Los tiempos actuales no deberían ser tiempos para la política

Nadie, viva donde viva, haga lo que haga, puede estar seguro de no sufrir por el Covid-19. Tampoco, lamentablemente, puede estarlo de no sufrir un acto de violencia sobre nuestra persona o propiedad.

En el primer caso, en gran medida toleramos las medidas de cuidado que necesariamente se nos imponen. Pero, en el segundo caso parecemos tolerar el nivel creciente de violencia. No solo de robos violentos, sino de las agresiones por pensar y actuar distinto; de las  descalificaciones.

Haber enseñando a odiar y temer al otro. A que el otro es un ser inferior por sus creencias o por las normas que sigue. A que por actuar distinto, amenaza nuestra libertad, trabajo, hogar, o familia. Llevó ese otro a aprender también a enfrentarse, no como conciudadano, si no como enemigo. A aprender a percibir a los demás, no como cooperantes, si no como invasores.

Así aprendemos a mirar a los demás como extraños con los que compartimos un espacio físico, pero no una convivencia. Y solo aprendemos a compartir un miedo común, solo un deseo común de alejarnos del otro, y solo un impulso común de superar el desacuerdo con la agresión, con la violencia.

Nuestra vida en este planeta es demasiado corta, el trabajo por hacer es demasiado grande para dejar que un espíritu violento prospere por más tiempo entre nosotros. Quizás podamos recordar, aunque se por un momento, que aquellos que conviven con nosotros comparten con nosotros el mismo corto momento de vida en esta tierra; y que solo buscan, como nosotros, la oportunidad de vivir la vida con bienestar y felicidad.

Seguramente, tomar conciencia de un vínculo de sentido común y de objetivos comunes, puede empezar a enseñarnos algo. Seguramente podremos aprender a mirar a los demás como nuestros semejantes, como legítimos otros para convivir a pesar de nuestras diferencias y creencias. Y seguramente, ello nos conduzca a trabajar con entusiasmo en curarnos mutuamente las heridas, y llegar a ser lo que nos debemos, compatriotas de corazón.

Piensa bien y saldrá bien!

Fuente: Discurso “On the Mindless Menace of Violence City” pronunciado en el Club of Cleveland, Ohio, el 5 de abril de 1968. Realizado dos meses antes de su homicidio el 06/06/1968, hace 43 años.

 

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