“Sigue tu sueño”

Sigue tu sueño[i]

Por  Jack Canfield[ii]

Monty Roberts es un amigo mío, dueño de un rancho dedicado a la cría de caballos en San Isidro, que en ocasiones me ha dejado utilizar su casa para organizar diversas actividades con el fin de reunir dinero para la gente joven que participa en programas de riesgo.

La última vez que estuve allí me presentó diciendo: Quiero contarle por qué permito que Jack use mi casa. Todo se remonta a la historia de un muchacho que era hijo de un domador ambulante que iba de una cuadra a otra, de una pista de carreras a otra, de granja en granja y de rancho en rancho, domando caballos.

Como resultado de esta vida tenía que interrumpir continuamente sus estudios secundarios. Cuando estaba a punto de terminarlos, le pidieron que escribiera una redacción que tratara sobre lo que quería ser y hacer cuando fuera mayor.

Esa noche escribió un artículo de siete páginas donde describía su objetivo: llegar a ser propietario de un rancho de caballos. Describió muy detalladamente su sueño e incluso hizo un diagrama de su proyecto, donde se veía la localización de todos los edificios, los establos y las pistas. Después trazó un plano detallado de la planta de una casa, amplia y cómoda, que pensaba levantar en el rancho de sus sueños.

Tras haber puesto toda su dedicación en el proyecto, al día siguiente se lo entregó a su maestro. Dos días después, cuando le devolvieron el trabajo, en la primera página había un gran 0 (cero) rojo con una nota que decía que fuera a verlo después de clase.

Terminada la clase, el muchacho fue a ver al maestro y le preguntó por qué le había puesto una nota tan baja.

—Ése es un sueño poco realista para un chico como tú —le dijo el maestro. —No tienes dinero, provienes de una familia nómada y sin recursos. Para tener un rancho y caballos se necesita mucho dinero. Necesitas tierra, tendrás que comprar sementales y, más adelante, tendrás que pagar los salarios al personal. No hay manera de que puedas cumplir tu sueño. Si vuelves a escribir el artículo, con un objetivo más realista, intentaré cambiar tu nota.

El chico se fue a casa y pensó a fondo en lo que le había dicho su profesor. Le preguntó a su padre qué debía hacer.

Mira, hijo —le respondió el padre—, en un asunto como éste tienes que decidir tú solo. Sin embargo, creo que es una decisión muy importante para ti.

Finalmente, tras haber pasado una semana pensando en ello, el muchacho volvió a entregarle al maestro el mismo artículo, sin haber hecho cambio alguno, y le dijo:

—Deje la nota como está y yo seguiré manteniendo mi sueño.

Monty se volvió entonces hacia el grupo, y les explicó:

—Les cuento esto porque está sentados en mi casa, en mi rancho, donde crío mis caballos.  Todavía tengo aquella redacción enmarcada sobre la chimenea.

Pero, lo mejor del cuento —añadió—, es que hace dos veranos aquel mismo profesor trajo a treinta chicos a acampar en mi propiedad durante una semana. Cuando todos se iban, el profesor reconoció que, por aquel entonces, había sido una especie de ladrón de los sueños de gran parte de sus alumnos.

—Afortunadamente —concluyó—, tú tuviste la fortaleza suficiente para no renunciar a los tuyos.

No dejen que nadie les robe sus sueños. Pase lo que pase, sigan lo que les diga su  corazón.


[i] “CHICKEN SOUP FOR THE SOUL”. 1993, Jack Canfield and Mark Victor Hansen. Published under agreement with Health Comunications Inc., Deerfield Beach, Florida, U.S.A. Edición digital: Enero 2008. Scan: Adrastea. Corrección: Ignacio C.
[ii] Jack Canfield (www.jackcanfield.com) es autor de la serie de libros Chicken Soup for the Soul, número uno de la lista de best sellers de The New York Times. Es uno de los maestros que participan en la película y en el libro El secreto. Es fundador y presidente de Self Esteem Seminars y de The Canfield Group, que capacitan a empresarios, líderes corporativos y gerentes en el logro de sus objetivos personales, profesionales y financieros. Lleva más de treinta años enseñando los principios de la ley de la atracción en empresas, organismos de gobierno y universidades de más de treinta países. En la actualidad vive con su familia en Santa Bárbara, California.
Jack Canfield es un verdadero experto de la conducta humana, pero sobretodo, un experto en el estudio del éxito, razón por la cual es buscado con frecuencia por ejecutivos empresariales, líderes gubernamentales, educadores, profesionales, etc., para que les provea de sus modernas fórmulas para alcanzar el éxito. Esas fórmulas fueron plasmadas en el 2005 en su libro titulado “Los Principios del Exito”.
El principio No.1 que plantea Canfield en su libro expresa que “el individuo debe asumir el 100% de la responsabilidad de su vida y sus resultados”, lo que significa que no hay nadie más culpable de lo que suceda que yo. Para lograr asumir esa responsabilidad nos aconseja vigilar nuestro comportamiento, esencialmente lo que se dice y cómo lo dices; lo que piensas y tus creencias conscientes como inconscientes; y tu imagen visual. Hay que eliminar de nuestro comportamiento diario el hábito de las excusas y el de siempre buscar culpables de nuestros fracasos y errores, fuera de uno mismo. Si te rodeas de personas negativas terminarás siendo igual que ellas, debes contemplarte en el éxito y para ello debes ser creativo, producir resultados y no esperar que las cosas sucedan sin que hayas realizado ningún esfuerzo. Hay que sacar de nuestro vocabulario diario la expresión “no puedo”, la cual es responsable de nuestras nimiedades y detiene los esfuerzos necesarios para alcanzar metas y objetivos que nos lleven al éxito.
Otro principio que menciona Canfield en su libro es el que expresa: “Ten Claro el por qué estás aquí” (Aclara tu propósito). Hay personas que viven sin objetivos, sin metas, sin propósitos en la vida, que buscan a otros como responsables de sus desgracias pero que no han hecho absolutamente nada para alcanzar siquiera una meta que se hayan trazado. Exhorta Canfield a que nos autoevaluemos para determinar cuáles cualidades personales nos adornan, cómo disfrutamos de ellas, porque en la carrera por alcanzar el éxito lo primero que debemos despejar es que si no haces lo que te gusta, será difícil alcanzarlo. Aconseja Canfield que cada individuo que pretenda alcanzar el éxito debe tener una Visión que alcance los siguientes aspectos: financiero, negocio y carrera, tiempo de diversión, salud y ejercicio, relaciones interpersonales, personal, y precisar cuál es el legado que quiere dejar cuando ya no estés.
Un principio destacado es el que estimula a “Creer en ti mismo”. Dice Canfield que a la mente humana le afloran unos 50,000 pensamientos al día, y para tener éxito hay que desarrollar la capacidad de sustituir los pensamientos negativos por pensamientos positivos, ya que si permites que los negativos te abrumen, el éxito se vuelve inalcanzable.
Hay que desarrollar la capacidad de concentrarse en lo que uno desea, no en lo que no deseas. Dice Canfield: “Enfócate solamente en los resultados que deseas. Siempre mantén una expectativa positiva de que lograrás lo mejor”.
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