INTENTAR, INTENTAR…INTENTAR.

Poner manos a la obra, por lo menos intentando hacer. Luego de muchos intentos he concluido -por ahora- que todo proceso de cambio está basado en la práctica constante del intento. Intentar, intentar e intentar nuevamente todo lo que se pueda.

Siempre se puede intentar algo. Lo único que podría impedirlo somos nosotros mismos. Aunque, lo cierto es que -si verdaderamente queremos-, siempre estaremos a tiempo de reflexionar sobre nuestros pasos a seguir y comenzar a intentar algo y, además, de resguardar a los demás, de nuestras decisiones personales que puedan dañarlos. Nos estaremos equivocando, además de mintiendo, si creemos que un verdadero estado de bienestar o felicidad personal se puede lograr infligiendo un daño. Ese es el único verdadero límite para observar en nuestra intención.

He podido probar que todo éxito u objetivo logrado, siempre guarda proporción directa con la perseverancia en el trabajo para realizarlo o para intentarlo. Y además en tanto se intenta, siempre se aprende algo de ello. Todo pareciera comenzar con una intención. En realidad, con la emoción o emociones que impulsan el intento. Es la fuerza que hay detrás de todo.

En gran parte de mis travesías, cualesquiera de ellas, estuve dedicado a intentar aprender a transformar esa energía ínsita en la intención, que crea un campo resonante y envía ondas de probabilidad dentro del campo de posibilidades dispuestas para todos nosotros. Porque en el momento que tengo la intención por algo, estoy creándolo. Es instantáneo. Y ademas perceptible a nivel sensorial. Todo un sentimiento a flore de piel. Coincidirán conmigo en ese tipo de sentimiento. Como un viento de cola que te lleva hacia el lugar indicado.

Los físicos nos dicen que las cosas, en el mundo cuántico, no ocurren en pasos. Suceden inmediatamente. Y aquello que intentamos, existe en el preciso momento en que lo intentamos. Pero somos sólo conscientes de la realidad que elijamos observar. La manifestación física permanece fuera de nuestra conciencia actual. Salvo, reitero, que queramos observarlo.

En reiteradas ocasiones he tenido que detenerme a tomar plena consciencia de que aquello que veía, y sentía con mis cinco sentidos, siempre aparecía después de la intención de ver y de sentir. Allí comenzaba todo. Sin dudas. Otra vez trabajar, estudiar, practicar…amar hacerlo. ¿Cómo elaborar la intención?

El pensamiento ha sido y es una gran herramienta. Todos los pensamientos que he tenido viajaron por mi organismo biológico y activaron una reacción fisiológica. Todos los pensamientos, al margen de su contenido, entraron en mi sistema corporal en forma de energía y produjeron reacciones biológicas que luego se almacenaron en la memoria de mis células. Así, mi biografía se tejió en mi sistema biológico, poco a poco, lentamente, día a día. Es por ello por lo que todo pensamiento tuvo una energía que me fortaleció o me debilitó.

No dedique mucho tiempo a pensamientos negativos. Sin perjuicio de que un pensamiento negativo me hace sentir mal de cualquier manera, además he perdido la oportunidad de tener un pensamiento positivo y crear una gran oportunidad para mí y hasta para mi entorno.

El poder de la intención está en los pensamientos que elijo pensar hoy. Sí bien se necesita voluntad para obtener el control sobre nuestros pensamientos, vale la pena intentarlo. La recompensa es ver día a día como nuestras vidas se convierten en los más alegres, amorosas, saludables, fabulosas y prósperas experiencias…además de largarnos a intentar lo que deseamos.

Estimo que la suerte es preparación más oportunidad. Y creo -por ahora- que no tuve suerte, sino que tuve trabajo y ganas de salir adelante.

Además, al igual que la suerte las oportunidades surgen como como tales sólo si uno las ve, las observa. Cuando digo “he tenido mucha suerte en mi vida”, estoy ocultando las elecciones, los intentos que hice en un determinado momento y sentido.

Porque no hice elecciones al azar, eligí trabajar, estudiar, practicar, para hacer una profesión que me permitiera tener un buen vivir. En definitiva, me moví desde los deseos que surgían. De los impulsos de mis emociones. Intentando, intentando…intentando las veces necesarias. Y amando hacerlo.

Piensa bien y saldrá bien!

DO.

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