Todo comienza con la intención, que es la fuerza que hay detrás de todo.

Todos los pensamientos, al margen de su contenido, entran en nuestros sistemas corporales en forma de energía y producen reacciones biológicas que luego se almacenaron en la memoria de nuestras células.

Así, nuestra biografía se teje en nuestro sistema biológico, poco a poco, lentamente, día a día. Es por ello que todo pensamiento posee una energía que nos fortalecerá o nos debilitará.

Ahora bien, nuestros cerebros trabajan tamizando y escogiendo partes de la información que necesitamos para “ver” y creer. O sea, vemos, sentimos, saboreamos, tocamos, olemos, no el mundo real, sino una  condensada versión del mundo, una versión que nuestro cerebro literalmente confecciona. Y una vez que el cerebro decide que parte deja entrar, construye puentes entre las distintas células nerviosas, entrelaza las fibras nerviosas, para crear conexiones neuronales.

El humano promedio tiene 100 mil millones de células nerviosas, cada una con innumerables extensiones, por lo que diferentes carreteras se construyen en cada cerebro. Y los caminos de los nervios establecen las reposiciones de lo que ha pasado antes.  Una y otra vez, nos aferramos tenazmente a nuestras retorcidas ilusiones anteriores. En general, a pesar de que no nos convenga.

Por eso, aprender a transformar la energía es tan importante. Todo comienza con la intención, que es la energía que hay detrás de todo. Es esa energía, la que crea un campo resonante y envía ondas de probabilidad  dentro del campo de posibilidades.

En el momento que tenemos una intención por algo, estamos creándolo. Es instantáneo. Los físicos nos dicen: Las cosas, en el mundo cuántico, no ocurren en pasos. Suceden  inmediatamente. Y aquello que intentamos, existe en el preciso momento en que lo intentamos.

Pero somos sólo conscientes de la realidad que elijamos observar. La manifestación física permanece fuera de nuestra conciencia actual.

La mayoría de nosotros estamos atrapados en nuestra realidad física unidimensional, limitada a lo que experimentamos con nuestros cinco sentidos. Pero lo que experimentamos con estas supuestas herramientas infalibles de observación no son más que lo que decidimos o elegimos buscar.

Ahora, podemos tomar consciencia de que aquello que vemos, y sentimos con los cinco sentido,s siempre viene después de la intención de ver y de sentir. Allí comienza todo.

Piensa bien y saldrá bien!

DO.

Fuente: artìculo: “Es lo que no es. ¿Qué pensamientos crean la realidad?” Por Pam Grout. Publicado: 02 de febrero 2013 http://www.healyourlife.com
Pam Grout autora de 16 libros, tres obras de teatro, una serie de televisión, y dos aplicaciones de iPhone. Ella escribe para la revista People, Cnngo.com, Huffington Post, y su blog de viajes, www.georgeclooneyslepthere.com .
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