Mientras tanto elegimos como vivir.

Nuestra vida “es” mientras tanto vivimos. ¡Y no hay más!. Pero sí puede haber mucho menos si no atendemos a lo que hacemos mientras tanto vivimos.

Por ejemplo Mientras tanto se nos pasa la vida, por ejemplo, elegimos que hacer y que no.

Podemos elegir hacer sólo lo que es mejor para nosotros, aquello que nos conviene. O mientras tanto también podemos elegir mantener la expectativa de que algo suceda. Sencillamente, de sentarnos a esperarlo. Pero siempre elegimos aunque no seamos conscientes de ello.

Aún cuando nos ocurran cosas sobre las que no tengamos elección, siempre podemos elegimos que hacer con ello. Y siempre tenemos la opción de ceder y convertirnos en el resultado de nuestros condicionamientos -como nacimos, como nos educaron, donde vivimos-, o de luchar y llegar a ser el resultado de nuestras decisiones.

Debemos tener presente además, que no hacer algo respecto a los que nos sucede, también es “hacer”.  Sólo que de esta forma podemos estar dejando en manos de alguien más lo que deberíamos hacer únicamente nosotros mismos. Como sea, no somos menos libres por ello.

Mientras tanto, también,  siempre podemos cambiar y modificar cualquier conducta si lo buscamos, si lo queremos. O podemos buscar excusas, y mantener firmes y activos nuestros propios límites.

Lo cierto es que tenemos los pinceles y los colores, para pintar el paraíso y entrar en él.[i] Podemos siempre actuar nuestra propia obra. Podemos contarnos nuestra historia. Y vivir en ella.

Si no nos gusta el escenario en el que nos encontramos, si no somos felices, si nos encontramos solos, si nos parece que no sucede nada, podemos cambiarlo en parte o totalmente. Y podemos pintar un nuevo decorado, rodearnos de actores nuevos, escribir una nueva obra, y si la obra no nos resulta buena, insistir y escribir otra.

Y todo, mientras tanto,…ni más ni menos


[i] “ustedes tienen los pinceles y los colores, pinten el paraíso y entren en él”. Nikos Kazantzakis, (1883/1957) escritor griego, autor de poemas, novelas, ensayos, obras de teatro y libros de viaje. Es, posiblemente, el escritor y filósofo griego más importante del siglo XX y el que a más lenguas y dialectos ha sido traducido. No obstante, no fue muy conocido hasta el estreno en 1964 de la película “Zorba el griego“, basada en su novela  “Alexis Zorbas”.
“He aquí la dicha verdadera: no tener ambición alguna y trabajar como un condenado, como acosado por todas las ambiciones. Vivir lejos de los hombres, no tener necesidad de ellos y quererlos. Estar en Navidad y tras haber comido y bebido a gusto, irse uno solo a salvo de todas las acechanzas, con las estrellas sobre la cabeza, la tierra a la izquierda, el mar a la derecha, y advertir, de pronto, que en el corazón la vida ha realizado un postrer milagro: el de convertirse en un cuento de hadas.”
Alexis Zorba El Griego / Nikos Kazantzakis / 1946
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