La violencia de género, la adolescencia, la cultura y la consciencia.

  • Durante todo el 2020 se registraron 343 denuncias por violencia de género, un promedio de casi una denuncia de violencia de género por día.
  • Entre el 1 de enero y el 30 de diciembre de 2020 se produjeron 298 femicidios, lo que significa 1 femicidio cada 29 horas.
  • Entre el 1 y el 31 de enero de 2021 se produjo un femicidio cada 27 horas.
  • En el mes de febrero 2021 se sumaron mas casos.

La mitad de las mujeres adultas que fueron víctimas de violencia en su pareja, dan cuenta que habían comenzado a padecer hechos violentos durante su noviazgo, en su adolescencia.

La adolescencia, se sabe, es la etapa en la que se idealiza. Además, el adolescente por ser tal no reflexiona en cuanto a su persona y su autocuidado.

En consecuencia, es habitual que las mujeres adolescentes minimicen y naturalicen algunos signos de violencia, como pueden ser los celos excesivos, el control sobre su vestimenta, su celular y redes sociales. Pero, actitudes violentas precoces y fundamentales de otras mas graves.

En realidad, no estar atento a las actitudes violentas de la pareja, en este caso durante la adolescencia, radica en que la mujer adolescente en general no fue educada para reflexionar sobre los mandatos culturales recibidos durante su formación desde su infancia. Cultura que inconscientemente no le permite, desde cuestionar los modelos de relación de pareja de su propia familia, a estar atentos a señales violentas de sus relaciones externas a ella. 

Es necesario ser totalmente consciente de que la violencia es una conducta aprendida, previa a la formación de la pareja. 

También, que si no es abordada en forma también totalmente consciente por quien ejerce la violencia en cualquiera de sus formas, las acciones violentas no desaparecen espontáneamente por la voluntad o las promesas.

Una persona no es violenta de la noche a la mañana, existen actitudes que son síntomas, y que si son detectados pueden evitar graves situaciones de riesgo.

Debemos aceptar nuestra total responsabilidad sobre la violencia de genero, sin importar nuestro propio genero. Y en su caso, decidir ser “bisagra” en la transmisión de mandatos culturales que impiden la reflexión y detección de conductas violentas, impidiendo que sean nuevamente transmitidos y en consecuencia fortalecidos.

Piensa bien y saldrá bien!

D.O.

Fuente:
Noviazgos violentos: un día con adolescentes en riesgo“. Por Gidele Souza Días. http://www.clarin.com/sociedad/titulo_0_686931412.html.
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