IA) como un sistema que interpreta datos externos, aprende de dichos datos y emplea esos conocimientos para lograr tareas y metas concretas a través de continuas adaptaciones, supera los resultados que por la “automatización” temía Jeremy Rifkin.

El término inteligencia artificial se aplica a los sistemas que manifiestan un comportamiento inteligente, pues son capaces de analizar su entorno y pasar a la acción –con cierto grado de autonomía– con el fin de alcanzar objetivos específicos.

Significa que una máquina ha encontrado la forma de adaptarse e interpretar su ambiente generado por los datos de entrada, y también de arrojar resultados, es decir, que el software se actualiza a sí mismo. Por ello tiene la capacidad de ir cambiando su comportamiento a medida que va adquiriendo experiencia y a medida que su creador (el programador) implementa nuevas funcionalidades y hace correcciones por ensayo y error. (Kaplana y Haenleinb, 2018, como se citó en Almonacid Sierra y Coronel Ávila, 2020).

Así, los sistemas basados en la Inteligencia Artificial pueden consistir simplemente en un programa informático (p. ej. asistentes de voz, programas de análisis de imágenes, motores de búsqueda, sistemas de reconocimiento facial y de voz), pero también puede estar incorporada en dispositivos de hardware (por ejemplo, robots avanzados, automóviles autónomos, drones o aplicaciones del Internet de las Cosas). (Porcelli y Martínez, 2021).

Hasta la IA, para crear valor se necesitaba trabajo; ahora la IA permite crear valor sin trabajo. Con IA se puede pintar cuadros, crear música o escribir artículos para un periódico, sin requerir trabajo humano. A partir de un diseño previo, un trabajo original luego la IA aprende sola. Ahora no sólo se hace más eficientemente una tarea, sino que se crea valor sin necesidad de trabajo humano. O con un costo de tiempo laboral insignificante. (Serrichio, 2021).

En tal sentido están surgiendo nuevas formas de producción de bienes y servicios y de relacionarse comercialmente, que sugieren menos trabajo dependiente. Pero, también nuevas formas de distribución del trabajo.

Las grandes corporaciones se concentran en productos y servicios masivos y dan lugar a miles de pequeñas empresas que cubren los resquicios que, a aquéllas, por razones de escala, no les conviene atender.

Otro tanto ocurre con la tercerización de servicios. Mientras las empresas se concentran en la esencia de su negocio, surge una constelación de micro organizaciones que actúan como proveedores especializados.

Todo cual abre un nuevo espectro de posibilidades de nuevas formas de producir bienes y servicios fuera de la organización empresarial y de forma independiente a ella.

Por ejemplo, la masificación de las impresoras 3D (Adeva, 2021) capaces de producir un modelo físico desde un diseño creado por medio de cualquier programa de computación, posibilitará una mayor descentralización de la producción industrial hacia los hogares, aumentando la automatización que ya pone en jaque al 60% de las tareas económicas, e impactando de lleno en el mercado laboral. (Tetaz, 2021)

Piensa bien y saldrá bien!

D.O.

Referencias.
Adeva, Roberto. (2021). “Todo lo que debes saber sobre la impresión 3D y sus utilidades”. https://www.adslzone.net/reportajes/tecnologia/impresion-3d/
Kaplana Andreas y Haenleinb Michael. (2018). “Siri, Siri, in my hand: Who’s the fairest in the land? On the interpretations, illustrations, and implications of artificial intelligence”. Executive Digest. https://doi.org/10.1016/j.bushor.2018.08.004https://web.archive.org/web/20181121191205/https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0007681318301393 Citado por Almonacid Sierra, Juan Jorge y Coronel Ávila, Yeisson (2020). “Aplicabilidad de la inteligencia artificial y la tecnología blockchain en el derecho contractual privado”. Publicado en: Revista de Derecho Privado. Universidad Externado de Colombia. n.º 38, 119-142.
Porcelli, Adriana Margarita y Martínez, Adriana Norma. (2021). “La Neurociencia aplicada a la Inteligencia Artificial: ¿Un camino hacia la Inteligencia Artificial General?” elDial. 18/05/2021.elDial.com – DC2DF6.
Serrichio, Sergio. (2021) “Vamos hacia una desigualdad brutal, pornográfica, que ni siquiera imaginamos”. Infobae. (8 de mayo de 2021). https://www.infobae.com/economia/2021/05/08/martin-tetaz-vamos-hacia-una-desigualdad-brutal-pornografica-que-ni-siquiera-imaginamos/ Nota a Tetaz, Martin, (2021). sobre su libro “Nada será igual – Un viaje a la economía del futuro”. Ed Planeta.
Rifkin, Jeremy. (2004). “El fin del trabajo. Nuevas tecnologías contra puestos de trabajo: el nacimiento de una nueva era”. Ed. Paidos.
Tetaz, Martín (2021). “Nada será igual”. Un viaje a la economía del futuro. Por Martin Tetaz. Ed. Planeta. Bs. As. P. 10.
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