DE APEGOS, MIEDOS Y CREENCIAS.

Expresiones tales como “La infelicidad es el apego a que todo resulte bien”; y que “La felicidad es vivir la vida en armonía de sus circunstancias.” de Humberto Maturana; y “Debemos estar dispuestos a deshacernos de la vida que hemos planeado con el fin realizar la vida que nos espera” de Joseph Campbell, refieren como causa generadora de la infelicidad al apego.

Entendiendo el apego como el estado emocional que nos vincula en forma compulsiva a una cosa o persona determinada, y que está originado por la creencia de que sin esa persona o cosa  no es posible ser feliz. Y que nos permitirá tanto experimentar el placer y la emoción de lograr aquello a lo que decidimos estar apegado, como la sensación de amenaza y de tensión que siempre acompaña al apego. O sea que si no conseguimos el objeto de nuestro apego, originamos infelicidad; y, si lo conseguimos, no originamos propiamente felicidad, sino que simplemente producimos un instante de placer, seguido de la preocupación y el miedo de perder dicho objeto. Paradógicamente, aunque pensemos que el apegarnos a cosas o personas nos da la seguridad de tenerlas y gozarlas, son precisamente nuestros apegos los que nos impiden desarrollar un más amplio y más variado gusto por las cosas y las personas.

Pero el apego no es sólo la base de ese miedo a perder todo lo que finalmente obtuvimos, sino que también lo es de todas las creencias que nos han transmitido respecto de todos los miedos. Si no ponemos atención podemos encontrarnos apegados a todo, principalmente a la vida y a la imagen que tenemos de nosotros mismos y del mundo. Y estar viviendo por ende con miedos; miedo a la imagen que los otros hayan podido hacer de nosotros, miedo a perder su amor, miedo a tener que reconocer que es una imagen la que decimos amar y miedo a que nuestra imagen, la que tenemos de nosotros mismos, la que soñamos que los otros tengan de nosotros, se rompa. Es el apego y no el conflicto –cualquiera sea- lo que nos hace sufrir y en definitiva no nos permite ser felices como naturalmente debemos serlo.

Y es tal el poder del apego, que provoca lo no existente. Porque el miedo es sentirse amenazado por algo que ha registrado nuestra memoria en algún momento o experiencia determinada, y en consecuencia no es real, es una creencia. El miedo es una creencia adquirida.

Desde que nacimos, vivimos determinadas experiencias y escuchamos ciertos mensajes que crearon asociaciones en nuestro cerebro y por lo tanto ciertas situaciones las tenemos relacionadas con emociones concretas. Y el sólo pensamiento sobre ellas hace que se dispare la emoción. No es la nueva situación la que nos da miedo, sino el recuerdo de otras situaciones que nos contaron o que hemos vivido anteriormente con una angustia que no hemos sabido resolver (si aprendí el miedo al agua, porque recibí la señal de que si me acerco a una piscina puedo morir ahogado, será difícil que pueda ser luego un buen nadador aunque mis padres me envíen al mejor profesor de natación).

En concreto, no nacimos con miedo y por ello es una emoción que naturalmente no nos toca experimentar. Pero la tenemos, y gracias a decidir estar apegados a todo aquello que realmente no necesitamos.

Pero lo importante es que el miedo, como toda creencia aprendida, es cultural, y por lo tanto, y si queremos, podemos cambiarla. Tal como podemos, si queremos, eliminar la falsa creencia, de que sin una cosa o persona determinada no podemos ser felices.

Piensa bien y saldrá bien!

D.O.

Fuentes: Humberto Maturana es uno de los pensadores más valiosos de la actualidad. Co-fundador de la Escuela Matríztica para dar formación en el entendimiento de la matriz biológica-cultural del habitar humano. Joseph Campbell. Académico norteamericano (1904-1987), dedicó su vida al estudio de las mitologías y religiones comparadas. Campbell indica la posibilidad de que estos sistemas simbólicos – los mitos – representen creaciones naturales de la mente humana -de ahí su difusión. Su obra fue influencia decisiva en la saga cinematográfica Star Wars de Gorge Lucas. Anthony de Mello (Bombay, 1931— Nueva York, 1987) sacerdote jesuita y psicoterapeuta conocido por sus libros y conferencias sobre espiritualidad, donde utilizaba elementos teológicos de otras religiones, además de la tradición judeocristiana.
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