Ser impaciente es distinto a decidir no tener paciencia.

La paciencia está relacionada con estar en paz con el proceso de la vida, en el que todo sucede en la secuencia perfecta de tiempo espacio. Por lo tanto, cuando estamos impacientes por algo,  en realidad no estaríamos queriendo tomarnos el tiempo necesario para tomar consciencia de lo que esta sucediendo, y en su caso hasta aprender la lección que puede contener esa situación que nos ocupa. En este caso, ser impaciente no acelera la velocidad del proceso de nuestras vidas, y es sólo una pérdida de tiempo impacientarse.

Ahora bien, ello no quiere decir que decidamos en forma plenamente consciente no tener paciencia para algunas cosas o situaciones. Es más, puede ser altamente conveniente dejar de ser paciente con las críticas y exigencias de cualquier naturaleza, con la mentira y la manipulación.

O sea, que si realmente lo deseo, puedo decidir tener paciencia y pensar que aunque todo en mi mundo esta bien y que poseo todo lo que necesito, si algo debe serme dado, lo recibiré oportunamente; por lo cual ser impaciente sería una verdadera pérdida de tiempo.

Pero, además, puedo decidir conscientemente no ser paciente con todo lo que me aleja de mi bienestar; por lo que, en este caso, perder el tiempo -ademas de poner en riesgo la salud- sería ser paciente.

Piensa bien y saldrá bien!

Fuente: @Louise Hay

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