El conocimiento es una de las claves de la confianza y pude puede comenzar con un tweet.

La confianza para “hacer” de educador, no es una habilidad ni un método que se puede aprender. Es una actitud.

En general quienes hacemos de educadores, somos confiados en áreas en las que tenemos un conocimiento probado, como por ejemplo, la asignatura que dictamos; sin perjuicio de que cada materia tiene algunos aspectos sobre los que los profesores podemos carecer de la confianza suficiente para enseñarlos adecuadamente.

Pero el problema principal es que los educadores sin actitud de confianza no nos aventuramos tampoco más allá de lo que estimamos que sabemos.

Especialmente en aquellos que comenzamos décadas atrás, la confianza pasaba por estar equipados con conocimientos de nuestras áreas temáticas, lo que nos daba confianza casi absoluta. Porque aunque nos faltara confianza por la falta de experiencia en el aula, pensábamos que el tiempo traería la experiencia que permitiría a su vez que la confianza faltante surgiera por sí misma.

Actualmente, y a medida que pasó el tiempo, el cambio se hizo cada vez más evidente además de rápido. Aquellas mismas cosas que nos daban confianza, hoy son diferentes; el conocimiento que teníamos ya no puede ser aplicable. Pero además los métodos de enseñanza en los que podíamos confiar, ya no se aplican a una cultura que ha cambiado sensiblemente con el tiempo. Mientras que el tiempo fue un aliado de la experiencia, también fue el enemigo de la relevancia o la pertinencia. Aquello que era relevante y atractivo aprender porque se sabía su aplicación a la vida real, ya no lo es.

En concreto hoy nos faltan nuevos conocimietnos,  y creo que la tecnología puede proporcionarlos.

Aquellos educadores que no acceden a una capacitación profesional en el marco deinstituciones organizadas, y aún más allá de ella, hoy se puede conectar con educadores y redes de educadores que configuran una red virtual de conocimientos en casi cualquier tema imaginable, a los que se puede acceder sin obstáculos de tiempo y espacio.

Si los que hacemos de educadores nos conectamos, seguramente estaremos aumetnando el conocimiento sobre nuestra profesión, pero además y fundamentalmente estaremos siendo más relevantes en una cultura impulsada por la tecnología.

Pero aquí vuelve el problema de la falta de actitud de confianza; actualmente demasiados educadores carecen de confianza como para aventurarse más allá de lo que estima que saben, y por lo tanto como para intentar hacer tal conexión.

Y en consecuencia se sigue fracasando señalando como responsables del fracaso a los “nuevos tiempos”, al sistema, a las instituciones, y hasta a los estudiantes, sin siquiera observar que todo se debe a su falta de actitud de confianza, en este caso, en individualizar o personalizar su aprendizaje por medio de redes de profesionales de educadores.

Y todo puede comenzar con un tweet.

D.O.

Fuente: http://tomwhitby.wordpress.com/2013/01/09/confidence-through-connectedness/
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