Mis pensamientos sobre la educación para hoy.

Pienso que la educación es un proceso de transformación humana en la convivencia,sobrinanieta dónde el niño se transforma en un tipo u otro de ser humano según la clase de experiencias vividas, en este caso con sus educadores. De modo que los niños aprenden a vivir en cualquier espacio de vida donde sus maestros los encaminen.

Pienso que cuando el alumno esta listo, el educador finalmente aparece. Creo que los niños siempre aprenden lo que quieren cuando quieren. Por lo tanto, creo en niños auto-motivados, curiosos, creativos. Creo que indefectiblemente, si se les da el espacio adecuado ese tipo de niño aparecerá. Y creo que el creador de tal espacio es el educador, y lo hace en el aula.

Pienso que es importante asegurarse de que los niños descubran y perfeccionen sus habilidades creativas. Que identifiquen los problemas y encuentren soluciones. Creo que la experiencia en distintas disciplinas artísticas es fundamental para el desarrollo de tales habilidades creativas. Y creo que las artes en sus distintas expresiones, experimentadas a un mismo nivel que los demás conocimientos, como las ciencias, la lectura y la escritura, es fundamental para el desarrollo óptimo del niño.

Pienso entonces que el futuro éxito de los niños de hoy no tendrá que ver solamente con profundos conocimientos adquiridos por medio de la mejor educación formal que sea posible darles, sino que mucho de ello estará también relacionado con la capacidad creativa, de análisis, de anticiparse y adaptarse a lo cambios, y fundamentalmente con una notable capacidad para relacionarse con los demás. Y ello esta directamente relacionado con el tipo de convivencia que tienen con sus adultos. padres, y educadores, fundamentalmente.

Pienso también que dicho éxito estará ligado a que los niños adquieran conocimientos y práctica sobre sus emociones, la regulación de sus impulsos, el desarrollo de la atención plena, la empatía y el afecto, la solución de conflictos por vía no violentas y el sentido de unidad de la humanidad. Entonces creo que las habilidades emocionales y sociales, incluyendo la preocupación ética -entendiendo a ésta como la preocupación por las consecuencias de nuestras acciones en los demas-, no va en detrimento de los contenidos académicos. Y que la educación de las emociones puede integrarse a los planes de estudios desde el jardín de infantes.

Pienso, en tal sentido, que los adultos educadores deben supervisar el comportamiento personal y cívico de los jóvenes, convirtiéndose en una referencia personal de carácter moral. Deben asumir siempre la responsabilidad que les corresponde en el ejercicio de la cuota necesaria de autoridad en el proceso de formación. Proceso que debe estar enmarcado tanto por el ejercicio de la libertad posible, como por el de la autoridad que sea necesaria. Los niños de hoy, y aún los nuevos adolescentes reclaman, aunque en forma algo diferente a como lo hacíamos nosotros los ahora adultos, que se los apoye y se los guíe en su crecimiento.

Pienso que hay que redefinir totalmente el modelo de educación actual, porque el modelo ha cambiado de tal forma que un cambio parcial en su estructura, no es suficiente. Hoy el conocimiento es de libre acceso, pero además el conocimiento está cambiando constantemente, y los sistemas educativos no se reformulan a la misma velocidad y a tiempo como para ser efectivos. Por ejemplo, creo que los niños aprenden mucho más cuando se les enseña a utilizar los conocimientos, o sea con “pertinencia”. Y cuando y cuando el proceso de trasformación puede ser realizado libre de estrés, en colaboración y no en competencia, en cualquier momento y cualquier lugar.

IMG-20150227-WA0003Pienso en que estamos todos, adultos y niños, nadando en una marea virtual cuyo punto más alto de desarrollo aún no hemos visto (y ni siquiera podemos imaginar), pero que se nos acerca en forma de un Tsunami. Nosotros, los adultos, tenemos la opción de salir a buscarla para flotar en su superficie, o dejar que ésta nos arrastre y ahogue cuando llegue a nuestras costas de aparente seguridad. Los niños a los que pretendemos educar para que estén preparados a surfear en esa circunstancia, en cambio, no tienen opciones. Ellos dependen de lo que hoy los adultos hagamos al respecto.

Eso pienso.

D.O.

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