Adaptarse, Cooperar, Amar.

Las ideas expuestas por Darwin en su teoría “de la evolución de las especies” complementadas por investigaciones sobre simbiosis evolutiva aseguran que las especies mutan y cambian siempre en el afán de adaptarse a su medio. Y, en la medida que establecen relaciones de cooperación, son capaces de sobreponerse a amenazas que por sí solos no serían capaces de superar.

Es por ello que en cualquier ambiente o sistema, los que se adaptan rápidamente a los cambios y que son los más cooperadores, son los logran sobrevivir. Y esto es porque al sumar sus capacidades, habilidades e instintos son capaces de vencer obstáculos mayores a su individualidad.

Pero, además, los humanos particularmente, necesitamos ser vistos, apreciados y reconocidos. Dependemos de afecto y enfermamos cuando este nos es negado en cualquier momento de la vida. La afectividad tiene que ver con el reconocimiento de que el otro, tanto como nosotros, tiene necesidades, sentimientos, valores, circunstancias, que aunque diferentes de las nuestras son tan dignas y legítimas y merecen ser respetadas como condición de que las nuestras también lo sean.

Es por ellos que nuestros problemas siempre tienen su origen en la poca o nula adaptación a los cambios, aferrándonos a lo conocido. En la carencia de conductas de cooperación manteniéndonos en la individualidad y en la competencia. Y,  en la falta de amor, negando la existencia del otro como un ser válido para convivir.

Debemos asumir que la adaptación, la cooperación, y el afecto es lo que mueve al mundo en un sentido positivo.

Piensa bien y saldrá bien.

D.O.

 

 

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