3. LOS PARADIGMAS – Primera parte. ¿Que es un paradigma?

“Para poder cambiar efectivamente, debemos primero cambiar nuestras percepciones”
“El modo en que vemos el problema, es el problema”
“Lo que vemos es lo que conseguimos”

¿Que es un paradigma?

Un paradigma es la forma en que nosotros vemos algo, nuestro punto de vista, marco de referencia, o creencia. Nuestra percepción.

Los paradigmas son como anteojos recetados. Estas lentes afectan como vemos todo. Y cuando tenemos un paradigma incompleto acerca de nosotros mismo, de otros, o de la vida en general, es como si usáramos anteojos con el aumento equivocado.

Como resultado lo que vemos es lo que conseguimos o alcanzamos. Por ejemplo, si creemos que somos lerdos tenemos algún retraso intelectual, esa creencia nos marcará como tales. Si creemos que nuestra hermana o hermano es lerdo, buscaremos evidencia para sostener nuestra creencia , y ella o él permanecerá como lerdo o retrasado a nuestros ojos. De otra forma, si creemos que somos inteligentes, esa creencia cubrirá de buen onda todo lo que hagamos.

Un modo simple de pensar los paradigmas, que se adecua a nuestros fines, consiste en considerarlos mapas. Todos sabemos que «el mapa no es el territorio». Un mapa es simplemente una explicación de ciertos aspectos de un territorio.

Un paradigma es exactamente eso. Es una teoría, una explicación o un modelo de alguna otra cosa.

Supongamos que uno quiere llegar a un lugar específico del centro de la ciudad de la Plata. Un plano de la ciudad puede ser de gran ayuda. Pero supongamos también que se nos ha entregado un mapa equivocado. En virtud de un error de imprenta, el plano que lleva la inscripción de «La Plata» es en realidad un plano de la ciudad de Tandil. ¿Pueden imaginar la frustración y la inefectividad con las que tropezará al tratar de llegar a su destino? Se podrá entonces trabajar sobre la propia conducta: poner más empeño, ser más diligente, duplicar la velocidad. Pero nuestros esfuerzos sólo lograrán conducirnos más rápido al lugar erróneo.

Uno podrá asimismo trabajar sobre su actitud: pensar más positivamente acerca de lo que intenta. De este modo tampoco se llegaría al lugar correcto, pero es posible que a uno no le importe. La actitud puede ser tan positiva que uno se sienta feliz en cualquier parte. Pero la cuestión es que nos habremos perdido.

Pero el problema fundamental no tiene nada que ver con la actitud o la conducta. Sino que está totalmente relacionado con el hecho de que el nuestro es un plano equivocado. Si tenemos el plano correcto de La Plata, entonces el empeño y el esfuerzo que empleemos es importante, y cuando se encuentran obstáculos frustrantes en el camino, entonces la actitud puede determinar una diferencia real. Pero el primero y más importante requerimiento es la precisión del plano.

Todos tenemos muchos mapas en la cabeza, que pueden clasificarse en dos categorías principales: mapas del modo en que son las cosas o realidades, y mapas del modo en que deberían ser o valores. Con esos mapas mentales interpretamos todo lo que experimentamos. Pocas veces cuestionamos su exactitud, y por lo general ni siquiera tenemos conciencia de que existen. Simplemente damos por sentado que el modo en que vemos las cosas corresponde a lo que realmente son o a lo que deberían ser.

Estos supuestos dan origen a nuestras actitudes y a nuestra conducta. El modo en que vemos las cosas es la fuente del modo en que pensamos y del modo en que actuamos. Y tendemos a pensar que vemos las cosas como son, que somos objetivos. Pero no es así.

Vemos el mundo, no como es, sino como somos nosotros o como se nos ha condicionado para que lo veamos.[1]

Cuando abrimos la boca para describir lo que vemos, en realidad nos describimos a nosotros mismos, a nuestras percepciones, a nuestros paradigmas. Cuando otras personas disienten de nosotros, de inmediato pensamos que algo extraño les ocurre. Pero ven las cosas de modo distinto, pues cada una mira a través del cristal de su experiencia. Por lo tanto, tratar de cambiar nuestras actitudes y conductas es prácticamente inútil a largo plazo si no examinamos los paradigmas básicos de los que surgen esas actitudes y conductas.

Por ello, cuanta más conciencia tengamos de nuestros paradigmas, mapas o supuestos básicos, y de la medida en que nos ha influido nuestra experiencia, en mayor grado podremos asumir la responsabilidad de tales paradigmas, examinarlos, someterlos a la prueba de la realidad, escuchar a los otros y estar abiertos a sus percepciones, con lo cual lograremos un cuadro más amplio y una modalidad de visión mucho más objetiva.

Entonces, tengamos en cuenta que, de la misma manera en que los paradigmas negativos pueden imponernos limitaciones, los paradigmas positivos pueden hacer surgir lo mejor que hay dentro de nosotros.

Leamos las siguientes situaciones:

Hay demasiado que hacer y no suficiente tiempo para hacerlo. Tengo que ir al colegio, tarea para hacer en casa, trabajo en el negocio de mis padres, amigos, fiestas y mi familia por sobre todo lo demás. Estoy totalmente stressado. Socorro!!!

¿Como me voy a sentir bien acerca de mi mismo cuando yo no logro ganar en nada? Donde sea que miro hay alguien mas inteligente, atractivo, o mas popular. No puedo dejar de pensar: “Si yo solamente tuviera su cabello, sus ropas, su personalidad, su novia o novio, entonces yo sería feliz”

Me siento como si mi vida estuviera fuera de control.

Mi familia es un desastre si pudiera sacarme a mis padres de encima, podría lograr vivir mi vida. Ellos están constantemente presionándome, y nunca puedo ser visto satisfactoriamente por ellos.

Se que no estoy viviendo de la forma que debería. Estoy metido en todo, drogas, alcohol, sexo. Y cuando estoy con mis amigos, hago lo que los demás hacen.

Comencé otra dieta. Creo que es la quinta en este año. Quiero realmente cambiar, pero no tengo disciplina para mantenerme en una dieta. Cada vez que comienzo una nueva dieta tengo esperanzas. Pero es usualmente por un corto tiempo antes de volver a caer. Entonces me siento terriblemente mal.

No me esta yendo demasiado bien en la escuela actualmente. Si no consigo pasar de año jamás ingresaré en la universidad.

Estoy triste sin razón y me deprimo frecuentemente y no se que hacer acerca de ello.

He asistido a todas las clases de Convivencia y participado de todas las actividades que el colegio propone. Espero mucho de mis compañeros y me empeño en ser amistoso con ellos y en tratarlos con corrección. Pero no siento que me sean leales en absoluto. Creo que, si por un día me quedara enfermo en casa, pasarían la mayor parte del tiempo hablando mal de mi.

Mi amigo de la infancia tiene problemas de conducta en el colegio y en el club y se droga. Nunca me escucha. ¿Qué puedo hacer?

Veo a mis amigos o parientes lograr algún tipo de éxito o ser objeto de algún reconocimiento, y sonrío y los felicito con entusiasmo. Pero por dentro me carcome la envidia. ¿Por qué siento esto?

Tengo una personalidad fuerte. Sé que en casi todos mis intercambios puedo controlar el resultado. Casi siempre incluso puedo hacerlo influyendo en los otros para que lleguen a la solución que yo quiero. Reflexiono en todas las situaciones y realmente siento que las ideas a las que llego son por lo general las mejores para todos. Pero me siento incómodo. Me pregunto siempre qué es lo que las otras personas piensan realmente de mí y mis ideas.

Mi noviazgo se ha derrumbado. No nos peleamos ni nada por el estilo; simplemente ya no queremos estar juntos. Hemos intentado algunas cosas, pero no podemos volver a revivir nuestros antiguos sentimientos.

Estos son problemas profundos y penosos, problemas que un enfoque de arreglos transitorios no puede resolver. Debemos comprender entonces que, si queremos cambiar la situación, debemos cambiar nosotros mismos. Y que para poder cambiar nosotros efectivamente, debemos primero cambiar nuestras percepciones, o nuestros paradigmas.


Fuente:
Stephen R.Covey: Los siete hábitos de la gente altamente efectiva. Paidós, 2009.
Stephen R.Covey: El líder interior: cómo transmitir e inspirar los valores que conducen a la grandeza. Paidós, 2009.
Stephen R.Covey: El octavo hábito: de la efectividad a la grandeza. 2005.
Stephen R.Covey: Primero lo primero: vivir, amar, aprender, dejar un legado. Paidós, 1997.
Stephen R.Covey: El liderazgo centrado en principios. Paidós. 1996
Sean Covey. Los 7 habitos de los adolescentes altamente efectivos. Fireside. USA. 1998.
Sean Covey, Las 6 mas importantes decisiones que los adolescentes deberán tomar.
1] Ver: “Vemos el mundo como somos, no como es.” Publicado el 19/07/2011 por Daniel Olguin. http://danielolguin.com.ar/?p=146
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Una respuesta a 3. LOS PARADIGMAS – Primera parte. ¿Que es un paradigma?

  1. CSHEENY MIRANDA GONZALES dice:

    gracias por la información brindada; esto me ayuda a romper mis paradigmas.

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