No se trata de malos políticos, sino de la mayor parte de una sociedad a la que esos políticos reflejan y son funcionales.

Gran parte de nuestra sociedad convive excluyendo al otro, al que invisibiliza o no respeta. De esta sociedad es de donde surgieron la mayoría de los políticos actuales.

Debemos tomar conciencia de ello. Pero además, de que las relaciones humanas que no se fundan en la aceptación del otro como un legítimo otro en la convivencia, no son verdaderas relaciones sociales y no conforman una verdadera sociedad.

Las tendencias naturales de la psicología humana determinan que cuanto más a menudo la gente ve confirmados en la práctica un conjunto de suposiciones u opiniones, más creen que es ello lo que pensaron desde el principio. Y con el tiempo, se distancian de lo que en realidad pensaban anteriormente si es que esa gente tenía ideales y valores diferentes.

Muestra de ellos es que cada vez es menor el asombro honesto y real de la existencia de una grieta que nos separa y profundiza el sistema un sistema de convivencia excluyente en el que una mayoría se siente cómoda y que circunscribe, además, todos nuestros problemas actuales sólo al sector de los políticos, en funciones de gobierno o no, o de un gobierno determinado.

En consecuencia, quedan cada día mas más lejos las verdaderas  decisiones políticas -no las meras declaraciones en tiempos electorales- que impliquen intentar acuerdos de convivencia que articulen proyectos comunes acogiendo los distintos puntos de vista como parte fundamental de una vida en armonía y en democracia.

El problema está en la mayor parte de la ciudadanía no en los políticos que eligen. Pero, la solución también.

El intento de un convivir democrático comienza creando una convivencia no discriminadora en el mutuo respeto que surge como un proyecto común de generar conscientemente un convivir que nos permita ver y corregir las discriminaciones que hemos generado alejándonos de un proyecto común como sociedad.

Un proyecto común requiere ser conscientes de que todo lo que hacemos son siempre actos políticos con los que generamos los mundos que vivimos. En consecuencia hemos creado nuestra realidad actual y que cambiará si así lo deseamos -no sólo la declamemos-

Piensa bien, y saldrá bien!

D.O.

 

 

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