Entre estímulo y respuesta hay un espacio en el que reside nuestra facultad para elegir la respuesta.

¡No estamos limitados por nuestros genes ni por nuestros comportamientos nocivos!

Nuestra genética es sólo un comienzo. Al cambiar nuestra percepción, nuestra  mente puede alterar la actividad de los genes.

La función de la mente es crear coherencia entre nuestras creencias y la realidad que experimentamos.  Lo que esto significa es que nuestra mente ajustará la biología y el comportamiento del cuerpo para encajar con nuestras creencias.

Por ello, forma en la que  vemos y percibimos el mundo, nuestro entorno, controla no solo nuestra biología interna y el comportamiento genético sino que controla cómo puedo crear el mundo que me rodea.

Tenemos la capacidad de evaluar de forma consciente nuestras respuestas a los estímulos medioambientales y de cambiar antiguas reacciones siempre que lo deseemos… y una vez que nos hayamos decidio enfrentar a la poderosa mente subconsciente.

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