La Educación no debe aportar a la Desigualdad y la Discriminación.

Hay diferencias que tratamos como legítimas. Si un niño nació en una cuna dorada y otro nació en una cuna gris, decimos “circunstancias de la vida, no tenemos nada que hacer”. Frente a esa actitud, lo único que hacemos es ahondar las diferencias. En cambio, si pensamos que ésta es una situación accidental y que no quiero que suceda, porque es ilegítima para un vivir humano, entonces estaremos haciendo algo para que exista igualdad.

Humberto Maturana* dice que si hay desigualdad o discriminación en la educación quiere decir que hay una actitud fundamental que tiene que ver con que, en el fondo, se siente que la desigualdad es legítima. Que si pensamos que hay seres humanos de primera y de segunda clase, simplemente vamos a separar a los de primera y segunda clase. Y que si pensamos que hay seres humanos inteligentes y otros no tan inteligentes, los vamos a termianar separando.

Lo que sucede es que aceptamos fácilmente que el factor fundamental de desigualdad es el “lugar” donde nacemos, y que eso nos determina Y que por lo tanto, desde un comienzo, ahondamos la diferencia respecto de aquellos niños que, siendo igualmente inteligentes que los otros, se encontraron por circunstancias de la historia naciendo en un ámbito restringido.

Pero en realidad nuestra historia,  biológica y/o cultural no nos determina; sino que constituye un punto de partida que no tenemos por qué conservar.

Por lo tanto si reconocemos que todos los niños son igualmente inteligentes; que el hecho de que sigan un camino u otro no depende de su inteligencia sino de su “entorno”; y que las dificultades de los estudiantes no son nunca relacionadas con la inteligencia, sino que son del espacio emocional en el que viven. Entonces nos estaremos ocupando de ese entorno en el cual los niños nacen atrapados y que los deja segregados de partida y por fin, nuestra atención estará puesta en su condición humana, y no en su condición circunstancial económica.

Y si queremos evitar definitivamente las diferencias tenemos que generar las condiciones para que un niño pueda tener las mismas posibilidades para el desarrollo de sus preferencias que otro.

Mientras tanto, tenemos que cambiar nuestros paradigmas y aceptar que es cierto que hay una discriminación que no tiene ninguna justificación, y que es un accidente histórico que queremos corregir.

Podemos comenzar con convencernos de que todos los seres humanos somos iguales es en la inteligencia, que todos los seres humanos, somos igualmente inteligentes o capaces de conducta inteligente. Todos nacemos con la plasticidad para adaptarnos a un mundo siempre cambiante, generando nuevos ámbitos de acción o expandiendo aquellos que ya existen.

Piensa bien!

D.O.

* Humberto Maturana, dice que si hubiera nacido en estos tiempos, su suerte hubiera sido muy distinta a la que en definitiva tuvo: convertirse en doctor en Biología de la Universidad de Harvard, en científico con aportes innovadores a la ciencia biológica y del conocimietno, en autor de decenas de libros, entre ellos clásicos como “El árbol del conocimiento” y “El sentido de lo humano”, y en uno de los pensadores con mayor relevancia actual  e importancia para la humanidad.
Fuente: El juicio de Maturana. “No tenemos por qué conservar la desigualdad”. Nota de Paulo Ramírez. 30/08/2012. http://www.quepasa.cl/articulo/actualidad/2012/08/1-9332-9-el-juicio-de-maturana.shtml
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