Noviazgos adolescentes y violencia de género.

“Era mi mejor amigo. Un día me preguntó si quería ser su novia y al día siguiente se tatuó mi nombre en la nuca, así, gigante. A los tres meses me pidió que fuera a vivir con él. Y ahí empezó con los celos. Yo volvía del colegio y me revisaba los boletos para ver si era cierto. Me apagaba el televisor y me prohibió escuchar música porque decía que yo miraba a los famosos de otra forma. Tampoco quería que me asomara a la ventana para que no mirara a los hombres que pasaban. Y así, cosas chiquitas. Un día le dije ‘cortala, mirá que me voy a ir’, y ahí le salió como un monstruo. Me pegaba en los ojos hasta que yo no veía. Me agarraba del cuello así, con los dos dedos, hasta que me quedaba sin aire y mareada, como inconsciente. Todos los domingos, el padre de él, que dormía en la habitación de al lado, me daba anteojos de sol para ir a la iglesia. Me decía ‘si alguien pregunta, te caíste de cabeza de la escalera ¿si? ”. “El me decía que con un hijo iba a cambiar todo, por eso no quería cuidarse. Hace cuatro meses nos enteramos que estoy embarazada. Me cuidó dos días, creo. Hasta que me dijo ‘la próxima patada es en la panza’. Un día pensé que cuando naciera le iba a molestar que yo atendiera más al bebé que a él. Y que lo iba a terminar matando. A mí y a mi hijo”. Este es el relato de María, quien iba al secundario. Tenía 17 años. Su novio también.

A su vez, Laura se puso de novia a los 19 y cuenta que su novio “Al principio se ponía celoso, me acorralaba en la calle y me apretaba fuerte el brazo para que no me moviera. O me tiraba del pelo para que la cabeza me quedara fija. Una vez alguien paró a ayudarme pero después fue peor: me decía que era yo la que lo hacía poner así. Llegó a pegarle a mis amigos porque salimos a bailar”.

Por otro lado, Soledad se conoció con su novio cuando ella tenía 13 años, y cuenta que su novio “Al principio era muy protector. Pero a los pocos meses empezó a llamarme de madrugada. Me decía ‘quiero escuchar la televisión, la heladera, algo para creerte que estás en tu casa”. Agrega  Soledad que una vez llegó llorando porque el padre de un amigo había muerto. “El entendió que lloraba por otro hombre y me pegó una cachetada”. Otra vez él vio que ella tenía restos de rimmel en las pestañas. “Le dije que había acompañado a una amiga a buscar a su hermana a un baile. Pero no me creyó. Me dio una piña y me sacó sangre”. Soledad tenía 14 años. Y estaba embarazada.

Estos son sólo algunos de los testimonios de mujeres muy jóvenes que han solicitado ayuda en este año 2012 y que luchan por cambian sus terribles realidades.

Pero los casos, lamentablemente son mas habitual de lo que esperamos o queremos reconocer. Las estadísticas muestran que la mitad de las mujeres adultas que conviven con parejas violentas cuentan que la violencia había comenzado 10, 15, 20 años antes, durante el noviazgo de la adolescencia.

La adolescencia, se sabe, es la etapa en la que se idealiza, y lo usual es que las jóvenes minimicen y naturalicen un tirón de pelo no es para tanto. Pero es en esta etapa cuando forman la primera imagen que tienen de ser adultas y de tener un novio. Y cuando el círculo de violencia les impide hablar, crecen pensando que tener un novio es esto. Se les destruye el autoestima, aparecen trastornos de ansiedad, depresión e incluso el suicidio.

Las relaciones de la adolescencia, los primeros signos de violencia comienzan con los celos excesivos y el control de la ropa. Es habitual que sus  parejas les digan: ‘no quiero verte con otros hombres’, aunque ese otro hombre sea su primo. ‘Sacate esa pollera que es muy corta’, ‘no quiero que te pintes porque las mujeres que se pintan son putas’ o ‘todos te miran con ese escote’. También son habituales los llamados telefónicos que terminan en llanto o que no les hablen durante horas o días, aún cuando están juntos. En ocasiones les reclaman: ¿Para qué vas al colegio?’, y hasta se les aparecen de sorpresa en el colegio. Les dicen ‘no me gusta que salgas con tus amigas’ o ‘te pegué porque me hacés enojar’. Y por supuesto les revisan el celular y cada contacto del Facebook.

El sexo, precisamente en una edad en la que muchas adolescentes tienen su primera vez, es otro foco de manipulación. Muchas veces ellas acceden a tener su primera relación sexual como resultado de una extorsión, no de su deseo. Los novios les piden una prueba de amor bajo amenaza de terminar la relación. Muchos, además, se niegan a usar preservativo. Les dicen: “¿Para qué voy a usar? Si sólo estoy con vos”. No cuidarse es, en esta lógica, una carta de fidelidad. Así, el embarazo suele ser el paso siguiente: Un hijo es la garantía para el abusador de que ella quedará siempre ligada a él. Lo que sigue probablemente sea una convivencia violenta más difícil de quebrar: ahora con hijos y dependencia económica.

No obstante, se puede pedir ayuda y salir de la situación de violencia. María denunció a su pareja y logró que no pueda acercarse a menos de 300 metros. Ahora nadie la ahorca, nadie le revisa las carpetas y nadie le regala anteojos para taparse los moretones; terminó el secundario;  “la próxima patada en la panza” ya no existe. En caso de Laura, la mamá hizo la denuncia y pidió la restricción; Laura entendió que no hacía falta una piña: con la humillación y las amenazas bastaba y en pocos meses, logró cortar la dependencia. Y Soledad, quien al principio no podía comer, ni trabajar ni alzar a mis hijos”,  buscó ayuda, denunció la situación, y actualmente volvió a despertarse sin miedo.

Nunca es demasiado el tiempo que dediquemos a reflexionar sobre nuestras elecciones, incluidas por supuesto las amorosas.  Y siempre es bueno también pensar cuales son las  personas de nuestro entorno en quien confiar lo que nos pasa y en su caso pedirles ayuda.

Fuente:

Noviazgos violentos: un día con adolescentes en riesgo“. Por Gidele Souza Días. http://www.clarin.com/sociedad/titulo_0_686931412.html.
Publicado por el Instituto de la Niñez y Adolescencia del Colegio de Abogados de Morón. http://institutoninezyadolescenciacam.blogspot.com.ar/
Ver: http://danielolguin.com.ar/?p=1914.

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