Hablar del cambio no es suficiente.

La democracia solo ocurre conviviendo en la HONESTIDAD. La ética social, la colaboración, la equidad, y otros componentes de la vida democrática, solo son posibles de alcanzar conviviendo en la confianza que genera la HONESTIDAD.

No solo los casos de corrupción conocidos, sino que también las conductas que tienden a marcar una tendencia en tal sentido, revelan una cultura de obtener ventajas a cualquier precio, por supuesto sabiendo que se trata de conductas DESHONESTAS. Cultura que como tal, además venimos transmitiendo por generaciones.

Desde que volvió la democracia se fue profundizando la falta de confianza ciudadana provocada precisamente por los escándalos políticos y por la TRAICIÓN a la sociedad que éstos llevan implícitos.

Y cuando se viola esa confianza, se traiciona, se borra la historia que pudo haber existido anteriormente. Entonces se requerirá un nuevo comienzo como única salida. No un mejoramiento de lo mismo.

Por ello, no es suficiente anunciar que estamos en un cambio.

Recién lo estaremos comenzando, en el mejor de los casos,  en la medida en que nos demos cuenta de que vivir en la DESHONESTIDAD nos avergüenza y no queremos conservarla.

Y estaremos realizando un verdadero cambio cuando comencemos de una vez por todas a condenar y mantener en nuestra memoria aquellas conductas inexplicables, que se encubren, y de las que no se habla en pos de una estrategia política. Conducta de por sí DESHONESTA no sólo porque encubre, esconde, sino porque subestima, en tanto DESPRECIA, la capacidad de quienes creemos y deseamos un verdader cambio.

Por lo tanto, la gran responsabilidad de cada ciudadano desde su lugar, es comenzar hoy mismo, conscientemente, a convivir en y con HONESTIDAD. Pero mucho más si de quienes se trata son aquellos que les toca conducir desde un gobierno, desde el Estado, o desde un puesto de poder. Quienes deben transparentar todos sus actos y explicar sus conductas, si es necesario, como si los demás ciudadanos fuéramos niños de cinco años que merecen comprender. O “como si  les importaran” todos aquellos que los eligieron para los puestos que ocupan. 

Claro, todo ello si es que realmente queremos vivir en una verdadera democracia. Y si realmente queremos vivir en paz como creo que los ARGENTINOS nos merecemos.

Piensa bien y saldrá bien!

D.O.

Fuente: Humberto Maturana y la falta de ética social imperante: “Hoy no estamos viviendo en democracia” por ElMostrador 21 enero 2016 m.elmostrador.cl

 

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