Identificar nuestras emociones es cuestión de estar conscientes.

Si realmente queremos entender nuestras acciones, -cómo es que hacemos lo que hacemos-,  debemos enfocar a la emoción que lo posibilita. Porque nada hacemos que no esté definido por una emoción que lo haga posible.

Claro entonces, que deberíamos conocer sobre emociones. Responder a ¿por qué hago lo que hago?, esta relacionado con porder reflexionar sobre las emociones detrás de nuestros actos.

Comencemos por aceptar que una emoción es una reacción a un objeto o suceso que surge a partir de la interpretación que hacemos de ese objeto o suceso. Interpretación que está siempre sujeta a estructuras mentales preexistentes en nosotros como nuestras creencias, pensamientos y los patrones de conducta que éstos generan.

Estas estructuras guardadas en nuestra mente determinan la forma en la que percibimos una situación actual en función de la información que tenemos aprendida sobre esa situación por haber experimentado otra similar anterior. Y por lo tanto, condicionan nuestra reacción emocional frente a la nueva experiencia.

O sea que para entender como es una emoción y poder identificarla, debemos tomar consciencia por un lado, de que nuestra experiencia pasada es la fuente más determinante de nuestros comportamientos ya que es a partir de nuestra experiencia donde construimos los juicios que valoran los sucesos a los que nos enfrentamos. Por otro lado, de que entonces estamos de una u otra manera actuando según al modo en que evaluamos la situación, no como la situación realmente es.

Razones por las cuales no se puede separar el análisis de nuestras emociones y nuestra respuesta emocional, del análisis de los sistemas de creencias, de pensamientos y actitudes que entran en juego en nuestras evaluaciones y en su consecuencia, nuestra reacción emocional a lo que estamos evaluando.

Ahora bien, conviene estar lo más plenamente consciente de que en esa evaluación de las situaciones que nos tocan vivir, que hacemos general y mayormente en forma inconsciente. Muy frecuentemente ocurren distorsiones negativas que provocan respuestas emocionales negativas o por lo menos no convenientes, pero que además retroalimentan un ciclo de dar respuestas negativas automáticas a situaciones similares, hasta conformar verdaderos estilos de respuestas. Que naturalizamos hasta dar por sentado que nacimos reaccionando de esa forma (¡Así soy yo!).

Por ello es muy importante reconocer que este tipo de pensamientos son aprendidos, es decir no son innatos, por lo que si realmente lo deseamos, podemos cambiarlos por otros que sean positivos y más convenientes, tomando consciencia de que si bien no podemos cambiar los hechos, ya sean estos buenos o malos, siempre podemos cambiar lo que pensamos sobre ellos. Comenzando un camino de revisar y cuestionar nuestras creencias de forma tal que dejemos de lado una interpretación negativa sobre un determinado hecho.

Trabajar en la búsqueda de pensamientos positivos que diluyan nuestra interpretación negativa sobre un hecho o situación, es tomar consciencia. El verdadero origen de  nuestras  reacciones  emocionales  no  es  lo que ocurre en el exterior, sino lo que pasa en la dinámica interna, en la conciencia.

En la práctica es estar atentos a formas de actuar (a lo que hacemos), que por naturales que nos parezcan, son generadoras de pensamiento negativo y por consiguiente, inconvenientes para nuestro bien-estar. Cada  uno  de nosotros hacemos  lo que  podemos  con  las  memorias  que  llevamos  con nosotros y según nuestro grado  de  conciencia.

Como por ejemplo estar atentos a si somos adeptos a rumores, chismes, y al desmedido interés que le damos a las noticias negativas. A pensamientos todo-o-nada, a los términos absolutos, y al el uso de términos como “siempre”, “nunca” o “todos” cuando su uso no está justificado por los acontecimientos propiamente. A sobre-generalizar, tomando casos aislados y generalizar su validez para todo. A enfocarse exclusivamente en ciertos aspectos, usualmente negativos y perturbadores, de un evento o persona con exclusión de otras características. A descalificar lo positivo por razones arbitrarias, asumiendo algo negativo cuando no hay apoyo empírico para ello. A suponer las intenciones de otros o adivinar predecir o “profetizar” el resultado antes de que suceda. A imaginar y rumiar acerca del peor resultado posible, sin importar lo improbable de su ocurrencia. O pensar que la situación es insoportable o imposible, cuando en realidad es incómoda (o muy incómoda) o inconveniente. A sostener reglas rígidamente. A no permitirse pensar que las cosas pueden ser de otra forma de como las vemos. Pero además de todo ello, estemos atentos a si culpamos a los demás de nuestra reacciones emocionales inconvenientes, porque estamos renunciamos a nuestro poder de cambiar.

Lo bueno es que todos podemos  reconocer  nuestras propias  estructuras  y emprender, si lo  deseamos, un  trabajo concreto de transformación.

Desde lo científico se ha observado que pueden crearse nuevas estructuras en nuestra mente en función de  los  nuevos  caminos  que tome la consciencia. Porque cuanto más  se utiliza  una estructura, más  profundo se hace el  surco que  deja, y más se marca el camino, más fácil resulta  utilizarlo.  Al mismo tiempo, el no utilizar las  viejas estructuras hará que acaben por  desaparecer.

La práctica cotidiana de tomar consciencia es ser testigos de nosotros mismos, observándonos como si fuéramos testigos de nuestra existencia. Por lo tanto estar conscientes comprende observar  nuestros  pensamientos,  nuestras reacciones   emocionales  y   lo  que pasa  en  nuestro cuerpo  físico.

Si de  la  observación  surge que tenemos reacciones  emocionales  negativas  e inconvenientes,  entonces asumir  la  responsabilidad  de nuestras emociones es absolutamente  necesario.

También cuando  el  comportamiento  de  alguien  nos parece  inadecuado  o  negativo,  en  lugar  de  juzgar  y  reprobar,  tomo  en cuenta  puede  que  no  sea  más  que  una percepción errónea  por  mi parte. No  criticar  ni  reprobar  a  nadie,  porque  sé  que  la  reprobación  y  la  crítica  son  venenos para el que critica  y para el criticado. Ser  consciente  en  todo  momento  de  que  si  algo  me  molesta  de  los  demás  es  porque  hay  algo  en  mí  no  resuelto  que resuena con lo  que  percibo.

Asimismo, dejar  de  querer  tener  razón  y  de  querer  demostrar  que  los  demás  están  equivocados.  Escuchar  a  los  otros,  y  aceptar que  la  percepción que  los  demás  tienen de  la  realidad sea  diferente  a  la  nuestra.

Evitar  en  lo  posible  actuar  de  inmediato, buscar el espacio para responder mejor. Y si transitamos  un  estado  emocional  perturbado., r en busca  de  ayuda  si es  necesario.

En definitiva, estar consciente es dejar  de  resistirse  a  lo  que  presenta  la  vida.

Estar atentos lo más plenamente posible…es la cuestión.

¡Piensa bien y saldrá bien!

Fuente:
*@Matriztica
LA ESTRUCTURA COGNITIVA DE LAS EMOCIONES. ENE-25-2016. By Diego Grispo. http://diegogrispo.com/estructura-cognitiva-de-las-emociones. DISTORSIONES COGNITIVAS Y EMOCIONES. FEB-01-2016. By Diego Grispo. http://diegogrispo.com/distorsiones-cognitivas-y-emociones

 

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